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Ser artista, mal negocio hasta en la capital de la música en vivo

Nikki Rowling, fundadora del Austin Music Foundation, estuvo en el país en la presentación del informe “Economía de la Música en Bogotá”*.

Foto: Nan Palmero - Flickr (CC BY 2.0)

Nikki Rowling, fundadora del Austin Music Foundation, estuvo en el país en la presentación del informe “Economía de la Música en Bogotá”*.

Hablamos con ella sobre la crisis de la escena musical de Austin y el buen momento de Bogotá.

Desde hace unos 6 años, Austin, Texas, es un imán de músicos colombianos. Bomba Estéreo, Systema Solar, Superlitio, Ciegossordomudos, Monsieur Periné, ALI Aka Mind, y V For Volume, entre otros, son alumni del festival South by Southwest (SXSW), el evento artístico más importante de la ciudad.

Allí, una vez al año, cientos de bandas y solistas del mundo entero recorren, durante dos o tres semanas, un circuito de showcases, escenarios, conciertos, bares y clubes, dándose a conocer frente a nuevos públicos, medios y expertos de todo el mundo.

Si bien Iggy Pop, Jack White, y Kanye West han ‘hackeado’ el espíritu independiente del SXSW, su esencia sigue estando en la variedad de propuestas y agrupaciones pequeñas que llegan por su propia cuenta y riesgo (con todo pago… ¡por ellos mismos!), para intentar catapultarse y disfrutar de un lugar que se rinde sin reparos a la música. Los artistas nacionales no son ajenos a este peregrinaje.

Pero con todo y su perfil independiente, el SXSW deja millones de dólares a la ciudad: 110 ‘palos’ en 2011 y 318 en 2014. Austin, además, famosa por su tacos de huevo, ofrece un mercado musical más allá del festival.

Headcrusher, por ejemplo, es una banda colombiana de metal (la de la famosa camiseta de Juan Valdead) que se radicó allí hace varios años para aprovechar la industria local. Están produciendo su nuevo álbum con Jesse Gander, quien trabaja en el estudio donde se hizo el famoso Celebration Rock de Japandroids.

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Sin embargo, no todo es el paraíso. “La capital mundial de la música en vivo” estaría en crisis, en un punto de “saturación”, dijo su alcalde Steve Adler al conocer los resultados del Austin Music Census 2015. “Estaríamos cerca de perder un elemento fundacional de nuestra cultura”, explicó a Next City.

Nikki Rowling, presidenta de la fundación que realizó el informe, estuvo en nuestro país el pasado 16 de noviembre. Presentó sus resultados durante el lanzamiento de “Economía de la música en Bogotá”, un diagnóstico apenas preliminar del mercado de la capital del país.

Según el censo que lideró Rowling, el 87 por ciento de 2.000 músicos profesionales consultados en Austin, respondieron que las condiciones económicas actuales causan un impacto extremo en su vida. De estos, unos 1.500 deben subsistir con uno o más trabajos adicionales a su labor de músicos full-time, y el 40 por ciento de los restantes sobrevive con menos de 15 mil dólares al año.

Definitivamente, vivir de la música en esta ciudad, a pesar de su fama y prestigio, es un camello.

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Hablamos con ella sobre este y otros temas luego de su presentación en Bogotá, ciudad que la dejó boquiabierta. Para ella, estamos viviendo un crecimiento en eventos de música en vivo y boletería que Austin envidiaría.

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Queda una reflexión. ¿Es la situación de esa ciudad tejana, y tan lejana, un tema para que los músicos colombianos se preocupen? Quizá es tiempo de que comiencen a pensar en otras “capitales de la música” para promocionarse. Y, si son alternativos o rockeros, la capital del país no es un mal sitio para hacerlo. Ojalá en un nuevo estudio, ésta entienda mejor su mercado para cuando se sature.

El Austin Music Census dice que la mayoría de músicos de Austin tienen problemas económicos. ¿Qué está haciendo el porcentaje exitoso para estar en mejores condiciones?

En Austin no tiene nada que ver con grandes disqueras. Para algunos de los músicos profesionales de la ciudad todo se trata de tener una buena educación artística y talento. Sobre el éxito o no en los negocios, no conozco a ningún músico que no trabaje duro, así que depende. Creo que de lo que se trata esto ahora es en concentrarse, enfocarse, y hacer dos, o máximo tres cosas, bien. Por ejemplo, cobrar por coescribir canciones, grabar y tocar en vivo. De hecho, hacer bien las giras de conciertos es lo más importante hoy en día. Y para esto hay que tener una actitud de negocios, involucrarse y no creer que las cosas funcionan solas o dejándoselas a cargo a alguien externo.

¿El mercadeo digital tiene un gran impacto en el éxito de pocos?

