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ByXan: una marca colombiana que convierte frijoles en gemas preciosas

La marca colombiana ByXan, liderada por Xandra Uribe, transforma los frijoles en lujosas joyas que han hecho parte de pasarelas y portadas de moda internacional.

Foto: Foto Cortesía Xandra Uribe.

La marca colombiana ByXan, liderada por Xandra Uribe, transforma los frijoles en lujosas joyas que han hecho parte de pasarelas y portadas de moda internacional.

Xandra Uribe siempre ha sembrado semillas. Lo hizo cuando trabajó en Discovery Channel; cuando realizó el musical Barro de Medellín, protagonizado por niños de diferentes barrios de la ciudad; y lo hace ahora con ByXan, una marca de accesorios que rescata el valor de los frijoles y los convierte en auténticas joyas preciosas.

Y con la siembra viene la cosecha. Los frutos que han germinado de sus árboles, están presentes en pasarelas de moda y portadas de revistas; en las sonrisas de los usuarios que a través de redes descubren los misterios detrás de cada frijol, y en una marca que más que fama, busca recordar el valor cultural de este grano.

“Los frijoles son las gemas de la humanidad”, afirma Xandra Uribe, una mujer paisa, comunicadora social, publicista y creadora, que no se ha rendido frente a ninguna adversidad, que considera que la naturaleza es lo más cercano a la perfección y que está convencida de que sus raíces nunca nadie las podrá cortar.

Xandra_UribeXandra Uribe


El mundo del frijol

La relación de Xandra Uribe con los frijoles fue de amor a primera vista. Aunque desde pequeña los saboreaba en las bandejas paisas de la casa de su abuelo, no fue sino hasta sus 44 años que contempló y reconoció el valor de este grano.

Durante un viaje a Portugal en 2016, y después de un cambio de planes producto de una fuerte lluvia, Ivone, la anfitriona del lugar, invitó a Xandra a ver su colección de frijoles. “Abrió una gaveta tipo Harry Potter y ¡plop! quedé totalmente maravillada. Yo nunca había admirado un frijol hasta ese momento”, afirma Uribe.

El resultado de su fascinación fue llegar a Medellín con un puñado de cada especie de frijol, que estaba destinado a hacer parte sus colecciones de objetos minúsculos. “He sido una amante de lo diminuto, me gusta celebrar la grandeza de las cosas pequeñas”, comenta Uribe.

cultivar_cosecharFoto cortesía Xandra Uribe.


Pero sin pensarlo, una propuesta de su madre cambiaría el rumbo de estas gemas de la humanidad.

—Imagínate que tenemos una tierra -no muy grande- en El Retiro (a las afuera de Medellín). Había pensado en sembrar papa, pero no sé por qué ahora quiero sembrar frijol—afirmó Margarita Rosa cuando recogió a Xandra en el aeropuerto.

Xandra miró a su madre sorprendida y le dijo — se le tiene, sembrémolos— comenta entre risas.

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Xan y los frijoles mágicos

Así como el cuento de Juan y los frijoles mágicos, empezaron a germinar los frutos de esta primera cosecha unos meses después. Al abrir las vainas (cáscaras del frijol) Xandra pensó automáticamente en las gemas preciosas: unas parecían onyx y otras como zafiros amarillos.

Su admiración por la estética de estos granos crecía así como sus ansias por conocer más sobre su producción y vida, por eso se puso a investigar la historia de cada uno de ellos.

Frijoles_ByXanFoto cortesía Xandra Uribe.


Encontró que Colombia es el tercer país con más diversidad después de México y Perú. Descubrió que en el mundo hay casi 38 mil especies de frijoles y que el Centro Internacional de Agricultura Tropical, ubicado en Palmira, Valle, es uno de los lugares encargados de la conservación de cada uno de ellos.

En su visita al centro conoció a Daniel Debouck, un botánico belga, conocido como el frijolero más importante del mundo. Debouck se ha dedicado por más de cuarenta años a viajar y recolectar las diferentes variedades de frijoles de cada territorio.

Su experiencia con Debouck fue reveladora. Él le enseñó que el frijol es la única comida que fue domesticada originalmente para juegos, rituales y como accesorio. Su estética, su belleza y sus formas le atraían a los ancestros, y por eso los sembraban una y otra vez. Fue solo 2.000 años después de su descubrimiento que empezaron a comerlos.

“Para mí son joyas de la humanidad, porque los humanos hemos jugado un papel muy importante en su conservación. Si no se hubiesen sembrado, quizá hubieran desaparecido muchas de estas variedades, pero aún nuestros campesinos las mantienen intactas”, comparte Xandra Uribe.

siembraFoto cortesía Xandra Uribe.


ByXan: de frijoles a joyas preciosas

El brillo del oro, la fibra del cumare y el encanto del frijol se reúnen en las creaciones de Xandra para resaltar el valor de los ancestros y nuestra diversidad cultural y nacional.

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Al crear la marca, la diseñadora pensó: “la naturaleza es la que habla. Esto es una colaboración entre el ser humano y ella, y eso se debe reflejar en lo que hago”.

Así que empezó un proceso de creación donde pudiera integrar diferentes elementos nacionales, que tuvieran valor en el pasado y que actualmente hacen parte de las tradiciones indígenas.

Collar_frijolFoto cortesía Xandra Uribe.


Junto a artesanos expertos en la técnica precolombina de la cera perdida, Xandra creó unos moldes de frijoles y los bañó en oro de veinticuatro quilates.  Para las culturas preincaicas el oro reflejaba la esencia luminosa con el sol; y ese es el valor que la creadora rescata y resaltar en su trabajo.

