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3 marcas colombianas de moda con conciencia ambiental

Aunque no son las únicas, estas marcas colombianas de moda se destacan por su propuesta amigable con el medioambiente. Le contamos su presente y futuro.

Foto: Cortesía Marcas

Aunque no son las únicas, estas marcas colombianas de moda se destacan por su propuesta amigable con el medioambiente. Le contamos su presente y futuro.

La revolución ambiental -o ecologismo- se inició aproximadamente en los años 50, y una de sus consignas era apoyar el uso adecuado y eficiente de los recursos naturales disponibles en nuestro planeta. Dicho movimiento se originó bajo 3 pilares primordiales: la reducción de la contaminación para mejorar la vida urbana, la conservación y regeneración de los recursos naturales y la preservación de la vida silvestre.

El movimiento contó con el apoyo de biólogas como Rachel Carson, quien expuso el efecto negativo de las actividades humanas sobre el medio ambiente.

Carson escribió el libro Silent Spring (Primavera Silenciosa) como protesta a las actividades que malversaron el medio ambiente tras testificar una serie de acontecimientos que ocurrieron en 1954, cuando 23 de los tripulantes de un buque pesquero, conocido como Daigo Fukuyü Maru, fueron expuestos a la radiactividad luego de que se probara una bomba de hidrógeno en el atolón Bikini, Islas Marshall.

Este libro se convirtió en la biblia para los ecologistas modernos, pues, además, se documentaba todo lo ocurrido con respecto al cambio climático y los diferentes problemas que tenía el medio ambiente de la época, al igual que The population Bomb (La bomba demográfica) de Paul R. Ehrlich en donde se comenzó a entender el impacto de la raza humana en el medioambiente.

 

La contaminación en la industria de la moda

Gracias al efecto social del movimiento se hicieron visibles problemáticas ambientales como la lluvia ácida, el cambio climático y el agujero en la capa de ozono. Aunque la industria petrolera es la principal responsable de la contaminación, la de la moda es la segunda, y diferentes movimientos ambientales han procurado algunos cambios de mentalidad en varios campos, incluyendo la regulación de prácticas, procesos y formas de comunicarse en el mundo de la moda.

 

Algunos de los procesos que más contaminan en la moda pasan por el manejo de textiles, para los cuales se utilizan tintes químicos, también la descomposición de fibras, al estar expuestas a diferentes procesos industriales, por otro lado, se ocasionan alta cantidad de CO2, afectando las fuentes hídricas, el aire y de la misma manera la agricultura, pues se usan pesticidas en la creación de materias primas.

Así mismo, la moda rápida o fast fashion, un fenómeno conocido por la creación en masa de productos buscando seguir las tendencias de temporada, genera sobreproducción y desperdicio de gran cantidad de productos para los cuales se utilizan textiles sintéticos con materias primas poco sostenibles. Algunas de las abanderadas de la moda rápida son Zara (Grupo Inditex), Topshop, Forever 21, Stradivarius o Mango.

Para contextualizar: la industria de la moda produce el 20 % de la contaminación industrial en fuentes hídricas alrededor del mundo, también las fábricas de poliéster generan alrededor 906 billones de Kg de CO2 anualmente en el 2019, según la ONU. Esta contaminación contribuye significativamente al calentamiento global y ha enfurecido a los ambientalistas y ecologistas contemporáneos, quienes presionan a la industria para hacer cambios efectivos y eficientes prontamente.

 

El año pasado marcas como Adidas, Stella McCartney, Prada, H & M, Versace unieron sus fuerzas para fijar un pacto ambientalista que busca regular los procesos de contaminación con respecto a su producción y distribución, actividades tanto dentro y fuera de la empresa que impactan el medio ambiente.

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El replanteamiento no solo ha surgido desde la misma industria, sino que las nuevas generaciones apoyan y se inclinan por consumir marcas que tienen un compromiso ecológico, ya que el 61% de los millennials está dispuesto a pagar más por un producto sostenible y ecológico, según un estudio hecho por GlobalWebIndex.

En Colombia cada vez son más los esfuerzos por crear diseños y productos sostenibles, en Diners les contamos sobre 3 marcas colombianas comprometidas con el medio ambiente.

Vici Mare

Vici Mare

Vici Mare es una creación de dos arquitectas egresadas de la Universidad de los Andes: María Vernaza y Sofía Mora. A través de su marca buscan crear una comunidad que dé las herramientas para contribuir a diferentes causas proambientales.

El ADN de la marca se basa en la sostenibilidad industrial. De esta manera Vernaza y Mora apoyan a la Fundación Natura, una ONG que en Colombia desarrolla diferentes proyectos de conservación ecológica y protección del medio ambiente esto junto a los objetivos de desarrollo sostenible expuestos por la ONU.
Además, Vici Mare trabaja con madres cabeza de familia en su taller, esto resulta un valor agregado de su propuesta, ya que genera trabajo y de paso crea un desarrollo estabilidad económica en cada uno de estos hogares.

Los productos de Vici Mare tienen un impacto ambiental importante que comenzó con el uso de materias primas nacionales. Sin embargo, actualmente su línea de vestidos de baño está confeccionada con telas importadas de Italia, en donde encontraron un producto a base de residuos hallados en el mar, principalmente nylon de redes de pescar, conocido como econyl. Este material llega a Colombia a través de Aquafil, un grupo que trabaja con firmas como Kering, Chanel, LVMH, Inditex y H & M.

