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¿Por qué las casas de moda están usando “influencers” creados por computador?

Aparecen en los eventos más exclusivos del mundo de la moda, portan ropa de marcas de lujo y tienen millones de seguidores en Instagram, pero no existen en la vida real, son influencers hechos en computador.

Foto: instagram.com/shudu.gram/?hl=fr

Aparecen en los eventos más exclusivos del mundo de la moda, portan ropa de marcas de lujo y tienen millones de seguidores en Instagram, pero no existen en la vida real, son influencers hechos en computador.

En 2016 Instagram vio aparecer perfiles de “robots” creados digitalmente que actualmente son catalogados como “influencers virtuales”.

El aspecto físico de estos influencers es casi humano, y digo casi porque a pesar de su apariencia similar a la nuestra, estos modelos aparentemente no tienen defectos físicos y aún los podemos diferenciar de los humanos por tener rasgos robóticos. Publican sus rutinas diarias, van a la oficina, toman fotos en restaurantes que existen en la vida real y asumen posiciones políticas.

Sin embargo, no son perfiles que plasman la vida de ser humanos del común, sino de influenciadores, es decir, dicen visitar lugares e invitan a sus seguidores a visitarlos, dicen utilizar productos y los recomiendan, se muestran con un estilo de vestir propio siempre en el que portan los últimos artículos y prendas de las colecciones lanzadas al mercado y hasta hacen parte de campañas de publicidad.

Algunas veces acuden a eventos como Coachella y en ellos entrevistan a humanos reales. Como cuandoLilMiquela, cantante e influencer creada por computador, “entrevista” a J Balvin. En el video se puede ver a este último decir en inglés: “Es un placer conocerte, finalmente, te he estado buscando por todas partes, pero es complicado verte”, una respuesta bastante creativa por parte del colombiano, a pesar de que la modelo, por obvias razones, nunca estuvo allí con él.

 

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My Coachella interview with @jbalvin!

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La aparición de este tipo de perfiles en redes sociales ha generado un nuevo tipo de interacción: un ser humano que comenta las publicaciones de uno de estos influenciadores hechos por computador, siendo o no consciente que le está escribiendo a un robot. Le dicen: ¡te ves fantástica!, ¿encontraste el collar que se te perdió en Coachella? o ¿cómo lograste tomarte esa foto?

En la lista de los más influyentes se encuentran Miquela Sousa (@lilmiquela), @blawko22 y Shudu Gram (@shudu.gram). La mayoría de ellos tienen fotos o videos junto a celebridades, principalmente del mundo del entretenimiento, de la música y de la moda, y algunos de ellos han hecho parte de campañas de publicidad de marcas del nivel de Balmain o Calvin Klein.

El negocio

Si estos influenciadores no existen físicamente, ¿quién está detrás de ellos? El perfil de Lil Miquela fue creado en el 2016 por un colectivo estadounidense llamado Brud, utilizando la tecnología CGI (Computer Generated Imagery). El proyecto resultó viable económicamente gracias a la monetización de videos en YouTube, a la presencia en plataformas de streaming, a los contratos para cubrir eventos, pero sobre todo, a las campañas de publicidad.

Y es que no son pocas las marcas que han celebrado contratos de publicidad con este tipo de influencers. En 2018 el diseñador francés Olivier Rousteing lanzó para Balmain una campaña publicitaria presentando a “La armada Balmain”, un grupo de tres influenciadores virtuales que portan la imagen de la marca.

La publicación obtuvo más de 37.000 me gusta y numerosos comentarios. Algunos juzgando la incapacidad de la marca de encontrar modelos reales, y otros por el contrario, admirando el paso tecnológico o simplemente la novedad de la propuesta.

Otro tipo de campañas publicitarias son aquellas en las que los influenciadores digitales aparecen junto a seres humanos, sosteniéndose el uno del otro, mirándose e incluso besándose. Esto ya lo habíamos visto en las películas de ficción, pero aún no en redes sociales, donde muchas veces asumimos por cierto todo lo que vemos.

Por ejemplo, el pasado mes de mayo la campaña de Calvin Klein para Instagram incluyó a la modelo Bella Hadid, quien fue digitalizada para la campaña y apareció en un video besando a la influencer virtual Lil Miquela. “La vida es un sueño. El robot de 19 años #LilMiquela difumina las líneas de la verdad y la bella ficción con #BellaHadid”, reza el post.

Nuevamente las reacciones no se hicieron esperar y esta publicación que contaba con un link directo para la compra de los productos de la marca, terminó teniendo más de 380.000 vistas, más de 1.200 comentarios y más de 83.000 likes.

¿Dónde quedó el #BodyPositive?

Al respecto surgen muchas preguntas como: ¿en qué momento pasamos de tendencia de la aceptación corporal a la perfección inhumana?, ¿realmente pasamos de una tendencia a otra?, ¿o simplemente las dos cohabitan? Diera la impresión de que comparten el mismo espacio, y que en muchos de los casos, dicha autoaceptación mostrada en redes sociales va solo hasta el punto en el que esta sea bien juzgada por los demás, lo que lleva implícito un miedo y finalmente no en todos los casos una real aceptación.

Por otro lado, continuamos en la era en la que las celebridades y las marcas dictan para muchos los estándares de belleza. No podemos negar que se ha avanzado en el tema y muestra de esto, entre otros, es que campañas publicitarias para marcas como H&M hayan contratado modelos humanos con cuerpos con los que una mayor parte de sus consumidores se sienten identificados.

 

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Oh, sweet summer escape. ☀️ New stunning swimwear, out now! #HM Super push-up bikini top: 0582480032 Tie tanga bikini bottom: 0586896039

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No obstante, es necesario cuestionarnos si estamos presenciando el momento en el que son los robots, en colaboración con las grandes marcas, los que empiezan a dictaminar dichos estándares de belleza, y ¿qué consecuencias puede traer al tratarse de modelos no humanos?

Un ejemplo de esto es que posterior a la aparición de Lil Miquela y a publicaciones de famosos como Kendall Jenner, las pecas vuelven a estar de moda. Con la creación del #FakeFreckles algunas personas han optado por dibujarse o incluso tatuarse estas pequeñas manchas. Al respecto, tengo que decir que he visto a chicas en el metro de París dibujándose pecas con un lápiz de ojos, y esto demuestra hasta dónde puede llegar el concepto de naturalidad, así como revela la influencia que tienen estos personajes públicos (reales o no) sobre el mercado y sus seguidores.

Adicionalmente, estamos hablando de influenciadores digitales que no tienen acné, siempre tendrán el peso ideal sea cual sea, no envejecen y teóricamente no mueren. Esto implica una simplificación en los procesos de casting para las marcas, dado que finalmente van a poder crear a quien encaje perfectamente con su ADN y pueda portar todas sus creaciones sin ningún inconveniente físico, de salud o de agenda.

Incluso, estos personajes podrán modelar en una pasarela gracias a la tecnología de hologramas. Recordemos que en 2011 la marca Burberry realizó un desfile con hologramas para la inauguración de su tienda en Pekín.

¿Qué mensaje intentan hacernos entender los creadores de estos robots y las grandes marcas?, ¿tal vez se trata de una crítica al sistema, que voluntaria o involuntariamente terminó siendo lucrativa? Siendo parte de la sociedad que se está viendo confrontada con esta realidad, vale la pena replantearnos el valor del ser humano real dentro de esta era tecnológica.

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Agosto
05 / 2019


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