Elisa Mujica: Homenaje a los cien años de su natalicio

Este año se celebra el centenario del natalicio de la escritora Elisa Mujica, nuestro columnista de libros, Juan Gustavo Cobo Borda, hace un repaso por su obra.

Elisa Mujica
Cien años
Bucaramanga
1918

Esta escritora colombiana mantuvo su vocación literaria contra viento y marea. Desde pequeña se sintió fascinada por los cuentos, como aquellos de Las mil y una noches. A los ocho años, su familia se trasladó a Bogotá y a los catorce, después de la muerte de su padre, debe comenzar a trabajar. Fue secretaria privada de Carlos Lleras Restrepo y pasó dos años en la Embajada de Colombia en Quito donde se despertaron sus simpatías sociales y su interés por el marxismo. Los dos tiempos (1949), Catalina (1963) y Bogotá de las nubes (1984) constituyen la trilogía novelística de Mújica que sería reconocida, entre otros, por Hernando Téllez, Eduardo Carranza y Ernesto Volkening.

Sus heroínas, llámense Celina Ríos, Catalina Aguirre o Mirza Eslava tienen todas un dejo autobiográfico: provinciana que se enfrenta y mimetiza con la urbe, dejando atrás lo que al parecer volverá a cercarla en una más amplia, pero no menos asfixiante, dimensión. Como lo dijo Téllez sobre Catalina en 1964: “Una novela para relatar el curso de unas vidas en una pequeña ciudad de provincia. Allí la única novedad es el adulterio, la única entretención es el chisme y la única certidumbre es el tedio”.

Mújica pasaría siete años en España donde publicaría su libro de cuentos Ángela y el diablo (1953) dedicados a Katherine Mansfield e ilustrados por Lucy Tejada. También en Madrid prologaría y anotaría las Reminiscencias de Santa Fe de Bogotá, de Cordovez Moure. Allí aparece un mundo que conocería muy bien viviendo en la Candelaria, siendo miembro de la Academia de la Lengua y su bibliotecaria, y redactando e investigando bellos libros juveniles sobre sus calles o sobre la Expedición Botánica.

Idartes ha tenido el acierto, a través de su dirección de literatura, de dedicar este año a rendir homenaje a su trayectoria con un concurso de novela para mujeres escritoras y análisis de su producción, tan rica y variada en el ensayo y la ficción. Sensible y fina, hacía visible la desigualdad que padecían las mujeres y el machismo proverbial de los redentores sociales. Su obra, aún vigente, nos sigue reclamando.

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