“No todos los días se trabaja con un león blanco”: Langley Kirkwood

La película Mía y el león blanco llega en estreno a las salas de cine del país. Conversamos con Langley Kirkwood, quien nos habló sobre el proceso de grabación.

Mía y el león blanco cuenta la historia de una niña de 11 años que al verse obligada a mudarse a África con sus padres, piensa que su vida será una pesadilla. Allí conoce a Charlie, un león blanco cachorro con el que crea una relación única. Luego de vivir juntos durante 3 años, Charlie se convierte en un león adulto, un animal muy difícil y peligroso de mantener en casa, por lo que el padre de Mía decide venderlo. Desesperada, Mía no tiene otra opción que huir con Charlie a la tierra natal de esta especie, Timbavati, donde las tribus de este lugar consideran a los leones blancos como animales sagrados.

Las siguientes son las impresiones de Langley Kirkwood, quien interpreta al papá de Mía, sobre el proceso de grabación.

¿Qué lo atrajo de este proyecto?

En muchos sentidos, es una película poco convencional. Es inusual porque rodamos con animales reales y también porque lo hicimos durante un período largo período. La película comienza como una cinta familiar, la clase que queremos mostrar a nuestros hijos, pero en el mediano plazo muta en algo completamente diferente, con un extremo potencialmente trágico.

Con el tiempo aumentan las apuestas, la película se vuelve más emocionante. Tiene un cambio de engranaje para ir mucho más allá del drama familiar.

¿Usted cree que es una película optimista?

Sí, incluso hay un tema subyacente y un mensaje que no son tan optimistas. La caza es un gran negocio aquí en Sudáfrica. Es legal, pero es una barbaridad, y tenemos que convencer no sólo al público, también al gobierno y a los agricultores, que es una práctica inhumana que debe desaparecer. Esta no es una tarea fácil, pero espero que la película les haga pensar sobre lo que están haciendo. Es una historia arraigada en la realidad. Detrás de este negocio, hay hombres que están tratando de ganar su subsistencia, para vivir el día a día, para alimentar a sus familias, pero ¿a qué precio? Debemos saber establecer límites en el plano moral y ético.

¿Cómo ve a John, su personaje, el papá de Mía?

John es alguien a quien se le ofrece una segunda oportunidad. Él se esfuerza por no perderla y aprovecharla con su familia, pero una vez más, pierde su camino. Está tratando de ejecutar su actividad de cría de leones y ecoturismo de manera ética, pero pronto descubre que es increíblemente difícil y va a terminar tomando decisiones complejas. Para interpretar estos “grises” tenía que pensar en esos momentos en mi vida en donde, con las mejores intenciones, también tomé malas decisiones. John es un hombre orgulloso. Él tiene un ego grande y tendrá problemas para reconocer que al final es responsable de la situación en la que se va a encontrar a su hija.

¿Cuál es la parte de “documental” dentro de esta historia de ficción?

En la película es muy fluida la frontera entre las dos cosas. Hay un vínculo muy poderoso entre Daniah de Villiers (Mía) y Thor, el león que hace de Charlie. Ella ayudó a alimentarlo y a criarlo. Son parte de la misma tribu. Es como una familia. Por supuesto esta es la esencia de la película, intentar mostrar esa historia de amor entre la niña y el animal. Hay tal vez incluso un poco de resentimiento por parte de John, porque el león tiene esta relación especial con su hija que él no logró establecer con ella.

Cuéntenos de Kevin Richardson, el especialista en leones.

Yo había oído algo de este tipo apodado “el encantador de leones”. Mis hijos, que son grandes consumidores de YouTube, me mostraron uno de sus videos y pensé “Wow, es muy cool. Está completamente loco, pero que chévere”. De hecho, Kevin es todo menos un loco. Tiene los pies en la tierra, es muy fácil conectarse con él, y es muy buen trabajador, siempre está bien en lo que hace. Es un compromiso de por vida: no puede permitirse el lujo de desaparecer durante unos meses. Su relación con los animales es algo que trabaja día a día. Es impresionante ver cómo descifra a los animales y la confianza que pone en ellos, como él es capaz de mantener y entregar. Es único.


¿Y su propia relación con los leones? ¿Cómo evolucionó?

Durante el primer bloque de rodaje, y hasta en el segundo, cuando los leones eran jóvenes, yo estaba jugando con ellos y acabé con un montón de rasguños y marcas de dientes. Ya para el segundo bloque, Thor era cuatro veces más grande, pero él era todavía un adolescente y sólo quería jugar, así que no me sentía amenazado. Luego vino la tercera etapa y de repente, Thor no era un niño; era un animal salvaje adulto. Fuera de Kevin Richardson, sólo Ryan y Daniah (Mía) podían aproximarse a él. Para el resto del equipo, no hubo ninguna interacción que no fuera estar en el mismo plano con ellos. Y en estos casos, Kevin estaba allí, cerca, y tenía lugares de retiro si era necesario. Fue divertido, sin embargo, ver el equipo de rodaje en jaulas mientras estabas fuera frente a un león macho adulto, Kevin y unos trozos de carne, era un poco miedoso.

¿Cuáles son sus mejores recuerdos del rodaje?

Durante el primer bloque del rodaje, cuando Thor tenía 4 o 5 meses, tuvimos una escena donde Mélanie (Laurent), los niños y yo estábamos sentados en un columpio con Thor. Se instaló en mis rodillas, por Dios, y tuve que darle pequeños pedazos de carne. Es uno de esos momentos donde tienes que pellizcarte porque no puedes creer que estás ahí, sentado con un león en crecimiento sobre tus rodillas, comiendo de tus manos. Digamos que es algo que no sucede todos los días.

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