Sí, es enorme. Sin embargo, ahora hay tanto ruido que es muy difícil destacarse. Tienes que tener un mensaje que conecte, que resuene. Los que lo hacen más auténtico, que no parezca prefabricado, son los más exitosos.

En Colombia es común escuchar a los músicos quejándose de la falta de apoyo del gobierno. Pero en su informe sobre Austin, se ve que ese apoyo es fundamental.

Es que en esta época se necesita que todos los actores de la industria hagan bien su trabajo, coordinados, y se colaboren entre sí. Esto ni se pensaba hace cinco años. Pero no se trata solo de financiación pública, sino de mejorar las políticas públicas. Eso es crucial. Pero los músicos tienen que entender que son parte de una economía. Hay cosas en que los pueden ayudar, otras en que están solos.

¿Qué apoyo tienen los músicos en Austin de organismos sin ánimo de lucro?

Tenemos miles trabajando por ellos. Pero dentro de las más reconocidas, por ejemplo, hay una que ofrece cuidado médico accesible para los músicos que no tienen seguro. Como no hay un sistema universal de salud en Estados Unidos, entonces muchos se quiebran económicamente si están enfermos o se lesionan. Claro, hay que ser un músico profesional y trabajar tantas horas a la semana para que califiques al servicio.

Hay otro que yo fundé y dirigí varios años que provee servicios de educación profesional sobre el negocio de la música y ayuda a los músicos a exportar su trabajo a otras ciudades. También hacen de conducto entre los músicos y el consejo de la ciudad, para que se conozcan sus necesidades. Y existe uno de servicios psicológicos para músicos con problemas mentales y de adicciones, e incluso cubren a las familias de los artistas.

¿Eso solo pasa en Austin o ya es una corriente en Estados Unidos?

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Sí, la ciudad es única en esto. Creo que tiene que ver con el número de músicos que trabajan en Austin. Son muchos. Por ejemplo, yo fundé la Austin Music Foundation en 2002 y en 2005 comenzó la ONG de servicios de salud. Es algo que lleva años.

¿Hay diferencias raciales y culturales en el mercado musical de la ciudad?

En el censo medimos cómo el ingreso de los músicos se divide entre líneas raciales y cuáles son las necesidades de cada uno. Y estas variaron por grupo étnico. Para los latinos y los afroamericanos hay una percepción de que no hay suficientes festivales para mostrar su música. Sienten que no están representados. Antes del informe no había datos para justificarlo. Ahora el gobierno de la ciudad lo sabe. En ingresos también hay una disparidad, pero a la mayoría les está yendo mal, independiente de su raza.

Y los medios, ¿en qué estado se encuentran?

El sector de los medios musicales en Austin está en mejor estado que otros en la industria. Incluso, no tenemos interés en que sean de circulación nacional. Contamos con nuestras propias cinco estaciones de radio independiente, además de las públicas. Asimismo, existe el Austin Chronicle, un semanario que privado cuyo público son los músicos.

¿Cuáles son las tendencias musicales más fuertes hoy en día en Austin?

Es difícil decirlo. Hay unos treinta géneros musicales que suenan en sitios diferentes todas las noches. Nunca ha habido un género más popular que otro, a diferencia de otras ciudades de Texas como Houston, por ejemplo, donde hay más hip hop y géneros urbanos. En dallas, por su parte, la tendencia es al pop y al country. Pero en Austin son muchas cosas al tiempo. Y lo mejor, es que todas son bandas originales. Sin embargo, el EDM está creciendo rápidamente.

Capital Records cumplió 75 años hace poco. ¿Le debe importar eso a los músicos?

Creo que es una pregunta difícil porque, claro, hay músicos que siguen firmando contratos por las grandes disqueras, pero está tan pequeño el número que ni siquiera es importante. Pienso que si eres músico no puede ser que tu objetivo principal sea que te firme una de esas empresas. No es una estrategia efectivas. Primero hay que hacer lo mejor que uno pueda, y si llega el momento, pues bienvenido, las disqueras irán a golpearle a la puerta de su casa.

¿Qué consejo le da a Bogotá como ciudad musical?

Lo que están haciendo (con el informe “Economía de la música en Bogotá”), es un paso fantástico. Es tremendo y quisiera que la gente sepa el trabajo tan duro que tiene detrás. De lo que veo, es que ustedes incluso están haciendo cosas mejores que Austin. Por ejemplo, el crecimiento del mercado de las boletas costosas, no es una experiencia común en otras ciudades de la música. Tienen que seguir invirtiendo en dar a conocer su mercado. Ojalá que el sector privado lo entienda y use esta información para crecer.

*Informe de la Cámara de Comercio de Bogotá y la Secretaría de cultura, recreación y deporte

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Noviembre
21 / 2016

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