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Kika Vargas: Diseños de Bogotá para el mundo

La diseñadora bogotana, que cerrará la próxima edición de Colombiamoda, triunfa en Estados Unidos y Europa con sus estampados y estructuras.

Foto: Andrés Oyuela

La diseñadora bogotana, que cerrará la próxima edición de Colombiamoda, triunfa en Estados Unidos y Europa con sus estampados y estructuras.

Kika Vargas soñaba, cuando era una niña, con ser diseñadora. Desde aquellos años – no muy lejanos; apenas supera los treinta – la bogotana dibujaba en su cabeza vestidos coloridos y voluminosos que, imaginaba, vestirían a las mujeres más estilosas del planeta. El sueño de Kika Vargas comenzó a moldearse con dulzura y devoción, igual que se confeccionan todas y cada una de sus valiosas prendas, primero en Chicago (en el Art Institute, donde estudió Fine Arts) y después en Italia, donde acudió a clases en el Insituto Marangoni de Milán antes de trabajar en Missoni, una de sus firmas favoritas y la casa donde terminó de pulir sus visión acerca del arte de vestir.

Ya no es una niña, aunque el brillo de sus ojos y la grandeza de sus ambiciones hagan que todavía lo parezca. La pujante industria colombiana de la moda ha elevado como a un cometa, a base de premios y alabanzas, a una firma, la que lleva su nombre y apellido, Kika Vargas, y que en menos de cuatro primaveras se ha consolidado como una marca de referencia entre quienes buscan sofisticar su armario con otros aires.

Trabajadora incansable, obsesionada con las flores y extremadamente detallista tanto en su arte como en la gestión de su – pequeña, sólo de momento – empresa, a Kika Vargas le han salido pretendientes en algunas de las plazas más cotizadas del implacable mundo del fashion. Que una de las agencias más importantes de Nueva York – C&M Media – la promocione junto a las marcas que ella adora no es para nadie inesperado. Raro sería, sin embargo, que el nombre de Kika Vargas no figure muy pronto en las calles de compras de Madrid, Milán y Tokio, entre otras capitales, ni que sea objeto de deseo de propias y extrañas en París, donde la marca ya prueba suerte de la mano de Estarise, uno de los showrooms itinerantes mejor posicionados del planeta (y los mismos que ya venden temporada tras temporada el sello de Kika Vargas en la gran manzana). Pero eso es sólo cuestión de tiempo.

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Se puede conocer mucho (más) sobre Kika Vargas a base de descubrir sus colecciones, cargadas de estructuras y movimiento, en el bogotano centro comercial de El Retiro. El resto sobre ella, incluida su lucha por cambiar la mentalidad latina a la hora de vestir, sus futuros proyectos de accesorios, ropa masculina y de niños, y las mujeres a las que querría ver vestidas con sus diseños, se encuentran sólo en esta entrevista.

Se acerca Colombiamoda (Del 28 al 30 de julio), el desfile que la lanzó a nivel nacional hace un par de años. ¿Qué planea para esta ocasión?
¡Este año nos han dado el cierre! La apertura y el cierre son lo más importante de cualquier pasarela, así que es un honor. Colombiamoda es una plataforma excepcional para darse a conocer a nivel nacional y global, ya que Inexmoda (el instituto detrás del evento) se encarga de traer a ochenta editores de todo el planeta. El desfile hace mucho ruido, sobre todo en Estados Unidos, que tiene la mira puesta en Colombia. Llegamos a esta edición con ganas de sorprender y triunfar.

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Triunfar fuera, esa miel ya la ha probado. ¿Cómo ha sido la internacionalización de Kika Vargas?
Por el momento estamos en Nueva York y París, donde funcionamos con showrooms. Lo de Estados Unidos fue de película: Me recibió C&M Media, una de las más prestigiosas agencias de PR en el sector, para darme consejos. En cuanto vieron mi colección me ofrecieron entrar en su equipo inmediatamente. Son quienes manejan Missoni, Ducati, Cavali, Paco Rabanne y otras marcas de primer nivel, con lo que es un halago. Los americanos apuestan muy fuerte por diseñadores jóvenes, y en particular por los latinoamericanos.

