Jesús Cossio y el cómic documental como vocación

Dentro del marco del Festival Entreviñetas, conversamos con Jesús Cossio uno de los autores peruanos más reconocidos del momento.

El cómic ha servido, durante años, como un medio para narrar eventos dolorosos y sensibles para la sociedad. Lo hizo Art Spiegelman en ‘Maus’, Tardi con ‘La guerra de las trincheras’, Joe Sacco en casi toda su obra de Gaza y Palestina, al igual que muchos otros autores.

No tiene nada que ver con hacer más suave estas historias, sino en cómo se puede llegar a más gente a través de un relato que, sin dejar de lado la crudeza y los eventos que han marcado a muchos países, se convierten en una obra de arte con un contenido de inmenso valor para los que lo leen.

Jesús Cossio es un historietista e ilustrador peruano que ha hecho del cómic documental uno de sus fuertes. Es autor de ‘Rupay: historias de la violencia política en Perú, 1980-1984’; ‘Barbarie: Cómics sobre violencia política en Perú, 1985–1990’ y de la tira cómica, que se publica en Facebook, ‘Las increíbles aventuras del hombre que NO se hacía dramas’, entre otras publicaciones. Sus historietas han sido publicadas en España y traducidas en Francia y Brasil.

Podría decirse que es un historietista con una amplia vocación por los temas sociales y políticos, lo que se puede ver también en su web comic ‘La guerra por el agua‘, en el que narra el conflicto que ha ocasionado la minería para los pueblos del sur del Perú.

Este año es uno de los invitados al Festival Entreviñetas, que se realiza del 26 al 30 de septiembre en Bogotá, y que tendrá diferentes eventos culturales y académicos para los amantes del cómic y la ilustración. Diners conversó con Cossio sobre su obra.

¿Cómo comenzó el interés por el cómic?

Siempre dibujé desde muy niño. Eventualmente descubrí que se podían contar historias con los dibujos. Empecé bastante tarde a hacer historietas, digamos dentro del promedio, como a los 22 o 23 años. Luego conocí algunas personas que hacían sus propios comics y yo empecé a hacer los mios.

¿Cuáles eran los cómics que le gustaba leer?

Al comienzo Tintin, luego un poco de Robert Crumb y después un poco de lo que hacían unos amigos fanzineros, ahí me di cuenta que si ellos podían hacer cómics yo también podría.

¿Qué tipo de fanzines hacían?

Básicamente contraculturales o ‘underground’. Eran de pocas páginas y con temas de política. No era cuestión de tener un guionista, dibujante, colorista y letrista. Una sola persona se podía encargar de hacer todo el proceso. Eran fanzines de humos negro, un poco autobiográficos pero en clave de parodia. Habían otros de denuncia política y así, esos eran los temas principales.

¿De ahí viene su interés por estos temas de denuncia social y violencia política?

Probablemente, de ahí venga algo de eso. Igual, lo identifico menos con algo underground y más con algo para todos, de conocimiento.

¿Cómo ha cambiado su estilo, desde los primeros fanzines, hasta los últimos libros que ha publicado?

Yo creo que he variado. Hay algunas cosas que son muy sencillas, por ejemplo ‘Las increíbles aventuras del hombre que NO se hacía dramas’, que es una tira cómica que hago para Facebook es muy sencilla y los libros de historieta documental son de un trazo muy detallado. Las historietas personales que hago, por otro lado, son casi bocetos en lápiz. Prefiero que sea un estilo variado, no me atrae la idea de estar apegado a un solo estilo, sería muy monótono.

¿Cuál fue el evento que despertó el interés por los temas de Rupay y de Sendero Luminoso?

La publicación del informe de la Comisión de la Verdad. La reacción que hubo en contra de esto llevó a varias personas, incluyéndome, a pensar en qué podríamos hacer, por pequeño que fuera, para difundir todos estos hechos que están saliendo a la luz. Hubo esta idea de hacer una historieta basada en una parte del informe.

