Entrevista con Josef Wladyka, director de ‘Manos Sucias’

Un viaje de backpackers del director Josef Kubota Wladyka por el pacífico colombiano y ecuatoriano terminó convertido en una película. Fue nombrado ganador como Mejor Director en Tribeca Films.

La apariencia de un backpacker de vacaciones aún la conserva: es tremendamente joven y tiene puestas una camiseta y una gorra beisbolera. Podría ser un gringo en spring break, aunque sus rasgos orientales lo desmienten y su apellido –Wladyka– carga una evidente ascendencia europea. En realidad no se trata de ningún estereotipo, sino de un joven director de cine venido de Nueva York, quien está en Cartagena para presentar su primer largometraje llamado Manos Sucias, una película sobre pescadores del pacífico metidos en la incierta tarea de llevar hasta Panamá un semi sumergibe artesanal cargado con cocaína. El pan de cada día.

La película, sin embargo, se aleja bastante de aquello que usualmente asociamos con las historias de negocios mafiosos. El mismo Wladyka lo dice “esto no es Scarface, no es Blow, no es una oda a Pablo Escobar”, se trata más bien del drama de unos hermanos tratando de completar juntos una tarea ¿Quién no ha estado en esa situación? Todos alguna vez, seguro. Y eso conduce a un fuerte sentimiento de identificación. Por eso esta película es una historia universal, algo de lo que está hecho el buen cine.

Pero recordemos lo fundamental: la misión que tiene que completar este trío de chocoanos no es una muy tranquila: se trata de cruzar el mar, en un aparato que en inglés llaman torpedo, traficando con droga. Por supuesto, el conflicto tiene que surgir, y esta es la almendra de la historia. Pero, una vez más, vale rescatar el valor de una película que se encarga de representar estos hechos con la cara de los que nunca tienen cara, y con la voz de los que nunca tienen voz. El reparto de actores es enteramente colombiano y son muchachos sacados de Buenaventura.

La idea para este largometraje surgió tras un viaje de amigos que Wladyka hizo hace algunos años por las costas del pacífico colombiano y ecuatoriano. Un viaje independiente. Allí, en el trato con lancheros y pescadores para que lo llevaran a playas y a sitios solitarios, se enteró del drama que vive esta gente común, habitante de una tierra maravillosa, contratada por los barones de la droga para hacer por poca paga la parte más riesgosa del negocio. Y volvió a Estados Unidos con la certeza de tener su primera película entre manos. Una independiente, como su viaje.

La producción, a pesar de contar con el apadrinamiento de Spike Lee –quien oficia como productor ejecutivo– es pequeña. Parte de la financiación provino del sitio web Kickstarter.com, donde alcanzaron a sumar algo más de 60.000 dólares gracias a la simpatía que despertó el proyecto. Wladyka reconoce que haber sido un equipo de trabajo reducido hizo más fácil el trabajo de rodar en situaciones adversas como lanchas y canoas –y en el siempre lluvioso, gris y húmedo pacífico– además de permitirles filmar en lugares que casi siempre están vetados para el cine y su parafernalia. Buenaventura no es, en definitiva, un set en Los Angeles.

Un viaje de amigos termina convertido en una película independiente producida por Spike Lee, hablada en español chocoano y dirigida por un tipo tan joven que ni siquiera lo aparenta. Dicen que el cine es mejor que la vida, pero a veces la vida también tiene sus historias.

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