Hace 54 años se escribieron los tres grandes himnos del pop

Esta crónica musical revela cómo 1965 fue uno de los años más importantes de la música hasta hoy.

Publicado originalmente en Revista Diners Ed. 241 de abril 1990

Cuando se habla de los años sesentas, por lo general se piensa en 1967 (el “verano mágico” de Sgt. Pepper), las protestas de 1968 en París y Chicago, o en 1969, el año de Woodstock y Altamont. 1965, en cambio, se recuerda poco.

Es una época que se relaciona más bien con la beatlemanía, las primeras películas de James Bond y la fase inicial de la guerra del Vietnam, que para el norteamericano promedio no era más que una aventura muy divertida que se presentaba cada noche en los noticieros de televisión. Aún no existían hippies ni grandes conciertos al aire libre, y la droga apenas comenzaba a ser conocida por sectores muy marginales.

Aunque ya habían ocurrido varios movimientos de protesta, especialmente en la Universidad de Berkeley en California, estos no estaban muy ligados a la música pop, que en aquel entonces era vista, por lo general, como un pasatiempo para adolescentes.

Sin embargo, en 1965 ocurrieron una serie de circunstancias que comenzaron a darle a esa música pop una dimensión que no tenía. En Inglaterra, los Beatles ampliaron su horizonte musical. Las agrupaciones basadas en el blues y rhythm’n blues norteamericano, tales como los Bluesbreakers de John Mayall, los Yardbirds, los Animals y los mismos Rolling Stones tomaban una fuerza inusitada.

De estos grupos surgirían los primeros instrumentistas virtuosos, especialmente los guitarristas Eric Clapton, Jeff Beck y Jimmy Page, los bajistas Jack Bruce y John McVie y el baterista Ginger Baker. Los Who, por su parte, eran los voceros de los mods, jóvenes consumistas que amaban las ropas vistosas traídas de Italia y las Lambrettas plagadas de espejos retrovisores y luces.

Los mods se enfrentaban con los rockers de chaqueta de cuero y grandes motos. Eran los tiempos del swingin’ London. La fría capital de Inglaterra parecía más alegre que nunca, era la capital de una nueva Europa que definitivamente dejaba atrás el horror y la depresión de 20 años de guerra y posguerra.

Pero no todo ocurría en la Gran Bretaña. En los Estados Unidos, que en 1964 habían asimilado pasivamente la llamada “invasión inglesa” a cargo de los Beatles y muchos otros grupos similares, reaccionaron en varios frentes.

Bob Dylan dejó de ser un músico folclórico y se convirtió en un rockero. Grupos como los Byrds y Lovin’ Spoonful le dieron mucha importancia al folk-rock, mientras que la música soul, impulsada principalmente por el sello Motown, cobraba mucha importancia en las listas de éxitos, gracias al trabajo de músicos como Wilson Pickett, Otis Redding, Temptations y, especialmente, el trío vocal femenino The Supremes, cuya principal figura era Diana Ross.

En California renacía el mito de los poetas de la generación beat, y San Francisco se preparaba para convertirse en la “capital de la nueva conciencia universal”. En 1965 también tomaba fuerza el llamado garage rock, representado por pequeñas agrupaciones tales como los Raiders, los Knickerbockers (“Lies”), los Strangelovers (“I want candy”), Sam the Sham and the Pharaohs (“Wooly bully”) y muchas otras, en las que se destacaba el uso de los órganos Farsifa y Vox, introducidos en el pop por los Animals en “La casa del sol naciente”.

En 1965 el pop dejó de ser a fácil de clasificar, de entender y prever. En un solo año la juventud pasaba del yeah yeah de la beatlemanía, a la abierta confrontación de Satisfaction y My Generation. El mundo comenzaba a ser otra cosa.

BEATLES

En 1965 los Beatles comenzaron a alejarse de su estilo inicial, del yeah yeah de “She loves you” y “I want to hold your hand”. Apoyados por George Martin, el productor de sus discos, ampliaron el panorama de su música.