¿Por qué fue tan controversial?

Porque daba cuenta de las violaciones de derechos humanos tanto de Sendero Luminoso, como de las fuerzas armadas y policiales del Perú. En mi país hay una fuerte postura por parte de las fuerzas armadas por negar estos abusos, aunque también hay algunos sectores que los han aceptado. Entonces hubo una campaña muy fuerte de parte de sectores conservadores para deslegitimar este informe.

¿Cómo ayuda la narración de estos episodios en la superación de un conflicto como el que vivió Perú?

La superación del conflicto es un proceso muy grande y creo que va a tardar un buen tiempo. Tampoco creo que mi labor sea solucionar este tipo de cosas, yo creo que lo que me toca es ayudar a difundir estos casos y hacer entendibles algunas cuestiones que por el paso del tiempo y los filtros sociales se hace difícil para la gente acercarse a ellos. Yo cuento cosas para que alguien que no conoce mucho del tema lo pueda entender.

¿Cómo es el proceso para hacer un cómic de este tipo? ¿Cómo es la investigación?

En mi caso creo que no hago investigación, sino más bien documentación porque reviso investigaciones previas. Me documento de esas investigaciones, como informes, investigaciones de historiadores, antropólogos, forenses, etc. Ellos investigan y yo me documento, por lo que el mérito investigativo es de ellos. Además es una fuente muy rica de datos y conocimientos hechos por personas que saben del tema.

¿Y cómo es el proceso para unas tiras cómicas como las que publica en Facebook?

Es diferente porque son, teóricamente, menos complejas porque requieren menos contraste de investigación. Es hacer ficción. Lo que hago es bucear en las redes, en Facebook y Twitter, para ver lo que publica la gente y agarrarme de ahí.

¿Se inspira en memes o este tipo de publicaciones cómicas?

Más que todo en lo que publica la gente, los estados, sus fotos, lo que me cuentan. Las redes son una gran fuente de inspiración porque ponen su vida privada pública, entonces es un acceso privilegiado. Hay que sacarle provecho a todo ese exhibicionismo.

¿Cómo ve la escena del cómic en Perú y el Latinoamérica?

Me parece que el hecho de que ya haya una escena es positivo. Hace diez años había menos gente dibujando. También es notable la cantidad de mujeres que están haciendo cosas, igual creo que las obras hablan por su propio valor, más allá de todo esto que le estoy contando.

También hay que ver cómo están impactando las nuevas tecnologías en los cómics, por ejemplo, los webcomics y los nuevos formatos.

¿Es esperanzador el panorama para el cómic en cuanto a estas nuevas tecnologías?

Yo creo que sí. Las redes sociales han ayudado mucho, igual la gente siempre va a preferir el original al impreso, eso es un plus. Por ejemplo, los webcomics tienden un vínculo entre lo digital y lo impreso, en mi caso ‘El hombre que NO se hacía dramas’ se lee bien en Facebook y ‘La guerra por el agua’ También es un ejercicio importante de este tipo.

Para terminar, ¿cuáles son sus artistas favoritos?

Muchísimos, Joe Sacco siempre será un referente. Me gusta lo que ha publicado Emil Ferris, su libro ‘Lo que más me gusta son los monstruos’ está muy bien dibujado que es lo que me gusta del cómic, y que esté acompañado de una buena historia.

Ahora en el festival estará Juan Sáenz Valiente, que es muy buen dibujante y cuenta muy buenas historias. Rodrigo de la Hoz, un peruano que ya ha venido a Entreviñetas y tiene una visión muy buena y fresca de lo que es la novela gráfica.

En humor me gusta Flavita Banana, una española que hace viñetas de humor sobre relaciones que son muy ácidas y despreocupadas. Me gusta porque se aleja de esa corriente de hacer cómics buena onda y ver este humor ácido me parece muy bueno.

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