Para tejer sus piezas usó hilos de cumare, una fibra de palma amazónica, cuya producción se ha disminuído por la ganadería, pero que aún los indígenas usan para elaborar mochilas y trajes. Finalmente integró los frijoles orgánicos que recogía en cada cosecha.

Xandra Uribe afirma que cada collar tiene una razón de ser. Desde la siembra, hasta recolectar; luego elegir el frijol adecuado, el color, el tamaño, el diseño; perforar el grano para conocer su reacción y conservar la pieza elaborada.

Todo requiere de un proceso manual de más 12 pasos y de un trabajo donde la paciencia es la clave del éxito.

“De cada planta siempre nace un tesoro: semillas por las que vale la pena esperar”, comparte Uribe.

Foto cortesía Xandra Uribe.


Con esa premisa esta emprendedora de creatividad, ha logrado que las mujeres en Colombia, París, Nueva York y otras partes del mundo luzcan con orgullo las piezas creadas por ByXan. Las joyas de la humanidad han estado en pasarelas internacionales e hicieron parte de la portada de Vogue México en enero de este año.

Su intención es poder concientizar a la gente de la importancia del frijol y del valor universal y ancestral que tiene. Sus procesos han sido orgánicos y de voz a voz, por eso no existe aún una tienda física, aunque algunas piezas se pueden encontrar en el almacén de Olga Piedrahita en Bogotá.

 

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El pasado es la inspiración del futuro

Ninguno de los aprendizajes de la vida es en vano. Xandra viene de una familia con un ojo estético y publicitario, creció entre la naturaleza y la ciudad: por eso se define como montañera y citadina.

Huyendo de la época de narcotráfico, estudió Comunicación Social en Estados Unidos, pero su corazón se quedó entre los campos y las montañas paisas.

Trabajó casi siete años en Discovery Channel y allí lideraba campañas que promovían el cuidado ambiental y los cambios sociales. Estando allá veía las transformaciones de Medellín en los diarios y publicaciones, y cada vez que venía de visita tomaba el metro cable para apreciar la nueva ciudad desde el cielo.

«Hay gente que se va y se le olvida el español, pero yo seguía (y sigo) hablando inglés paisa y eso me generaba una afinidad con lo mío estando lejos», comparte Xandra Uribe.

Aunque el tiempo pasaba, siempre que podía volvía a su tierra, y regresaba a Estados Unidos con paquetes de arepas, pandeyucas y café: comida que la hacía sentir más cerca de sus raíces.

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Comparto este post, primero, porque llevo años buscando darle reconocimiento y dignidad al frijol, y verlos brillar en una revista de la talla de Vogue, nos muestra lo lejos que han llegado. O sea, honor total. Segundo, porque creo q de esta pausa van a salir frutos inesperados. Más de uno se está reinventando, considerando dedicarse algo q siempre ha querido. Desconocido. Mi consejo, basado en mi experiencia frijolera, es: maduren sus ideas. El mundo, nosotros — todo y todos — estamos cambiando. Avanzando. Y cuando hay una buena intención, ganas y dedicación, el universo conspira. Todo fluye. Si logré poner (lo q muchos consideraban) ‘un pinche frijol’ en el mapa, cualquiera puede realizar lo q se proponga. Vale la pena replantearnos. Replantarnos… #repost @voguerunway ・・・ Bean sales are surging because of the novel coronavirus but Colombian designer Xandra Uribe believes that you can wear them too. Click the link in our bio to see why and how she’s growing her own heirloom beans for her label @byxan.co jewelry.

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La vida la trajo de regreso para realizar el musical Barro de Medellín, un espectáculo que promovía la integración social a través de la formación artística de jóvenes y niños de los barrios El Poblado y Aranjuez en Medellín, cuya historia hablaba de la transformación positiva de los más pequeños gracias a los libros.

En uno de sus ires y venires le propusieron ser la directora de una empresa de zapatos multinacional que promovía el talento local a través de sus diseños y lo comercializaba en el exterior.

Su ascenso le trajo un nuevo reto: el cáncer. Y aunque para muchos es trágico, la vitalidad, resiliencia y amor por la vida de Xandra la ayudó a superar esta etapa de su vida, que como todo venía a enseñarle algo: debía quedarse para siempre en su país.

Su sensibilidad por la estética y la naturaleza la han llevado a grandes lugares, pero sobre todo la ha conectado con sus raíces. ByXan es su marca, y el «Frijolatorio» es todo lo que hay tras bambalinas. En esta cuenta de Instagram Xandra acerca a adultos y jóvenes a su finca en El Retiro.

Los lleva a caminar por los arbustos y a ver de cerca el crecimiento de sus frijoles, les cuenta su experiencia con los cultivos y los secretos detrás de el pallar moche, el cargamanto y el yin yang: algunas de sus joyas favoritas. Cuenta la historia de los campesinos y joyeros que trabajan con ella y muestra la transformación del grano con el paso del tiempo.

Para Xandra este es una de las mejores satisfacciones de su trabajo: tener un espacio donde pueda compartir su conocimiento y contagiar a otros su pasión y amor por las gemas de la humanidad.

“Me gusta soñar y crear, y los frijolitos me alimentan eso, me gusta pensar que lo que tu riegas y cuidas es lo que cosechas al final del día”, concluye Xandra Uribe.

altar_frijolFoto cortesía Xandra Uribe.


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Junio
23 / 2020

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