La llama: las notas personales inéditas de Leonard Cohen

Leonard Cohen fue uno de los cantautores y poetas más importantes de su generación. Salamandra reunió algunos de sus poemas, canciones y notas personales inéditas para crear un homenaje al canadiense.

LA LLAMA
Leonard Cohen
Salamandra
2018

Judío de Montreal, Leonard Cohen (1934-2016) fue poeta, novelista y cantante. Aprendió a sacarle seis acordes a su guitarra española Conde, gracias a las lecciones de un joven guitarrista español al que conoció en un parque, a principios de los años cincuenta, en Montreal. Fueron solo tres lecciones y luego se suicidó.

Así lo rememoró, en un acto de gratitud, cuando en 2011 ganó el Premio Príncipe de Asturias. Allí también dio fe de su deslumbramiento por la poesía de Federico García Lorca, quien le dio fuerza para encontrar su propia voz y lo llevó, incluso, a bautizar a su hija como Lorca Cohen.

Toda su vida vuelta poesía, canciones y sesenta autorretratos están en este libro cuyo prólogo firma su hijo Adam.

Con mucho de la aspereza bíblica, sus himnos tienen una grave carga religiosa:
“pruébame otra vez
cuando los ángeles jadeen
y arañen las puertas para entrar”
(p. 122)

Viviendo en Los Ángeles otros gurús reclamarán su interés. Pasaría así de 1992 a 1999 en un monasterio budista, Mount Baldy Zen Center, donde fue ordenado monje de la escuela Rinzai con el nombre de Jikan, que significa “silencio”.

Amor y furia, abandono y complacencia, mujeres que lo acompañarían en sus varias giras en el mundo donde intentaría recuperar más de cinco millones de dólares que una excompañera administradora le había robado. Pero Kelley Lynch no fue la única de sus mujeres. Como ya lo adelantó en la letra de su poema Chelsea Hotel, sobre un encuentro sexual con Janis Joplin en Nueva York: “Te recuerdo claramente en el Hotel Chelsea. Eso es todo, no pienso en ti muy a menudo”.

Otro encuentro memorable se dio en la isla de Hydra, en Grecia, donde vivió en los sesenta, probó drogas para expandir la mente, escribió una novela y conoció a la noruega Marianne Ihlen, con quien estaría en contacto hasta que ella murió de cáncer. Sus textos ante la pérdida de la salud y el deterioro de la edad mantuvieron encendido el fuego del amor. Así lo refrenda el título de esta humana y conmovida recopilación, en versión bilingüe inglés-español, hecha por Alberto Manzano.

Su voz aún resuena como el trovador contemporáneo que recorría el mundo en tren o avión, de Australia a Israel, en conciertos de tres horas agotando botellas de Château Latour, trocando la depresión en un canto de alegría. ¡Hallellujah!

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