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Historias bíblicas adaptadas al presente

¿Qué pasaría si las historias del Antiguo Testamento se desarrollarán en nuestros tiempos? Esto es lo que imaginó Daniel Samper Pizano

Foto: Archivo Diners

¿Qué pasaría si las historias del Antiguo Testamento se desarrollarán en nuestros tiempos? Esto es lo que imaginó Daniel Samper Pizano

Publicado originalmente en Revista Diners Ed. 120 de marzo 1980

Hace unos días me propuse hacer un experimento entre mis primos menores, hijos y sobrinos. Les suministré una lista de nombres bíblicos y les pedí que los identificaran: Abraham, Isaac, Jacob, Rebeca, Benjamín, Job, Moisés, Helí, Samuel, Tobías… Un profundo silencio se produjo cuando acabé de leer la lista. Pasaron varios segundos antes de que uno de los sorprendidos niños aventurara que se trataba de la nueva alineación
de Santa Fe, sólo que quería aclarar que faltaba Ramón (Mifflin) y que Moisés (Pachón) había sido transferido al Cali.

Carraspee con alguna preocupación y solicite otra respuesta. Dijeron de todo. Que caballos del hipódromo, que ciudades del Quindío, que el gabinete turco. Mi prima mayor 19 años fue la que estuvo más cerca: una nómina de socios del Carmel Club.

Fue entonces cuando me dediqué a aplicar técnicas modernas a la enseñanza de la historia sagrada. Así como las nuevas versiones de «Corazón» aparecen ilustradas con colegiales de bluyín y niñas que mascan chicle, es urgente remozar los relatos de la historia. O resignarnos a que los muchachos de hoy sigan confundiendo a Moisés con un futbolista y a Gedeón con una grosería. Los siguientes son algunos apuntes en borrador para sintonizar las hermosas historias del Antiguo Testamento con los tiempos nuevos.

Caín y Abel

Adán tuvo dos hijos. Caín y Abel. Fue éste poeta y aquel gerente de una empresa de publicidad. Ambos ofrecían dones a Dios. Abel sonetos y odas: Caín ratings de oraciones y campañas publicitarias para promover el amor a Dios. Pero he aquí que el Creador aceptaba las ofrendas del primero y no las del segundo.

Esto lleno de enojo a Caín quien decidió contratar a Abel en calidad de copy de «Caín – Horowell y Asociados». Lo hacía trabajar 15 horas diarias escribiendo textos destinados a vender sostenes y una bebida gaseosa elaborada a partir de láminas de triplex. Dios trató de que Caín variara su actitud, conmovido con los sonetos que le dirigía Abel y de las sopas de pastas preparadas en reverbero que acostumbraba a ingerir este al regresar de su trabajo en la agencia. Pero Caín era sordo a las súplicas del Señor: alzaba los hombros, montaba en su BMW y se iba.

Hasta que un dia la envidia que se había ido acumulando en el pecho de Caín exploto. Invitó a Abel a pasear y cuando estaban solos, lo enveneno con una sobredosis de la gaseosa aquella. Dios llamó entonces a Caín y le quito la cuenta. Caín huyó desesperado y fue tan infeliz por el resto de sus días que acabó trabajando como jefe de prensa en la campaña presidencial del contralor Anibal.

Los hijos de Noé. Y Noé, qué caray

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Noé tuvo tres hijos: Sem Jairo, Cam Fernando y Jafet, que era jefe turbayista en Sucre. Pocos años atrás habría sobrevenido un diluvio universal que produjo la mitad de los males que azotaron al mundo y al cual culpó el gobierno de la época también de la otra mitad, que era producida en realidad por fallas administrativas. Como consecuencia del diluvio universal quedó prácticamente extinguida la especie y Dios confirió a los hijos de Noé la misión de repoblar la tierra, y a tiempo que confiaba a éste la de cultivar el campo.

Para cumplir mejor con los designios divinos, los hijos de Noé compraron ropa en Valdini, se hicieron socios del Unicornio y alquilaron un yate. Conquistaban diariamente a varias mujeres que nadie sabe de dónde salían y por las noches recibían inyecciones reconstituyentes y tomaban jarabes ricos en fósforo. Sem Jairo tomó tan a pecho su trabajo que montó un puesto de ostras en la calle 19. Cam Fernando, entre tanto se había entregado a la rumba en las discotecas de salsa en Cali hasta el punto de que Lucho Bermúdez llegó a componer en honor suyo un famoso porro que luego fue conocido como San Fernando». Jafet cumplía su tarea en forma silenciosa y a cada hijo suyo le retenía la cédula y le entregaba un voto. Fue elegido parlamentario vitalicio.