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En Vici Mare se produce por demanda, de esta manera se reduce la sobreoferta y por ende, el desperdicio. De igual manera tienen una línea de venta de camisetas, sin ánimo de lucro, cuyas ganancias van en su totalidad a la Fundación Natura, constituyéndose como empresa solidaria con causas ambientales.

La marca tiene gran acogida por los consumidores y así es como toda su operación e iniciativas reflejan una identidad de marca coherente vendiendo un estilo de vida y basada en sus tres casas, ya que todo es un círculo establecido por la coherencia: cuerpo, alma y cabeza, a partir de la afirmación de que el cambio comienza desde adentro “nuestros somos nuestro propio hogar” como lo cuenta María Vernaza.

Wata: “Evolución es Revolución”

Wata

Wata fue creada en el 2019 por Simón Román, Miguel Gutiérrez, Santiago Barriga, Pablo Estrada y Víctor González , quienes comparten la idea de impactar positivamente el medio ambiente desde la industria textil.

La marca es relativamente nueva, pero eso no ha sido impedimento para encontrar un crecimiento sostenible basado en la adaptación de sus productos a las necesidades del consumidor con conciencia ambiental. Wata produce billeteras, gorras, maletas, camisetas, sacos, chaquetas, actualmente tapabocas.

 

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Por otro lado, es una de las pocas marcas en Colombia que cuenta con certificados de buenas prácticas ambientales, entre los cuales están el Global Recycled Standard, OEKO- TEX STANDARD 100, The Global Compact, Higg Index y Organic Textile Standars- GOT- Global.

Es por esto por lo que Wata es una marca completamente sostenible, desde la producción de sus productos a base de materiales reciclados o reutilizados al 95 %, “como el poliéster producido de botellas plásticas, algodón orgánico, algodón recuperado, Tencel (textil orgánico hecho de la pulpa de eucalipto de cultivos sostenibles) y Piñatex (material similar al cuero hecho de desechos del cultivo de la piña)”, afirmó Simón Román.

El uso de nuevos textiles ecológicos no es lo único que los hace diferenciar, ya que su impacto social es su mayor impulso en la actualidad, pues crean alianzas para ayudar a diferentes grupos vulnerables de Colombia.

A raíz de la pandemia desarrollaron una línea de protección con tapabocas biodegradables, que además también es una campaña de donación. Al comprar uno de estos, se le entrega uno igual a los recicladores en la ciudad de Bogotá, reforzando el impacto ambiental y social de su marca a través de la solidaridad.

Ata Felting Design: el futuro en lo ancestral

Ata Felting Design

María Lucia Londoño es fundadora de Ata felting Design y diseñadora de la Universidad de los Andes y se enamoró de la técnica ancestral del fieltro, que consiste en que por medio de humedad, jabón y fricción, se abran las microescamas del vellón de lana o vellón que se enreden, encojan y unifiquen para crear un textil.

En su último año de carrera buscó a Constanza Téllez, quien había aprendido este arte en Estados Unidos y Chile, ella la inspiró y le enseñó esta técnica que le permitió mejorar los procesos de implementación del fieltro en el diseño colombiano.

María Lucia decidió trabajar con Laura Lasso para crear la marca Ata Felting Design. Esta marca busca incorporar los tejidos ancestrales con nuevos procesos y estéticas, dándole a la lana y el fieltro una nueva moda y textura.

Sus textiles son tintados a partir de víveres como el aguacate, espinaca, repollo y café. A partir de estos procesos innovadores, ellas buscan impactar a nivel social y ambiental, ya que trabajan con materiales artesanales y generan empleo justo para las comunidades involucradas, un colectivo de mujeres de Sutatausa que busca generar conocimiento y empleo -actualmente de forma virtual- alrededor de la técnica del fieltro.

 

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El taller que se hizo en Sutatausa en Noviembre de 2018 con Luz María,líder de la comunidad artesanal de Sutatausa, y otras mujeres artesanas provenientes de veredas cercanas, hace parte especial de nuestra memoria. Junto con Constanza Téllez, maestra en fieltro y profesora en capacitación del artesano en el departamento de Cundinamarca, estuvimos compartiendo nuestros saberes con el propósito de inspirar y proponer nuevas alternativas a la comunidad. Hoy en día nos estamos organizando para crear un programa virtual de fieltro para esta comunidad. Una iniciativa que con el apoyo de Luz María y Susana, creadoras del proyecto Tejilarte, estamos seguras que lograremos poco a poco aportar nuestro granito de arena para la activación de la industria de la lana en Colombia y la conservación de los oficios que la rodean. #impactosocial #textileworkshop #artisanwork #apoyolocal #localcommunities #localimpact #trabajomanual #artesanoscolombianos #bethechange #saberesancestrales #growingcommunities #makersmake #wetfelting #ancestralknowledge #somoscolombia #colombiandesign #textilelover #sustainabilitymatters #bethechange #thefutureishandmade #madetomakeadifference

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Sus piezas varían entre vestidos hasta sacos, todos ellos de lana vegetal y diferentes materiales biodegradables y reciclables. La exclusividad en cada uno de los diseños y sus empaques ecológicos buscan dar “un nuevo paso hacia el upcycling”, (también conocido como supra-reciclaje, que consiste en aprovechar todo los materiales reciclables disponibles para crear productos con un mayor valor que el producto original), concluye María Lucía Londoño.

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Octubre
23 / 2020
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