Sergio de la Pava, el escritor estadounidense más colombiano del mundo

Una singularidad desnuda, la primera novela del escritor Sergio de la Pava editada por Pálido Fuego, será una de las novedades en esta versión de la FILBO.

Aunque hijo de emigrantes colombianos, Sergio de la Pava es 100% norteamericano. Escribe en inglés. Ejerce como abogado en New York. Durante siete años estuvo trabajando en su primera novela, a la que tituló Una singularidad desnuda. Llamó a las puertas de más de 70 editoriales, sin éxito. Sergio optó entonces por autopublicarse su novela de más de 700 páginas. Era el año 2008. Prácticamente no existían los e-books, ni Kindle. Hizo un acuerdo con Amazon y la lanzó. Su mujer la hizo llegar a algunas personas que creía podían valorarla, incluso frente al tradicional prejuicio que existe sobre los textos autopublicados. Alguien de la Universidad de Chicago vio el potencial y, aunque no suelen publicar novelas, hicieron una excepción. El resto es historia. La novela fue ganando reseñas, lectores y reconocimiento. Hasta que en 2012 fue galardonada con el prestigioso premio PEN a la primera novela. Ahora, finalmente, se publica la traducción al castellano en la editorial Pálido Fuego, que apuesta por un texto que ya en sus primeras lecturas ha sido calificado de deslumbrante (El Confidencial) o de novela ejemplar (Arcadia).

A Sergio de la Pava no le gustan demasiado las series de televisión. Así que rechaza mi sugerencia de que esta novela pudiera ser la base de una hipotética temporada seis de The Wire. De la Pava cree que películas y series son aún muy inferiores a una novela. “La novela es el mejor lugar para las nuevas ideas, incluso para las ideas viejas, un lugar ideal para soñar, y el único lugar para combinar todo lo que precede”. Moby Dick y Crimen y Castigo son dos de las grandes novelas que menciona como referente.

Para muestra un botón: el capítulo siete, sencillamente extraordinaro, incluye una conversación durante un almuerzo en el que se disecciona la Guerra contra las Drogas de una manera poco habitual. El abogado Dane no apuesta por la improbable legalización de las drogas. Plantea que la estrategia adecuada sería ilegalizar TODAS las drogas que ahora son legales: medicamentos, alcohol, café, etc. Sería la única manera de hacer entender a la gran mayoría de la población la hipocresía reinante tras una prohibición que sólo sirve a los intereses de los narcotraficantes.

“Que se criminalicen las muletas químicas con que camina y se le observe cambiar su monserga sobre los químicamente dependientes; que se vea lo rápido que una adicción se convierte en enfermedad cuando sea él quien esté siendo desgarrado vivo. Lo que desaparecería es la distinción tras la cual se ocultan estos individuos, la distinción que admite que las sustancias mediante las que ellos viven están legalmente permitidas y ello otorgue a sus adictos una dignidad moral más elevada. Ten en cuenta que cada droga a la que me he referido es completamente legal en el contexto descrito y que por tanto ahora hablo únicamente de la hipocresía de aquellos que limitan su consumo de drogas a lo no delictivo.”

Sergio cree que hay más similitudes de lo que la gente cree entre crear una novela y lo que hacemos diariamente para crear el mundo en el que nos movemos. Así Sergio escribió a mano el primer borrador de Una singularidad desnuda, en las pausas interminables entre juicios a los que asiste regularmente. El sistema tiene sus ventajas. Le permite corregir y editar cuando lo transcribe al computador.

Una singularidad desnuda es una novela construida en gran parte a base de diálogos. El abogado Casi conversa con sus clientes, con sus amigos, con sus colegas de trabajo. Un trabajo meticuloso para otorgar a cada personaje su voz, con cambios de puntuación, con errores gramaticales cuando hace falta. De la Pava lo explica así, con su particular castellano:El diálogo, novelístico o no, es una manera dichosa para refinar el pensamiento. Como en  Una singularidad desnuda  trata mucho de precisamente esa actividad, hacía falta que diálogos urgentes fueran constantemente explotando.

—Allí estuvieron —dijo él. Me dio la llave de oro—. ¿Cómo te sientes? dijo.

—Nervioso —dije yo.

—¿Nervioso como un locutor deportivo, o sea impaciente? —dijo él.

—No —dije yo—. Nervioso como en el Oxford English Dictionary, o sea aprensivo.”

Siendo una novela de ideas, Una singularidad desnuda no renuncia a una elaborada trama que avanza como todo buen thriller, con suspense, muertes y persecuciones. La planificación y el detalle con que se lleva a cabo “el golpe” recuerda a los mejores ejemplos del género negro.

“Si la realidad es a veces tan intensa y disparatada que se percibe como una ficción mala y poco convincente, entonces esta era una ficción tan poderosa que sobrepasaba la realidad.”

Le pregunto por sus vínculos con Colombia y responde: He viajado a Colombia frecuentemente y nunca pierde la electricidad que el lugar ha mantenido para mí durante mi vida entera. Nadie con cualquier nivel de interés en la literatura puede negar la inmensa contribución de Colombia. 

En definitiva, Una singularidad desnuda es una novela con una trama policial, personajes atractivos, diálogos explosivos, sentido del humor, ideas provocativas y ejercicios de estilo. Y lo mejor es que tiene 700 páginas que merecen la pena para desconectarse un rato de las redes sociales e invertir un tiempo en este viaje que cualquier lector puede disfrutar.

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