SUSCRIBIRME
INICIO//Moda//Diseñadores//Johanna Ortiz muestra los colores de Cali

Johanna Ortiz muestra los colores de Cali

Diners acompañó a la diseñadora a recorrer sus lugares favoritos en Cali, antes de viajar a París para mostrar su colección primavera- verano 2019.

Foto: FOTOS ANDREA SWARZ / PRODUCCIÓN NATALIA RAMÍREZ

Diners acompañó a la diseñadora a recorrer sus lugares favoritos en Cali, antes de viajar a París para mostrar su colección primavera- verano 2019.

Da un paso fuera y siente el aire pesado, se respira calor. El sol quema, con una mano protege los ojos entrecerrados, la otra se posa en la cintura. Es septiembre, pero en esta tierra el mes poco importa, todo el año es caliente. En el fondo suena Buenaventura y Caney, del Grupo Niche. Sube el volumen. Así es como se siente la tierra, entre congos, salsa y jazz. Este suelo tórrido es el que con orgullo identifica a tantos talentos creativos, que sobresalen en el escenario global, como la diseñadora Johanna Ortiz.

Ella es la mujer de la elegancia sin esfuerzo que ha definido el estilo latino. “Soy una colombiana comprometida con el país. Hacer industria y generar trabajo y educación son parte fundamental y foco de la empresa que hemos creado. Eso, y mostrar al mundo el estilo de la mujer latinoamericana”, asegura la diseñadora en su atelier en Cali, mientras pasa su mano con suavidad por un rollo de tela que pronto se convertirá en una de sus creaciones.

Es cálida, relajada y de belleza natural. Imagina un escenario de botánica salvaje con diferentes estilos de palmera, es la Chamaedorea elegans, el cocotero, la regia; una hamaca de tonalidad iraca, pies descalzos, un kimono de estampado de orquídea y aretes grandes. Su sonrisa es honesta; su risa, divertida. Es conversadora, cercana. Pero tal vez, lo más admirable es su entrega en cada aspecto de su vida. Una mujer de familia para quien su marido, el industrial caleño César Caicedo, y sus tres hijos son todo y lo primero antes de cualquier emergencia de moda. Una empresaria que ha construido una compañía de más de 380 personas. Una mujer sensible, con gran compromiso social, que da mucho y poco pide. Una caleña divertida que se goza la vida e invita a quienes la rodean a relajarse. Y que, ante todo, con una agenda internacional, se toma su tiempo para sí misma muy en serio, dándole importancia a un buen masaje o un facial como aspecto esencial en la vida femenina.

FOTOS ANDREA SWARZ | PRODUCCIÓN NATALIA RAMÍREZ / MAQUILLAJE DANIELA URIBE |DIRECCIÓN DE ARTE KD. CASTAÑEDA


Se ha hablado mucho de ella. En quince años como diseñadora de moda en Colombia ha coleccionado decenas de entrevistas y sesiones de fotos. La última, una mención honorífica en la edición de septiembre de Vogue USA. La revista la reconoce como una de los doce diseñadores boundary-breakers (que rompen barreras) en el mundo. Su nombre se encuentra ahora al nivel de Karl Lagerfeld (Chanel), Demna Gvasalia (Balenciaga), Riccardo Tisci (Burberry), Dolce & Gabbana y Nicolas Ghesquière (Louis Vuitton). Mientras que su estética y visión toman vida en musas que han llevado sus diseños. Amal Clooney, Lily Collins, Heidi Klum o Jessica Biel se han dejado conducir por el espíritu tropical de Johanna Ortiz.

Y es que Johanna lleva esta tierra en la sangre. Cali, Colombia, es su casa, su inspiración. Recuerda que cuando era niña lo que más le gustaba era treparse a las palmeras descalza. Ese fue el inicio de su creatividad. Un estilo de vida basado en lo natural y en el goce de la existencia. “Mis raíces siempre serán parte de mi inspiración, de mi proceso creativo y mis colecciones. Disfruto los colores del cielo cuando atardece, un rosado que no se repite en ninguna ciudad y que encuentras, por ejemplo, en la paleta de color de la última colección. Disfruto el misticismo y majestuosidad de la cordillera que nos rodea. La gente es alegre y se goza la vida bailando. Todo eso me contagia de alegría por la vida”.

El Cali que ella vive es especial, y no se ve a simple vista. Es una ciudad que ella ha creado, su universo perfecto. Las palmeras son su escenario diario y su horizonte en la mañana. Su buen gusto y pasión por la decoración hacen de su casa un cabinet de les curiosités donde se combinan hallazgos únicos que llegan desde Bali, Zimbabue o Japón con auténticos productos artesanales de Colombia. “Mi casa es muy especial, un lugar de retiro, donde podemos estar juntos y relajarnos. Mis momentos favoritos son aquí, con mi marido y mis hijos, descalza, en la hamaca y leyendo un libro. No necesito nada más”.

