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La nueva generación del swimwear colombiano

Diners conversó con las creadoras de cuatro marcas locales de swimwear que diseñan vestidos de baño sostenibles, para todos los gustos, y con proyección internacional.

Foto: Foto cortesía Punta Mar

Diners conversó con las creadoras de cuatro marcas locales de swimwear que diseñan vestidos de baño sostenibles, para todos los gustos, y con proyección internacional.

Desde Bogotá, Boyacá, Bucaramanga y Santa Marta, estas cuatro marcas de swimwear destacan a nivel internacional con prendas versátiles que funcionan para la ciudad y la playa, telas que reciclan plástico y redes de pesca del mar, creaciones de maestros artesanos con fibras orgánicas y tecnología que se adapta al cuerpo de la mujer. Estas son sus historias.

Punta Mar

María Paula Ardila y Paola Arango

Luego de crecer y estudiar juntas en Bucaramanga, las primas María Paula Ardila y Paola Arango se mudaron a Bogotá, esta vez para tomar caminos distintos: Paola el del diseño en la Universidad de los Andes y María Paula el de finanzas en la Universidad Externado. Pero sus vidas volvieron a cruzarse en 2016 durante unas vacaciones en Santander, cuando se les ocurrió hacer un emprendimiento.

“Hicimos una lluvia de ideas. Pensamos en zapatos, chaquetas, camisas. Pero recuerdo que dijimos que debía ser algo fácil y pequeño, como los vestidos de baño (risas). Me arrepiento de haber dicho eso”, recuerda Ardila.

Punta Mar
En Punta Mar añaden elementos removibles a sus diseños para brindar versatilidad. Foto cortesía Punta Mar.

El resultado fue, entonces, crear prendas de swimwear que rompieran con el concepto que había en el mercado en ese momento, que les resultaba aburrido. Para lograrlo, añadieron a los trajes de baño accesorios removibles, como flecos, capas y cinturones. Además, buscaban dejar de limitar sus prendas. De allí el nombre de Punta Mar, que le apuesta a usar las piezas desde la punta de la ciudad hasta la orilla del mar.

“El primer año fue de investigar, tocar puertas, buscar talleres. Nos subíamos al carro y nos íbamos al centro a ver qué encontrábamos. Cuando nos dimos cuenta lo difícil que era producir vestidos de baño ya estábamos muy metidas en esto”, recuerda la diseñadora.

MariaPaulArdila PaolaArango
Paola Arango (abajo) y María Paula Ardila (arriba) son las bumanguesas detrás de Punto Mar. Foto cortesía Punto Mar.

Punta Mar resultó siendo la fusión de la personalidad de ambas creadoras: Paola más experimental y María Paula mucho más tradicional. Sus piezas guardan siluetas clásicas que resaltan con colores llamativos y que gracias a la versatilidad que han buscado desde el principio, pueden adaptarse a otras ocasiones. “En las primeras ferias a las que asistimos nos poníamos los vestidos de baño con pantalones y faldas para mostrar el producto. Y siempre la prenda que usábamos era la que más se vendía ese día”, asegura Ardila.

Con seis años en el mercado, Punta Mar ha logrado entender a sus clientes y mantenerse vigente entre tantas propuestas. “Nos esforzamos por convertir lo que es tendencia en algo diferente para que la gente no vea algo repetitivo. Nos pasó con los boleros, que logramos adaptar a la marca”, relata Paola.

Punta Mar
Para las creadoras, el lugar ideal para usar la marca es en un yate en Cartagena. Foto cortesía Punta Mar.

Con talleres satélites en Bogotá y Medellín, Puntar Mar exporta el 70 % de su producción a Estados Unidos, México, Europa y Oriente Medio. En Colombia tienen presencia en tiendas multimarca en Barranquilla, Medellín y Cartagena, además de un showroom en Bogotá. Durante este año lanzarán dos colaboraciones con una marca de pañoletas y otra de toallas, con lo que esperan ampliar el universo de swimwear de Punta Mar. Además, en junio comenzarán un proyecto piloto de una segunda marca, enfocada en ropa de playa para hombres.

Baobab

Isabella Espinosa

En África, el baobab es un árbol tropical al que suelen llamar “el árbol de la vida”. De allí se origina el nombre de la idea que comenzó a germinar en la mente de Isabella Espinosa en 2016, en medio de sus clases de Derecho en la Universidad de los Andes. “Me encontré con el concepto de valor compartido, que propone emprendimientos para satisfacer no solo al consumidor con un objeto, sino que tengan la capacidad de generar impacto”, explica la abogada.

Esta inquietud, sumada a la atracción que siempre había sentido Espinosa por la moda, confluyeron en la propuesta de sembrar un árbol por cada vestido de baño que vendiera. Sin embargo, la producción le tomó más tiempo del esperado y debió postergar el lanzamiento de la marca en cinco oportunidades.