A todas estas. Noé había descubierto la uva y hasta el vino. De no haberse entregado a la bebida, seguramente también habría descubierto la botella y el corcho y se habría hecho multimillonario. Cuando murió, fue llevado en hombros al cementerio por una manifestación condolida de 14 mil personas. Todos eran nietos suyos. Y todos eran alcohólicos.

Esaú vende su primogenitura

Isaac tuvo dos hijos de Rebeca: Esaú y Jacob. El primero tenía el cuerpo cubierto de vello como la piel de un animal y fue un valiente cazador, aunque en realidad medio animal. El segundo, de índole suave y costumbres sencillas, en vez de dedicarse a la caza se dedicaba a la navegación a vela. En sus horas libres prestaba al 40.

No era ese el único contraste entre los dos hermanos. Audaz y arrojado, el primero frecuentaba los casinos y toreaba en las becerradas al alimón, mientras que el segundo había comprado un betamax y pasaba las horas lánguidamente sentado mirando películas que alquilaba con descuento especial.

Cierto día en que Esaú regresó de un paseo a los llanos, hambreado y sucio, entró a la casa de sus padres y encontró que Jacob estaba consumiendo con deleite una exquisita sopa de lentejas. Sin pensarlo dos veces. Esaú le pidió el plato de sopa. Jacob se negó a dárselo en un principio, pero le pidió luego a cambio la primogenitura. Hubo una prolongada negociación entre los dos. Finalmente. Esaú cedió su primogenitura a Jacob a cambio del plato de sopa, una rodaja de piña y un postre de natas revenido.

Cuando cerró el negocio y el pobre Esaú se sentó a devorar la sopa de lentejas, ya medio fría. Jacob fue tranquilamente a la cocina, tomó otro plato, se sirvió abundantemente de la sopa caliente que sobraba en la olla e instalose a tomarla al lado de su perplejo hermano. Esto motivo para siempre la ira de Esaú contra él especialmente porque al parecer. Jacob sorbía.

José vendido por sus hermanos

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Un dia mando Jacob-¿Se acuerdan de Jacob?- a José, que era uno de sus doce hijos a que visitase los campos donde sus hermanos apacentaban ganados. Pero no bien llegó José, a quien poco estimaban los otros porque mientras ellos trabajaban él se daba la gran vida como abogado canonista cuando resolvieron venderlo.

Así lo hicieron a un club de fútbol que pago por el veinte monedas de plata lo contrató como alero. Para engañar al padre los hermanos empaparon la camiseta de José en la sangre de un cabrito y la mandaron al padre diciéndole que había muerto en un atraco.
El pobre Jacob lloró amargamente porque estimaba mucho al cabrito y, descubierto el vil engaño por el anuncio de un ángel, montó en cólera y pidió una participación en el precio de venta que alcanzó a subir al 15 por ciento, con descuento por pronto pago y comisión
de agencia.

Otros negocios de Jacob-El caso de la escala- Jacob en Mesopotamia

Después del incidente con Esaú y antes del incidente de José, Jacob montó un restaurante al que llamó «La sopa caliente». Después lo vendió y compró tres buses intermunicipales, los que terminó canjeando por el que vino a ser, finalmente, el más lucrativo de los espléndidos negocios que emprendió a lo largo de su vida: una empresa para financiar automóviles a plazos.

Vivía ya de la renta cuando se dedicó al jogging. Una mañana, cuando trotaba por los alrededores del Parque Nacional, sentíase cansado, echóse a dormir al raso con la cabeza sobre una piedra y vio en sueños una escala apoyada en la tierra por la cual los Ángeles del Señor subían y bajaban en majestuoso desfile. Fue entonces cuando se le ocurrió cobrar una suma por el uso de la escala encantada, lo cual sacó a Dios de quicio y le ordenó partir a Mesopotamia, Antioquia.

Cuando llegó allí desesperarse en tal forma que suplicó al Señor trasladó a Medellín, incluso a Funza, pero el Señor, aburrido de los abusos de Jacob, condenado a terminar allí sus días, cosa que sucedió cuando Jacob se preparaba para su época de mayor prosperidad, pues había sido nombrado agente del Idema.

(Continuará… si Dios quiere)

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Agosto
11 / 2019

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