La Solterona, de Edith Wharton: madre en la sombra

La particular “conciencia de clase” y genialidad de Edith Wharton la hicieron un ser humano excepcional. Su obra y los múltiples reconocimientos que recibió en vida son la prueba de ello.

Me parecen irresistibles los escritores que viven sus vidas en medio de los “grandes salones” de las clases altas y en constante controversia consigo mismos. Escritores que son “gente divinamente”, demasiado conscientes de los defectos de su clase. Su “incómoda” posición les permitió a gigantes como Proust, Tolstoi o Edith Wharton derramar constantemente ironía y amargura sobre sus cabezas y las de los suyos.

La particular “conciencia de clase” y genialidad de Edith Wharton la hicieron un ser humano excepcional. Su obra y los múltiples reconocimientos que recibió en vida (el Premio Pulitzer por ejemplo) son la prueba de ello. El punto de vista desde el que se narra su obra de ficción, que corresponde al de su vida social, es incuestionablemente interesante. Sin embargo, en La solterona, libro que quiero recomendar en esta ocasión, hay otra lectura que vale la pena resaltar.

Las hermanas Charlotte y Delia, protagonistas de la novela, estarán unidas hasta el final de estas páginas por sus respectivas “maternidades”. Esta maternidad implica, sin embargo, sentimientos contradictorios en medio de un contexto que nadie mejor que Wharton habría podido describir: el de una Nueva York burguesa, arribista y agobiante del siglo XIX: “Aquellas gentes parsimoniosas y bien nutridas, a quienes los europeos tildaban de irritables y dispépticas solo porque los caprichos del clima les habían exonerado de carnes superfluas y afilado los nervios, vivían en una apacible molicie cuya superficie jamás se veía alterada por los sórdidos dramas que eventualmente se escenificaban entre las clases inferiores”.

Edith Warton nos muestra en esta ocasión el terrible contraste que existe entre ser una madre dentro de la formalidad matrimonial, atada a las exigencias de una sociedad mojigata, mediocre y satisfecha de sí misma y el ser una madre furtiva, oculta, “impresentable” y extramatrimonial. Es también interesante descubrir en esta historia la maternidad como combustible de pasiones ambiguas. La maternidad como motivo para una generosidad no muy desinteresada o una gratitud no exenta de celos y envidia. Un aspecto “impresentable” de la maternidad, pero no en el sentido social, sino en uno sencillamente más humano. Algo que perturba a estas madres en el momento del reconocimiento.

“… por primera vez había fondeado en las profundidades de la pasión maternal, y la sobrecogían los ecos que reverberaban en su interior”.

La solterona
Por Edith Wharton
Páginas: 140
Precio: $58.000.

OTROS LIBROS RECOMENDADOS 

CeroCeroCero
Roberto Saviano
Editorial: Anagrama
Páginas: 496
Precio: $42.900.

Tal y como lo hizo con la mafia italiana en su exitoso libro anterior, Gomorra, en CeroCeroCero Roberto Saviano hace una minuciosa descripción, casi una genealogía, de la mafia mexicana y de su enorme influencia en el mundo político y financiero globalizado. El libro, tal vez demasiado retórico para describir un horror que no necesita figuras literarias, cita la aterradora declaración de principios de un gran capo desconocido que alecciona a un grupo de mafiosos: “El mundo de los que creen que se puede vivir con la justicia, con las leyes iguales para todos, con un buen trabajo, la dignidad, las calles limpias, las mujeres iguales a los hombres, es solo un mundo de maricas que creen que pueden engañarse a sí mismos. Y también a quienes les rodean. Las chorradas sobre el mundo mejor dejémoselas a los idiotas”. Estos principios marcan el auge y caída de varios sanguinarios mafiosos (algunos “ilustres colombianos”) en una historia en donde solo sobrevive un jugoso mercado y la corrupción y violencia que se desprende de él.

El escorpión
Felipe González Saavedra
Páginas: 74
Precio: $8.000.

El gomoso del fútbol que se precie de sabérselas todas no podrá prescindir de esta publicación. La revista fue bautizada con una expresión que a los hinchas de este país nos recuerda que el fútbol colombiano (como todo lo demás en nuestra patria) está lleno de situaciones singulares y muchísimas veces extremas, para bien o para mal. El escorpión prueba sobradamente que el tema de “la pecosa” es mucho más interesante y profundo de lo que algunos prejuiciosos pueden suponer. Golazo de cancha a cancha: “… dos clubes condenados por sendas maldiciones, dos trampas aberrantes en dos partidos cruciales, un equipo pequeño con una hinchada inmensa, un futbolista que anota un gol borracho y un hincha velado con ataúd a bordo en medio de una tribuna”, son algunas de las genialidades que nos trae la revista en su segundo número. Para esta época premundialista, nada mejor que calentar la pasión futbolera con esta revista muy independiente y bellamente ilustrada.

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