Carlos Gaviria, cineasta a favor de buenas historias

Gaviria empleó más de 25 años en la escritura del guion de Retratos, una historia que con el paso del tiempo y de los acontecimientos en el país fue mutando hasta convertirse en una cinta que aborda el tema del conflicto desde una visión particular.

Minucioso y preciso con sus palabras, atento a desmenuzar los detalles y predispuesto a la conversación, Carlos Gaviria, el cineasta bogotano que escribió y dirigió la película Retratos en un mar de mentiras, deja fluir sus ideas acerca del cine colombiano y el auge que experimenta en los años recientes, y lo que en nuestro país significa dedicarse a hacer cine.

“Empecé a hacer cine a los 20 años. Lo que pasa es que en esa época no había cine. He trabajado mucho con Erwin Goggel, una de las personas que más películas ha hecho en el país. Lo que ocurre es que ganarse la vida con el cine aquí resulta difícil, por no decir imposible, y uno termina haciendo televisión. Por eso me fui a Estados Unidos, porque quería hacer cine, y trabajé como director de fotografía, guionista, hice documentales y, claro, televisión: dirigí una novela para Telemundo”, cuenta Gaviria.

Gaviria empleó más de 25 años en la escritura del guion de Retratos, una historia que con el paso del tiempo y de los acontecimientos en el país fue mutando hasta convertirse en una cinta que aborda el tema del conflicto desde una visión particular.

Frente a la idea de que los realizadores han sobreabundado con películas sobre la guerra o el narcotráfico, Gaviria responde que esa presunción resulta muy útil a los fines comerciales de la industria, y defiende: “Se hace cine sobre el lugar en que se vive. Creo que hay varias corrientes, todas muy respetables. Hay una industria naciente de cine comercial que me parece muy buena y muy interesante, y que además mantiene a todo el mundo”, opina.

Mientras saborea con calma un espresso macchiatto, Gaviria aborda un tema que le resulta sensible: el poco tiempo que se sostuvo Retratos en las carteleras colombianas. “Retratos no trata de ser una película no comercial. Intenta ser una película comercial seria, y aquí nos fue mal por un motivo que no he podido entender bien, la sacaron muy rápido”, dice y agrega que la película se estrenó en un momento “tenso”, que coincidió con la recta final de las pasadas elecciones a la Presidencia.

Por estos días, Gaviria anda con tiempo y escribe, aunque elude dar mayores detalles. Cuenta que para los directores colombianos la televisión y la publicidad son las alternativas que les permiten vivir, aunque deplora que el lenguaje televisivo resulte descuidado mientras que quienes filman comerciales caen en la tendencia de un excesivo formalismo.

Pero a Gaviria le gusta hacer su trabajo con esmero y detalle. No en vano creció viendo cine (hasta tres películas diarias en su adolescencia), y no precisamente cine de autor. “De todo. Lo importante de una cinta no solo es que esté bien realizada, que sea técnicamente muy lograda, más hoy cuando se puede hacer una película con una cámara de video o hasta con un celular. Lo importante –puntualiza– es que narre una buena historia”.

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