Anfitriona de lujo

También es apasionada por el arte e impulsora de artistas y artesanos. Pinturas al fresco por artistas latinoamericanos llenan las paredes de sus casas tanto en Cali como en Cartagena, pintadas para despertar la estética creativa del invitado. “Tengo una debilidad por el arte y los artistas que experimenten con su paleta de color. Me encanta el trabajo de Miguel Bohmer y admiro los óleos a gran escala del caleño Eloin Rivera quien ha trabajado las paredes de mi casa con escenarios fantásticos tropicales”.

FOTOS ANDREA SWARZ | PRODUCCIÓN NATALIA RAMÍREZ / MAQUILLAJE DANIELA URIBE |DIRECCIÓN DE ARTE KD. CASTAÑEDA


Otro de sus talentos o virtudes son sus dotes de anfitriona. Nadie puede negar su buen ojo a la hora de decorar la mesa. Una vajilla pintada a mano de animales salvajes, manteles y servilletas con estampados diversos, copas de cristal antiguas y flores locales crean una explosión de color, texturas y elegancia que redefine el joie de vivre. “Me encanta vestir la mesa mezclando las piezas que voy coleccionando por el mundo y servir platillos típicos de la región. La bandeja de plata con chontaduros, comprados siempre frescos en la galería Alameda, es la favorita en mis reuniones; servir patacones en vajilla pintada a mano por artesanos y jugo de lulo hacen la experiencia especial para mis invitados, de todas partes del mundo”.

Si le preguntan qué encabeza su playlist contesta orgullosa que el Grupo Niche, conjunto de salsa originario de esta tierra. Ese es otro aspecto en el universo de Johanna Ortiz. La salsa y el baile son y serán parte de su vida, estética e inspiración. Nadie puede negar que sus vestidos con vuelos sean la visión perfecta para esas noches de baile en antiguos salones de pisos blanco y negro y ritmos de marimba. “En Cali se sabe bailar. Hay momentos en que mi marido y yo decidimos escaparnos a algún bar de salsa en el centro de la ciudad –nuestro favorito es El Habanero–. Nos encantan esos momentos espontáneos, esos lugares tan auténticos de un Cali viejo. Además, me llena de inspiración imaginar a la mujer Johanna Ortiz bailando bajo la disco ball, con la sensualidad de uno de mis vestidos y una actitud festiva”.

FOTOS ANDREA SWARZ | PRODUCCIÓN NATALIA RAMÍREZ / MAQUILLAJE DANIELA URIBE |DIRECCIÓN DE ARTE KD. CASTAÑEDA

Vea tambien: "El yoga te dice que pienses qué es lo que quieres y cómo lo vas a lograr"


Despertamos en París, pero no podría sentirse el trópico más cerca de Trocadero. 55 rue de Varenne es la dirección, un apartamento en un edificio antiguo, que es transformado por palmeras. Las sombras botánicas conquistan la Ciudad Luz. Es el día de la presentación de la colección primavera-verano 2019 de Johanna Ortiz. Llega una modelo de Tahití, otra de Polonia, una española, otra china…, todas caminan con gracia, sin esfuerzo, con volúmenes balloon en colores que recuerdan el atardecer de la capital del Valle que tanto enamora a la diseñadora. “París se siente como una segunda casa. Siempre regresamos al mismo apartamento para Fashion Week pero en esta ocasión quisimos traer el trópico y Cali a París. Maletas de chontaduros para servir con miel de trufa, sal rosada del Himalaya y caviar; esterillas que diseñamos y producimos en Popayán y clásicos costales de café envolvieron el escenario para la presentación. ¡Fue toda una fiesta caleña!”.

Por el apartamento parisino se escucha solo acento colombiano, Johanna viaja con un equipo de locales y contrata paisanos para sus presentaciones en el exterior. “Y es que la energía no es la misma sin mi gente”. No se puede esperar menos de alguien que ama tanto a su país, que cree en su creatividad, que brinda oportunidades, y enseña.

Termina la semana de la moda y Johanna se toma unos días para disfrutar con su familia. “Solo caminar por la ciudad, comer en los auténticos cafés locales donde grandes artistas han pasado tanto tiempo en busca de la creatividad. Todo esto también fortalece la inspiración de mis colecciones. La columnista de moda francesa Diana Vreeland dijo que the eye has to travel (el ojo debe viajar) y no puedo estar más de acuerdo. Los viajes son esenciales en mi proceso creativo”.

Pero ella siempre regresa a su casa, a su atelier. A comenzar una nueva colección, a soñar una nueva inspiración. ¿Quién sabe, podríamos esperar una colección inspirada en una noche de salsa en un bistró de París?

 

INSCRÍBASE AL NEWSLETTER

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL

Ver términos y condiciones.
Noviembre
01 / 2018

Send this to a friend