Comenzaron a utilizar arreglos con orquestas de cuerdas y otros instrumentos acústicos, lo mismo que efectos que lograban tras largas horas de trabajo en los estudios. De este año es su película “Help!”, que representó su primer paso en ese sentido, pero sobre todo su álbum “Rubber soul”, en el que aparece el lirismo de los instrumentos acústicos (“In my life”, ” Norwegianwood”, “Michelle”) y arreglos vocales muy elaborados, especialmente en “Nowhere man”. Fue el año en el que George Harrison descubrió la música hindú.

El uso del sitar en “Norwegian wood” le abrió una nueva puerta al pop, que hasta la fecha se limitaba a la utilización de unos pocos instrumentos. Con “Yesterday”, los Beatles dejaron de ser un grupo exclusivamente para jóvenes. Por primera vez los adultos descubrían que en el pop también había “algo para ellos”.

BOB DYLAN Y EL FOLK ROCK

Desde 1962, Bob Dylan había sido el héroe máximo de la cultura folk norteamericana. Canciones como “Blowin’ in the wind”, “Mr. Tambourine man”, “Masters of war” y “The times they are a-Changin” eran himnos de los estudiantes universitarios y de los líderes de los movimientos por los derechos civiles.

Sin embargo, en 1965 Bob Dylan, tal vez influenciado por la versión que hizo el grupo californiano The Byrds de su canción “Mr. Tambourine man”, decidió colgarse una guitarra eléctrica, y el resultado fue el álbum “Highway 61 revisited”, en el que aparecen, entre otras, “Ballad of a thin man” (la del verso “Algo está ocurriendo aquí pero usted no sabe lo que es, ¿cierto señor Jones?”), ” Desolation row” y “Like a Rolling Stone” sin lugar a dudas una de las mejores canciones en la historia del pop, en la que Dylan fusionó con maestría los elementos del rock and roll y del folk.

Esta canción, y su actuación en el festival de Newport con su guitarra eléctrica y su banda acompañante, provocaron la ira de los puristas del folk. Pero pocos meses después a todo el mundo le parecía natural el nuevo sonido rockero de Dylan, que sirvió de base para desarrollar el trabajo posterior de músicos como Crosby, Stills Nash and Young.

ROLLING STONES Y THE WHO

Los verdaderos himnos de 1965, los que comenzaron a marcar definitivamente la pauta de la brecha generacional y todo lo que llegó después estuvieron a cargo de los Rolling Stones y The Who.

Los primeros, considerados “los malos” del rock en contraposición a los Beatles, lanzaron el disco sencillo de “Satisfaction”, una canción que se convirtió en el símbolo de la insatisfacción ante la sociedad de consumo. Mientras tanto, los Who, máximos representantes de la cultura mod inglesa, aseguraban un cupo en la gran historia con su canción “My Generation” y su verso “quisiera morir antes de volverme viejo”.

Estos dos temas fueron, fundamentales porque, por primera vez y de una manera abierta, la rebeldía del rock and roll dejaba de ser un problema de gustos de consumo. Tanto “Satisfaction” como “My generation” iban mucho más allá y le dieron al rock un poder que no había conocido antes.

CALIFORNIA

Aunque el verdadero auge del rock de California comenzó en 1966 , cuando Jefferson Airplane grabó su primer disco, toda la fuerza del movimiento de San Francisco, que haría posible la aparición del hippismo, los niños de las flores y el llamado rock ácido de California, tomó forma definitiva en 1965, con las presentaciones de los Charlatans, “Great Society, Grateful Dead y Jefferson Airplane, los primeros conciertos en el legendario Fillmore, los happenings de The Family Dog y la aparición de la psicodelia a partir de las experiencias con las drogas ácidas.

California sería algo así como el lugar de encuentro entre la diversión, principal motor de la música pop, y las posturas sociales y políticas que caracterizaron los últimos años de los sesentas.

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