Baobab vestidos de baño
Liberdade es la más reciente colección de la marca, ambientada en las dunas de Brasil. Foto cortesía Baobab.

“Si uno emprendiera desde lo racional no escogería un mercado tan competido como este. Baobab se hubiese podido sepultar en ese primer año, pero era lo que me emocionaba y con lo que me identificaba”, asegura. Inconforme con su primera propuesta estética, Espinosa se tomó el tiempo suficiente para consolidar el estilo de la marca y diseñar su segunda colección. “Construimos el avión mientras íbamos volando”, dice.

Ahora Baobab sobresale con trajes y salidas de baño minimalistas, que incluyen telas como la seda y sacan la licra del agua para hacerla lucir en vestidos de gala. A la par, la marca ha creado un proyecto de economía circular con el que financia la extracción de plástico y redes de pesca del mar para convertirlos en tela. Con este insumo producen los vestidos de baño y luego, con cada venta, aportan a la restauración de los arrecifes de coral en San Andrés.

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Isabella Espinosa
Isabella Espinosa obtuvo grado cum laude en Derecho. Foto cortesía Baobab.

Han llevado esta propuesta al mercado internacional a través de las principales tiendas departamentales de Estados Unidos. El primer acercamiento fue en 2020 con Victoria’s Secret. “Desde ahí, todo fue una bola de nieve. A la mitad de la pandemia decidimos hacer una inversión importante para penetrar ese mercado”, recuerda la abogada. Así lograron entrar a cadenas de tiendas de lujo como Intermix, Revolve y Bloomingdale’s. 

En octubre pasado la marca abrió su primera tienda en Bogotá, la Casa Baobab, un espacio que le permitió acercarse al público colombiano. El último gran logro fue su ingreso a Saks Fifth Avenue, la compañía de lujo con sede en Nueva York, en donde además de comercializar sus prendas para la playa y swimwear, innovaron con una línea de vestidos de novia.

Swimwear baobab
La costa italiana en la década de 1970 es la locación ideal para usar un Baobab, según Espinosa. Foto cortesía Baobab.

“Saks es la joya de la corona. Recuerdo con nostalgia el día que llamaron a darme la noticia, porque ese mismo día falleció mi abuela Nora, quien alcanzó a formar parte de esa alegría tan grande”, rememora la empresaria que este año espera conquistar el mercado europeo y generar nuevas estrategias de sostenibilidad social y ambiental.

Armantia Swimwear

María Fernanda Useche

Luego de dos años de dedicar sus noches y fines de semana a crear Armantia, María Fernanda Useche decidió en 2018 renunciar a su trabajo en una petrolera en Bogotá. Tomó la decisión de no contárselo a su familia y dijo que no habían renovado su contrato.

“Me decían que estaba loca, pero pudo más la certeza de que podía generar un impacto mayor en mi comunidad desde este nuevo rol”, le confiesa a Diners Useche. Había comenzado el proyecto en 2016, motivada por el deseo de generar beneficios económicos en Guateque, Boyacá, su municipio de origen.

Armantia
El cinturón de este traje de baño es realizado por artesanos con fibras orgánicas. Foto cortesía Armantia.

La región del valle de Tenza, de la que forma parte Guateque, cuenta con una riqueza artesanal importante. De hecho, Useche creció rodeada de textiles, ya que la empresa familiar se dedicaba a su distribución en una época en la que los sastres abundaban.

La boyacense estudió Ingeniería Industrial en Bogotá y se radicó en la capital. Pero después de muchas experiencias laborales, sintió la necesidad de retornar a sus orígenes. “Quienes nacemos en provincia debemos irnos por la falta de oportunidades. Y cuando regresamos sentimos que nada avanza. Pero algo que tiene mi generación es la necesidad de hacer que las cosas sucedan”.

Maria Fernanda Useche
Maria Fernanda Useche estudió Ingeniería Industrial en la Escuela Colombiana de Ingeniería. Foto cortesía Armantia.

En medio de esa búsqueda personal, se enteró del potencial de los vestidos de baño en Colombia. Así inició una investigación de dos años en las que indagó en el mercado y aprendió todo lo necesario para constituir una empresa.

Con ayuda de ProColombia, la Cámara de Comercio de Bogotá y el Sena, Armantia abrió su primer taller en Boyacá. El siguiente paso fue convencer a las artesanas de la región de los beneficios que tendría el proyecto. “No fue fácil porque no confían en que las cosas puedan cambiar. Además, nadie sabía coser, así que lo aprendimos todo desde cero”, recuerda Useche.

Su propuesta combina la artesanía colombiana con siluetas limpias, colores básicos –sobresalen los tonos tierra– y cortes clásicos, pensados para una mujer consciente de su consumo. 

