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Manifiesto por un consumo consciente: moda circular

Diners le trae un manifiesto que se rebela contra la inmediatez del consumo de imágenes efímeras y nos invita al consumo consciente.

Foto: Andrés Oyuela / Cortesía Luis Martín Velásquez

Diners le trae un manifiesto que se rebela contra la inmediatez del consumo de imágenes efímeras y nos invita al consumo consciente.

Manifiesto nos exhorta a actuar como productores y consumidores de moda en un planeta de recursos finitos.

Estaciones. Temporadas. Colecciones. Con frecuencia la moda evoca un devenir constante, un carácter efímero y temperamental. También responde a esas dinámicas el consumo incesante de imágenes de moda en las redes sociales.

Pero en medio de ese vértigo surge en Colombia una propuesta que desacelera los relojes, detiene los clics e invita a reflexionar sobre la producción y el consumo de moda.

Manifiesto La primera edición de Manifiesto 4 cuenta con 300 ejemplares. / Foto cortesía Luis Martín Velásquez

Esa propuesta se llama Manifiesto 4 y está consignada en una publicación real –sí, hecha de papel en formato tabloide– editada por la asesora de moda, promotora de arte y diseñadora gráfica de profesión, Gloria Saldarriaga.

Una mirada social

Estas páginas, además de una rareza en el mercado editorial, son el punto de encuentro entre la conciencia ecológica, imprescindible para los habitantes del siglo XXI, y la creatividad inherente al ser humano.

Manifiesto 4 recopila la experiencia de moda circular concebida por Carolina Obregón, profesora de Diseño de la Universidad de los Andes. Quien a partir de una provocación de la ONG El Transformador invitó primero a sus estudiantes, y luego a 18 diseñadores colombianos reconocidos, para que hicieran nuevas creaciones con las telas de los uniformes referencia # 4 de la Policía Nacional de Colombia que entran en desuso cada año.

“Esta publicación cuestiona el cómo y el porqué se hace la moda, y nos recuerda que debe construirse bajo una mirada social y holística, pensando cómo el pasado rediseña el futuro”, expresa Obregón en el libro.

Diseño de Hernán Zajar / Foto Andrés Oyuela

En medio de las limitaciones impuestas por las telas monocromáticas de estas prendas concebidas para uniformizar, los diseñadores encontraron variedad de rutas expresivas que sorprenden al lector en cada nueva página. Reafirman, por si quedaba alguna duda, que siempre es posible resignificar una prenda, un textil, un objeto. Semejante esfuerzo no podía quedar perdido entre las nubes de las imágenes ciberespaciales.

“Yo pienso que el arte es testigo del tiempo. Con esta publicación hemos buscado consignar en un documento gráfico un esfuerzo por reciclar, por resignificar y ver las cosas de otra manera. Las revistas de moda están desapareciendo en Colombia y nos hemos ido quedando sin estos testigos que nos muestren qué pasa en la moda en el país. Hoy tenemos un documento gráfico en inglés y español que quedará como testigo de esta experiencia particular”, expresa Gloria Saldarriaga.

Manifiesto para ver la moda con un ADN ambiental

Este libro, cuya primera edición es de 300 ejemplares, se prepara para mostrar en diferentes latitudes lo que el talento colombiano es capaz de hacer.

Pero además, ofrece otro testimonio de moda circular en medio de un despertar de conciencia frente a la contaminación producida por la moda desechable y los sistemas de explotación laboral de muchas marcas de moda rápida.

De ahí el tono de manifiesto que tiene esta publicación, en formato tabloide y con un diseño que evoca los afiches callejeros.

Esto, sin embargo, no significa que este libro no sea una pieza de arte en sí misma. Aparte del diseño gráfico involucrado en su producción, la publicación contó con el ojo artístico del fotógrafo de moda Andrés Oyuela.

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«Fue un proyecto muy importante porque hoy es raro trabajar en impresos. Para mí es muy atractivo ver, oler, tocar las fotos que hago y eso sucede cada vez menos y lo valoro cada vez más”.

El otro motivo por el cual Oyuela estuvo feliz de formar parte de este proyecto es el mensaje ambiental. Pues como miembro activo del universo de la moda es consciente de que este tiene que encontrar nuevas maneras de interactuar con el mundo. Formas menos contaminantes y socialmente más responsables. Con este aspecto es consecuente la participación de María Victoria Montoya, la única modelo que personifica los 17 estilos propuestos por los diseñadores, quien está comprometida con prácticas sostenibles.

De izquierda a derecha: Jose Aponte, Mabel Ru, Gloria Saldarriaga, María Victoria Montoya, Daniela Uribe y Boris Nieto / Foto Andrés Oyuela

Y también hubo un carácter emocional, pues fotografiar los diseños hechos a partir de las telas de uniforme de policía le permitió recorrer rincones de su infancia: su mamá fue sargento de la Policía durante veinte años.

Más que un uniforme

“Este trabajo redime estéticamente la manera como yo la veía, aunque para ella era simplemente su uniforme de trabajo. Yo pienso que para una mujer un uniforme tiene mucho impacto, puede involucrar ciertas connotaciones agresivas, impuestas desde el machismo, la masculinidad. Una cosa que para mí siempre fue espectacular es que ese factor de vanidad femenino encontraba una ruta de salida, así estuviera restringido en un uniforme. Siempre hay una grieta por la que salen rosas en una ciudad de cemento”, explica Oyuela.

Chaqueta diseñada por el tolimense Diego Guarnizo / Foto Andrés Oyuela

Probablemente, lo que le ocurrió a él durante la realización del libro les ocurrirá a sus lectores. Acostumbrado a fotografiar muchas de estas marcas, a Oyuela le sorprendieron las habilidades de cada uno de los diseñadores para manifestar el ADN de sus marcas, a pesar de las limitantes en cuanto a textura y color impuestas por el material.

