¿Las series de comedia se han vuelto cada vez más oscuras?

No es una percepción es una realidad. Los temas de las comedias cada vez se están alimentando de situaciones de las que antes era delicado reirse.

Basta con darle un rápido vistazo a la parrilla de novedades de Netflix, HBO Go o de cualquier otra plataforma de streaming para darse cuenta que las comedias ocupan un lugar importante dentro de su catálogo.

Pero también basta darles un vistazo rápido para darse cuenta de que las comedias ya no son como lo eran antes, o por lo menos los temas han cambiado, lo que quiere decir que ahora están haciendo comedia con temas que se consideraban más delicados (depresión, enfermedades y suicidio, entre otros) y nosotros, como televidentes, nos estamos riendo de eso. ¿Cómo puede ser posible?

En una columna para el New York Times, el crítico Jorge Carrión hacía un repaso sobre algunas de las comedias que se estaban tomando las pantallas y los temas sobre los que basaban sus argumentos.

Según Carrión, algunas de las comedias más exitosas de la actualidad, como El Método Kominsky (premiada en los pasados Emmy como Mejor Comedia), Russian Doll y The good place, no hablan de temas muy amables, por el contrario: el cáncer de próstata, los problemas psicológicos y hasta el suicidio son parte fundamental de estas series que dejaron de lado el humor blanco para tratar temas serios y no dejar de reírnos de ellos.

En su columna dice que estamos dejando de lado el típico modelo de sitcoms que tuvo como referente a Friends para adentrarnos en historias más oscuras, que terminan volviendo graciosa la tragedia del día día.

Para Juan Andrés Rendón, libretista y creador de contenido, es posible que esto se deba a que las plataformas que producen estas nuevas series tienen más libertad de tratar temas más fuertes, como la enfermedad, la soledad o las drogas.

Pero también puede responder al cambio del contexto. “Las sitcom de los ochentas y los noventas estaban pensadas para un público clásico de televisión, que veía los canales tradicionales como ABC o NBC, y las series que salían al aire tenían que pasar por censores y una cantidad de filtros para poder ser vistas. Hoy en día las comedias, y los programas en general, hacen parte de plataformas que les dan más libertad para decir lo que quieran.

“Por otro lado, esto ha generado una transformación en muchos géneros que ahora pueden contar historias mucho más oscuras y gráficas que hace veinte años”, comenta Manuel Carreño, locutor del programa radial Chévere pensar en voz alta y profesor universitario.

Si bien la televisión es puro entretenimiento, la influencia que tienen los temas coyunturales, de actualidad, sobre sus temas también es un factor que inevitablemente tienen en cuenta los creadores para hacer sus series. “El arte es el reflejo de la actualidad”, dice Rendón, “y si los temas que se ven en las comedias de hoy en día son más oscuros debe ser porque estamos en un mundo en el que abundan las malas noticias, gobiernos que no funcionan y otro montón de situaciones que le pueden dañar el día a cualquier persona”.

Como lo cita Carrión y como lo afirma Miguel Espigado en su libro Reír por no llorar. Identidad y sátira en el fin del milenio, los discursos cómicos del siglo XXI cambian las lágrimas por la risa y la exaltación de la sátira, al final puede que estemos ridiculizando nuestro sufrimiento y nos estemos burlando del mismo, como una especie de catarsis.

Puede que las comedias se hayan oscurecido, pero puede ser porque el mundo cada día también es más “darks”.

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