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Custodia Compartida, la ganadora de dos Premios César se estrenó en Colombia

Hablamos con Léa Drucker, la protagonista de este drama y quien se llevó un César a Mejor Actriz.

Foto: Custodia Compartida /2017

Hablamos con Léa Drucker, la protagonista de este drama y quien se llevó un César a Mejor Actriz.

Todo empieza en una audiencia fría y clínica, en donde la fatalidad reposa sobre los semblantes de una pareja recién divorciada que pelea por la custodia de su hijo menor, Julien Besson. La madre (Miriam Besson), quieta, rígida, con la mirada firme, sostiene que el padre no es bueno, que los ha maltratado, que el hijo le teme y que hay pruebas: existe una carta y existen testigos.

El padre (Antoine Besson), que se muestra triste pero confiado de su abogada, sostiene que nada es cierto: que el niño no sabe lo que dice, que está influenciado por la madre y que como padre, tiene derechos. La jueza decide y la custodia es compartida: el niño seguirá viviendo con la madre, pero el padre podrá tenerlo los fines de semana.

En una hora de filme la tuerca empieza girarse. Los encuentros de Julien y su padre son la rendija por la que Antoine (Denis Ménochet) empieza rasguñar los espacios de Miriam (Léa Ducker), su ex esposa. La película es un campo de batalla: Antoine se va acercando tranquilo, como el gigante que sabe que está por acabarlo todo. Mientras tanto, Miriam se va escabullendo en la libertad de una recién divorciada que no ha podido ser libre.

Xavier Legrand, director, había mostrado un pedazo de esta historia con el cortometraje Antes de perderlo todo, nominado al Óscar en 2013. En el corto, Miram y sus hijos: Julien y Josephine, huyen de Antoine, el padre y el marido abusivo que regresa en Custodia Compartida. Con la película, Legrand viene a completar la historia de un madre víctima que va cavando su camino hacia la libertad.

Este drama francés llegó a la carteleras de Europa en 2018. La historia se llevó el León de Plata del Festival Internacional de Cine de Venecia, y dos premios César: Mejor Guión Original y Mejor Actriz. Diners conversó con la protagonista, Léa Drucker, a propósito de su estreno en Colombia.

En la película solo podemos conocer Miriam por lo que está viviendo con su ex esposo, ¿Pero cómo veía Miriam a este hombre?

Lo ve como una amenaza. Él es la única cosa que no la deja ser totalmente libre, aunque están separados, es alguien que la está limitando. Mientras hacía la película, yo sentía una rabia muy fuerte sobre la situación porque incluso ella no sabía cómo ser una mamá, ella había perdido toda la confianza sobre sí misma. Este hombre es alguien de quien ella quiere escapar.

Uno asume que Miriam ha tomado posición al separarse y demandarlo, pero vemos cómo la obsesión de este hombre lo lleva a perseguirla. Hay una escena en donde él llega de improvisto al apartamento, revisa todo y luego la abraza ¿cómo entendió usted esa escena específica de la película, ese abrazo?

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Amo esa escena porque muestra la mezcla de emociones que una mujer puede sentir en un momento como ese. En ese punto el amor ha sido destruido, pero tuvo que haber habido amor en alguna parte, creo yo, porque estuvieron casados, tuvieron dos hijos, formaron una familia. Creo que esta mujer alguna vez lo amó, y en esta escena el director decidió que en lugar de mostrar violencia iba a mostrar este enorme abrazo, que es muy aterrador para ella, de hecho, es una especie de demostración de amor muy amenazadora, y creo que es interesante porque no es solo blanco y negro, sería más fácil si todo fuera así: que si fuiste violento conmigo ya no te amo más y me voy. Pero sucede así.

¿Cree que es una escena en la que Miriam se plantea la posibilidad de cambiar de parecer, de querer volver con él?

No. Creo que ella tiene claro que se acabó, que eso quedó atrás, pero él se ha impuesto a sí mismo sobre ella, ahí, en su cocina, en su apartamento, donde se supone que él no debería estar. Entonces para ella se acabó, pero tiene que lidiar con él y tiene que tener cuidado porque es un peligro.

¿Podría decirse que esta película es una afirmación política sobre la liberación de una mujer que ha sido víctima de la violencia doméstica?

La película la hicimos en 2016, y en ese momento no había un movimiento como el #Metoo, no sabíamos que eso iba a ocurrir un año después. Xavier no tenía una intención política, pero quería dejar la conversación planteada. No hay muchas películas sobre eso, entonces es el comienzo de una necesidad para cualquiera que quiera decir que necesitamos cuidar a las mujeres. Hay muchas cosas con las que hay que lidiar y resolver. Tomará muchos años pero inconscientemente hay un significado en una película como esa. Nunca escuché decir que íbamos hacer una película que tuviera una finalidad política pero creo que hay una intención de querer que las cosas cambien.

¿Qué tan importante fue para usted representar a este personaje?

Cuando Xavier me propuso el cortometraje (Antes de perderlo todo, 2013) no hablamos mucho, solo de las películas que nos gustaban. Pero cuando leí el guión vi a esta esta mujer, a Miriam, y lo entendí inmediatamente, físicamente y emocionalmente, no sé por qué, fue algo extraño. Lo que me gusta della es que no es solo una víctima, también es una mujer luchando por su libertad y me pareció apasionante. Creo que este personaje es algo que toca y mueve a cualquiera.

Y luego ganó un Premio César por este rol ¿qué significó esto para usted?

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Significó mucho porque llevo bastante tiempo en esto. En principio me sentí muy feliz por haber sido nominada, era mi primera vez y fue algo emocionante porque es conmovedor que todas estas personas hayan votado por mi. No tenía la certeza de que iba a llevarme el César porque había actrices maravillosas, pero lo que me hace feliz es que lo haya ganado con este personaje, con esta mujer.

Estoy muy orgullosa y siento que he tomado cierto partido con este personaje, porque me ha dado la posibilidad de decir cosas que siempre había querido decir. Fue maravilloso para mí, bueno, para todos. Porque éramos los mismos del cortometraje, estuvimos todos juntos en este viaje. Fue como un regalo.

Interpretar a un madre como Miriam no debe ser nada fácil ¿Qué retos supuso hacer de una madre como esta? ¿qué implicaciones psicológicas tuvo este cambio de chip: el de ser una madre como Léa, a ser una madre como Miriam?

No estaba preparada para eso. No tenía ni idea de lo que iba a ser, incluso cuando ya estaba haciendo la película. Pero lo que me sorprendió es que sentí una rabia muy fuerte porque mientras vivía la travesía de Miriam sentía cierta impotencia, sentía que Miriam había perdido todo su poder maternal, había perdido su autoestima, ella no sabía quién era ella y tenía que reconstruir toda su confianza. Por eso, como madre, Miriam también está destruida: aunque ella sí está luchando por su libertad, no es una mamá perfecta, porque tenía muchas cosas con qué lidiar. Y yo, Léa, me sentía muy enojada por eso, fue duro.

Lo curioso es que filmamos la película en verano y mi hija estaba de vacaciones con su padre, entonces no la podía ver. O sea, la podía ver pero no estaba siempre presente. Y esta película fue particularmente difícil, después de rodar me tomó 10 días para volver a la realidad, aunque nunca hubo ningún problema en la filmación, no puedes evitar pensar cosas oscuras. Pero esa es la dificultad de ser actriz y de tener una familia.

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Marzo
28 / 2019

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