“Algo que me impactó fue ver cómo la filosofía de cada diseñador permea cualquier reto creativo, independientemente de los recursos que se tengan. En este proyecto, ya que todos tenían la misma calidad de tela, el mismo recurso, cada diseñador estaba realmente frente a una hoja en blanco y ante eso lo único que puedes hacer es plasmar lo que eres tú. Este es un impreso que le muestra a la gente la gran variedad de artistas de la moda que tenemos en Colombia y cómo cada uno de ellos ofrece algo diferente”, explica.

Conciencia despierta

Los protagonistas de estas transformaciones fueron los diseñadores Atelier Acevedo, Alado, Manuela Álvarez, Beatriz Camacho, Cristina Cruz Navia, Diego Guarnizo, Judy Hazbún, Laura Laurens, Johanna Ortiz, María Luisa Ortiz, Paloma y Angostura, Olga Piedrahíta, Santiago Romero, Julián Ruiz, Juan David Sánchez, Kika Vargas y Hernán Zajar.

Para todos ellos, protagonistas centrales de la moda, es fundamental abrazar estos procesos de moda circular y todos aquellos que permitan una producción de moda responsable con el medioambiente y las sociedades.

Alejandro González y Andrés Restrepo, diseñadores de Alado, plasmaron su estilo en este diseño. / Foto Andrés Oyuela

Por ejemplo, Beatriz Camacho, creadora de un vestido que realza la figura femenina, expresa en el libro que “este proyecto me despertó el corazón, enfrentó mis propias debilidades, inconsciencias y egoísmos. Me hizo ver de diferente manera un planeta que grita y aún no imaginamos las causas de su dolor”.

Diego Guarnizo consignó junto a las fotografías de su chaqueta bordada, que “recuperar prendas es una buena oportunidad para motivar la creatividad a partir de la escasez. Es creer en la vida, escuchar su clamor, abrazarla y cuidarla”.

El descosedor

Y es que tal como se consigna en Manifiesto 4, mucha de la ropa que usamos aún estará en el planeta cuando nosotros ya nos hayamos ido. No es un pensamiento muy animador, pero se necesita para dimensionar lo insostenible de nuestro actual ritmo de consumo.

Al respecto, Miguel Mesa, uno de los autores invitados a participar en el libro y estudioso de la intersección entre las ciencias sociales y la producción de moda, orienta su texto sobre la importancia de un oficio que ha existido siempre a la sombra. Pero que podría adquirir más relevancia en el actual contexto: el del descosedor –o “abreojales”– aquel personaje que desbarata las costuras y libera los textiles para una próxima intervención.

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Vestido elaborado por la diseñadora María Luisa Ortiz / Foto Andrés Oyuela

También cobrarán protagonismo, dice Mesa, recursos industriales como hilos creados con alta tecnología, capaces de unir las telas pero que podrán desintegrarse a altas temperaturas.

William Cruz Bermeo, maestro en artes plásticas y especialista en estética, otro de los autores participantes, recuerda que el cambio no es algo que se da en un nivel abstracto ni en manos de “otros”.

“La moda no escapa a las fuerzas sociales que mueven al mundo ni a las ideas que buscan replantearlo. Tengamos en cuenta, además, que la moda no es una entidad abstracta sino el resultado de una serie de prácticas realizadas por distintos agentes individuales, creadores, distribuidores y consumidores. Gente que diseña, fabrica, promociona, comunica, vende y consume los múltiples productos del sistema de la moda. Lo que significa que está en nosotros mismos hacer que las cosas cambien”, afirma.

Marcas sostenibles para acabar con el abuso y la contaminación

Por eso, los cambios a grande, media y pequeña escala empiezan con cada individuo involucrado en la moda. Y todos sabemos lo difícil que es cambiar.

Gloria Saldarriaga habla, por ejemplo, de los prejuicios frente al uso de ropa usada.

“Tenemos esa idea de que si ya me lo puse no me lo puedo volver a poner, o cómo voy a repetir. O que la ropa usada es sucia, y hay que empezar a cambiar esa conciencia. Yo hice el ejercicio el año pasado de vender ropa de segunda, la gente llegaba con un poco de fastidio a mirar… Y yo les decía, saben lo bueno que se vivió con esta ropa puesta, tiene la mejor energía, con estos zapatos bailé toda la noche, en fin, son muchas las cosas que tenemos que empezar a cambiar”, asegura.

Manifiesto La propuesta de la diseñadora cartagenera Beatriz Camacho / Foto Andrés Oyuela

Otros cambios tienen que ver con la elección de marcas sostenibles en sus procesos de producción, pero que además soporten el tejido social en torno al cual construyen sus colecciones, ya que estos procesos refuerzan economías colaborativas.

Vístete de Colombia

Es en parte esto lo que pretende Vístete de Colombia, un colectivo del cual forma parte Oyuela y que surgió durante la pandemia para visibilizar las marcas y diseñadores colombianos. “Invitamos a la gente a que consuma moda colombiana, más sostenible que plataformas internacionales de moda rápida”, agrega el fotógrafo.

La realidad empieza a imponer sus ritmos y las reflexiones sobre consumo consciente que se vienen produciendo desde hace un par de décadas están potenciadas por las angustias que ha despertado la pandemia.

Y es que ¿quién quiere usar una prenda que fue confeccionada por un niño o en horas de trabajo extra y sin pago en un sótano húmedo y oscuro? O ¿cómo sentirse cómodo bajo unas telas cuyos tintes fueron a dar a un río antes prístino? Ya no hay marcha atrás.

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Febrero
02 / 2021
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