La Viuda Negra y el doble estándar de la belleza

A nadie se le habría ocurrido convertir a Andrés Parra como Pablo Escobar en un galán. ¿Por qué, entonces, Ana Serradilla puede interpretar a Griselda Blanco?

Me pregunto, si de telenovelas históricas se trata, ¿por qué la vida de Pablo Escobar es lo más realista posible, pero Griselda Blanco aparece convertida en una modelo? Las “narconovelas” dejaron de ser tendencia y se convirtieron en la norma. Cada noche los colombianos, que solían reunirse ante la “caja mágica” para seguir las historias de amor que nombré en mi columna pasada, hoy se reúnen para seguir las aventuras de narcotraficantes tanto reales como imaginarios. Para la muestra: Las muñecas de la mafia, El capo, Alias El mexicano, La Reina del Sur y, cómo olvidarlo, Escobar el patrón del mal, además de las varias versiones de Sin tetas no hay paraíso, Rosario Tijeras y El cartel de los sapos.

Por supuesto, un hito en la historia de la televisión nacional fue la recreación, que mezclaba escenas de la vida real, de la vida de Pablo Escobar. Los televidentes se conmovieron hasta el escalofrío con la transformación física de Andrés Parra, quien adoptó completamente la imagen del capo. Y a nadie se le habría ocurrido convertir a Parra, ni a Escobar, en un galán.

¿Por qué, entonces, aparece la actriz Ana Serradilla convertida en Griselda Blanco? ¿Acaso no existen fotografías de la “madrina” original? Más allá de conocer la historia de Blanco, quien fue la primera mujer narcotraficante y la jefe de Pablo Escobar en Colombia, los productores de la serie decidieron eliminar todo rastro de la persona real y convertirla, nuevamente, en un personaje al mismo tiempo glamuroso y violento.

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Griselda Blanco en 1980.

Porque, parece, es impensable que una mujer poderosa se aleje del estándar de belleza que se espera del personaje principal de una telenovela. Así que, mientras Parra se sometió a una transformación tan completa que los directores de arte tuvieron que raparlo para que en su vida real no viera al monstruo cuando se miraba al espejo, en el caso de Serradilla lo más cercano a la Griselda Blanco real es el sombrero de fieltro rojo con el que aparece “la viuda negra” en fotos.

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Ana Serradilla como Griselda Blanco. 

Aquí hay dos puntos entonces sobre los que vale la pena reflexionar: uno, la banalización del mal de la que tanto se habla cuando se toca el tema de las narconovelas. Griselda Blanco fue una mujer sanguinaria, con un papel inmenso en el comienzo de la guerra del narcotráfico de los años ochenta y murió en su ley, asesinada por sicarios en las calles de Medellín. ¿Por qué convertirla en una mujer delgada y bonita? ¿Es más fácil digerir sus crímenes así? Y por otro lado, recordemos que fue el narcotráfico el que impuso la estética de las mujeres flacas y tetonas que sigue vigente en Colombia. Convertir a Griselda Blanco en una de ellas es seguir jugando este peligroso juego.

Sobre el Autor

Editora web de Revista Diners. Columnista de música y televisión.

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