Nueva York y París suenan como un gran comienzo. ¿Dónde más querría ver a su marca?
Hemos tenido mucho éxito en Asia, donde llegamos a través de la semana de la moda en París (que cuenta con mucha afluencia de compradores orientales, y en la que participamos de la mano del showroom Estarise). Los asiáticos adoran los estampados y el color, y por eso les gusta mi trabajo. Me encantaría crecer allí, en oriente, y también ganar presencia en los países nórdicos, en el norte de Europa. Manejan una estética y un estilo que conectan a la perfección con lo que hace Kika Vargas. ¡Honestamente, me gustaría que llegáramos a todos los lugares del mundo!

Estampados, estructuras, volúmen y flores, ¿Es esa la identidad de Kika Vargas?
Mi punto de partida, para toda colección, son las flores. Tengo una obsesión con ellas. En casa ando constantemente trayendo flores nuevas, recorro los mercados de flores para inspirarme en sus colores y formas. Por un tiempo traté de evitarlas, de negarlas, y de alguna u otra forma se colaban en mi mente. Las adopté y las convertí en mi identidad. Y creo que fue un acierto.

¿Cómo la ha recibido el público colombiano?
Estoy muy contenta con la evolución de la marca, pero llegar a donde estamos ahora no ha sido para nada fácil. Apenas tenemos cuatro años de vida, y al principio la gente era reacia a nuestro estilo. La psicología latina invita a vestir apretado, es algo conectado a la cultura de verse flaca y enseñar las curvas. Esto es contrario a llevar volúmenes y estructuras, a dejar que sea la ropa la que se mueva. En Estados Unidos entendieron inmediatamente mi concepto, pero aquí las cosas fueron más despacio. En cualquier caso, las mujeres empiezan a entender esta forma de vestir, y quienes comienzan a usar esta clase de moda son muy fieles. La fidelidad es más típica en un hombre, por lo que tener clientes fijas me enorgullece mucho.

Aunque el público tardó, el sector reconoció su talento desde el principio.
Parte de la prensa y de los críticos me apoyaron incondicionalmente desde el primer día, y aún lo hacen. Creo que valoraron mi determinación a la hora de defender la identidad de la marca, de no cambiar para adaptar Kika Vargas al gusto del consumidor. Desde el primer año ganamos premios, como el lápiz de acero y el que entrega Infashion, y hemos mantenido el buen trabajo para seguir cosechando reconocimientos por parte de los medios. Fuimos parte de una editorial de la revista W sobre diseñadores colombianos emergiendo en Estados Unidos, junto a Amelia Toro y Paula Mendoza. Pero nunca todo es de color de rosa: Hubo, hay, y habrá críticas.

¿Cuándo puede vestir una mujer una pieza de su colección?
Mis diseños están pensados para el día a día; defiendo el prêt-à-porter por encima de la ropa de pasarela, que luego nunca lleva nadie, y menos en esta parte del mundo. Pienso en mujeres que aprovechan todas las ocasiones para mostrarse perfectas, que visten de forma sofisticada. Todo momento es bueno para eso.

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¿Junto a qué marcas querría posicionar a Kika Vargas?
Me identifico con el trabajo de marcas como Marni, Chloé y Stella McCartney.

¿Y en Colombia?
Me encanta Olga Piedrahita. Su trabajo está plagado de estructuras y estampados alucinantes, es un absoluto referente para mí. Y Esteban Cortázar, obviamente.

¿A quién querría ver vestida con su ropa?
¡A Taylor Swift! La adoro. Me fascinan Mira Duma y Anna Wintour, vestir a Anna le cambia la carrera por completo a cualquiera. Muchas de las editoras y blogueras que hoy en día mueven este mundo serían dignas de llevar un vestido de Kika Vargas, desde luego.

¿Qué planea para el futuro?
En el corto plazo, estamos cerrando la pasarela de Colombiamoda. Me gustaría expandir la presencia de la marca a nivel internacional, y muy pronto empezaré a ampliar las colecciones con más productos. Primero, quiero probar con accesorios, me parece fundamental esa incorporación para que la firma gane presencia e identidad. En un futuro cercano, trabajaremos una línea de hombre, pero antes quiero dominar la ropa de mujer y tener el posicionamiento adecuado, ¡El hombre es mucho más complicado! Hablar de hombres y mujeres es como hablar en español o en mandarín. Antes de que eso suceda, probaremos con una colección para niños. Ah, y vamos a meter el pie en el mundo de la decoración, de momento con una colaboración. ¡Espero que les guste, porque a mí me encantó!

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Mayo
26 / 2015

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