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De cuando Gaultier estuvo en Cali

Lleno total en la noche de Jean Paul Gaultier en Cali. El diseñador francés cumplió con su cometido: desplegar la tradicional moda parisina. Un sombrero vueltiao convertido en pamela desflecada, su primer guiño a Colombia.

Foto: Cali Exposhow, 2012

Lleno total en la noche de Jean Paul Gaultier en Cali. El diseñador francés cumplió con su cometido: desplegar la tradicional moda parisina. Un sombrero vueltiao convertido en pamela desflecada, su primer guiño a Colombia.

Thai, el encargado de cuidar que todos los detalles estén listos para lograr “un evento Gaultier”, es un joven parisino de padres vietnamitas. Sus ojos rasgados le añaden una risa adicional al rostro que le dan un aire permanente de pura diversión. Por eso resulta difícil calibrar el peso que acaba de quitarse de los hombros. Es el cuarto día de Gaultier y de su equipo en Cali; apenas hace unas horas terminó la pasarela. Fueron algo más de setenta salidas en escena durante cuarenta y tres trepidantes minutos.

De cuando Gaultier estuvo en Cali en la piel de Thai

Thai respira hondo, tiene el corazón partido. Lleva seis años trabajando en la Maison Gaultier, el taller que el creador tiene en París. Se inició como diseñador gráfico y hoy viaja donde vaya su afamado jefe. “Es que es una empresa donde todo el mundo evoluciona” dice.

A Thai su paso por Colombia le tiene temblando. Se ha enamorado de un modelo que eligieron el lunes 15, durante el casting convocado para seleccionar a los hombres y mujeres que mostraron el mundo Gaultier por primera vez en América Latina, desde Cali.

El coup de foudre –flechazo- sufrido por Thai es similar al que el público experimentó con Gaultier tras tenerlo así de cerca, al sentir y oír lo que este hombre de 60 años logra transmitir sobre su profesión artesanal y su gusto inmenso por vivir.

Ambos trances amorosos no parecen casuales, parecen más bien el inicio de algo fuerte. Si no, por qué la respiración agitada. “Todo el jugueteo implícito es fantástico. Me erizaba viendo todo el tinglado que logra armar este hombre”, apunta Francisco Escobar, director de “Esquire” para Colombia, tras el desfile.

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El trabajo de la moda

Y es que Gaultier conoce su oficio tan hondamente que ha logrado subvertir tanto la relación de trabajo -“cuando no trabajo, trabajo” contestó cuando le preguntaron por sus aficiones en el tiempo libre (aunque acabó confesando que le encanta ir al cine, nada de dvd’s)- como la relación con el público, al ofrecer sus creaciones como cantaba su admirada Amy Winehouse en Like smoke (Before I talk, my style introduced me). Y así transcurrió la secuencia de los diseños que presentó: una sola demostración de su estilo sin necesidad de un discurso.

Color a borbotones y fervor artesano. Prendas que provienen de colecciones creadas en los últimos cinco años divididas en varios capítulos: el DÍA con la evocación marinera de chaquetas, camisetas rayadas, gabardinas y abrigos livianos, la NOCHE con sus juegos de charlestón y escapadas de madrugada, la SOFISTICACIÓN con la aplicación de ballenas para dejar impronta al caminar y, de postre, los CORSÉS ceñidos al cuerpo. Una verdadera provocación para los sentidos. Había para escoger y confundirse.

Como niños ante la vitrina de una pastelería. Los más felices, desde luego, los embajadores de Francia en Colombia, Pierre-Jean y Martine Vandoorne. “Lo viví como una película. La luz extraordinaria de las mujeres y luego la oscuridad que proponen los hombres.

Muy literario, en realidad”, aclara él. Para su esposa, quien se lució bailando salsa frente al equipo deGaultier y los periodistas en el almuerzo ofrecido por Fenalco –anfitrión del evento- en la Hacienda San Marín, pues vivió de niña en Cali y conoció al maestro Bermúdez en los 60, la presentación deGaultier es “la verdadera mezcla entre la tradición típica de París y la vanguardia cargada de excentricidad”.

Con inspiración colombiana

Gloria Saldarriaga, jurado de los premios Cromos de la moda que se revelarán el próximo mes, vio en Gaultier la posibilidad de sacar a relucir asuntos nacionales. “Me encantó que volviera a revalorar el corsé sobre las chaquetas, los fracs, la silueta de la mujer.

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Aunque nuestra herencia cultural no es rica como la francesa en relación con la costura, debemos apostarle a la perfección y a la especialización. Hoy, ya no hay cómo ignorar lo que pasa en el mundo. Una buena revista de moda se consigue hasta en la farmacia. La pregunta no puede seguir siendo ¿y esto quién se lo pone? Tenemos que pensar en los detalles, en los acabados. Eso implica invertir en moda colombiana”, dijo.

En esa misma dirección trabajó Carolina Castro, exmodelo y convertida en la jefe de prensa deGaultier desde hace seis años, tras su formación como comunicadora en París. Con tenacidad y entrega, Carolina le fue mostrando al diseñador rasgos esenciales de Colombia. Regalos, libros, dulces, trabajos artesanales y muchos comentarios al oído.

El resultado fue contundente: Gaultier comió arroz atollado con camarones, probó los fritos de plátano y tomó una lulada bajo los cauchos gigantescos de una hacienda vallecaucana. El diseñador se dejó asediar por fotógrafos, camarógrafos, periodistas y curiosos.

Una noche parisina en Cali

No perdió la sonrisa ni la risa. Se dejó abrumar con medallas de visitante ilustre, menciones de honor y llaves de la ciudad de Santiago de Cali, como pomposamente anunciaron. Firmó perfumes en centros comerciales. Acudió a la fiesta en su honor en el divertido restaurante bar Roset y tomó champaña con pitillo (uppsss, si lo vieran en París). Además habló en español, ¿habilidades incluidas en la persistente Carolina Castro?

Lo cierto es que si el cielo de París tiene su secreto guardado bajo veinte llaves como cantaba Edith Piaf en Soul le ciel de Paris, Gaultier logró que nos dejaran entrar por un rato para disfrutar de su inevitable magia. “Mi trabajo no es arte, se trata más de proponer cosas que corresponden a los deseos de la gente.

Lo que hago es un espejo de la realidad. Por eso transportar a las mujeres al mundo de los hombres y al revés no es tan solo una provocación, se trata de hacer realidad un sueño”, palabras de Gaultier que quedaron suspendidas en el aire. Como el perfume del mango poma o de la guayaba pera que aromatiza Cali.

El artículo De cuando Gaultier estuvo en Cali fue publicado originalmente en Revista Diners de octubre de 2012

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Junio
02 / 2021

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