Armantia Vestidos de baño
Los colores de las prendas de swimwear de Armantia evocan los tonos de las montañas y pueblos de Boyacá. Foto cortesía Armantia.

Para esto hacen uso de tres fibras orgánicas: la tagua, una semilla conocida como el marfil vegetal, con la que crean hebillas, botones y argollas; la calceta de plátano, que se recicla luego de la producción de la planta, y sirve para elaborar tiras y cinturones, y el fique, con el que confeccionan el bolso en el que se entregan los productos de swimwear.

“Probamos con muchas opciones hasta que encontramos los materiales ideales para el agua y así involucramos la artesanía en un mercado premium. Todas estas fibras son biodegradables, por lo que generan ciclos de vida más responsables”, aclara.

Armantia swimwear
Un río, lejos de la ciudad, es el escenario ideal para usar Armantia. Foto cortesía Armantia.

Con esta propuesta, Armantia –cuyo nombre deriva del armante, que es la base del canasto artesanal que se produce en Boyacá– ha llevado sus prendas a países como Nicaragua, Panamá, Costa Rica, El Salvador, México y Estados Unidos. En Colombia forma parte de tiendas multimarca en Bogotá, Cartagena, Medellín, Barranquilla, Cali y Montería. 

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 “Así como yo, muchos jóvenes han regresado a crear empresa y generar un cambio. Este año seremos parte de las pasarelas del Bogotá Fashion Week como marca revelación; trabajamos en nuestra tienda en línea y tenemos planes de llegar a Europa”, concluye la emprendedora.

Perse Mar 

Juliana Villegas 

La bogotana Juliana Villegas creció en un mundo en el que se hablaba el idioma del diseño. Su mamá, Alejandra Guzmán, era decoradora, así que la impregnó de sensibilidad estética. A pesar de esto, la decisión de estudiar Diseño llegó luego de un fracaso con la Comunicación Social.

“Aunque nací en Bogotá me crié por fuera del país. Regresé a Colombia para estudiar Comunicación en la Universidad Jorge Tadeo Lozano pero no me sentí identificada, así que me fui a Roma y estudié Desarrollo y producto de moda”, relata Villegas.

Perse Mar
Botones y cinturones permiten que las prendas puedan usarse en otras ocasiones. Foto cortesía Peres Mar.

Con los conocimientos adquiridos en Italia, y los de su mamá, Villegas abrió Perse 828 en Bogotá, una tienda de diseño con la que trajo a Colombia marcas como la del diseñador taiwanés Jason Wu. En reconocimiento a su trabajo y a su estilo personal, Juliana fue nombrada por la revista Vogue como una de las mujeres más elegantes del país en 2014.

Pero su vida se transformó en 2016, cuando se casó y cambió el ajetreo de Bogotá por una vida más tranquila junto al mar de Santa Marta. “Viví una época muy linda con Perse 828, pero el cambio de vida me sentó superbién. Y aquí en el Caribe empecé a cuestionarme la necesidad de prendas básicas para el día a día”, cuenta la bogotana.

Sus planes en medio de la ciudad pasaron a girar alrededor del mar, algo que la llevó a buscar trajes de baño para sentirse cómoda. “En esa búsqueda no encontré algo elegante y atemporal, porque mi personalidad no es de muchos estampados. Así que empecé a jugar con ideas, a buscar telas y a realizar el desarrollo del producto de swimwear”.

Juliana Villegas
La diseñadora Juliana Villegas junto a su hijo, la inspiración de su nueva línea Perse Mar Kids. Foto cortesía Peres Mar.

En este nuevo capítulo, Juliana se enfrentó a la industria de la moda desde otra perspectiva, en la que debió crear una red de contactos y colaboradores para maquilar y confeccionar en la costa caribe del país. De este modo encontró a su patronista en Santa Marta y una fábrica en Barranquilla, con las que ha trabajado durante todo este camino.

Consciente de la repercusión de la industria en el medioambiente, Villegas optó por importar telas de Italia producidas con mínimos niveles de agua y que cumplen todos los requisitos de sostenibilidad ambiental en Europa. Además, esta tela, llamada bonded, cuenta con una tecnología de modelado corporal que ayuda a estilizar la silueta de la mujer.

Perse Mar
Palma de Mallorca, un sitio que frecuenta Villegas, inspira los diseños de la marca de swimwear. Foto cortesía Peres Mar.

Sus vestidos de baño fueron pensados para mujeres que, como ella, buscan verse igual de bien tanto en la playa como en una cena, por lo que cuentan con detalles como bolsillos, botones y cinturones que les permiten transformarse para una ocasión más formal.

“Perse Mar es una representación de quien soy y de lo que está pasando en mi vida. El mar me hace feliz y por eso este proyecto está trenzado con quien soy”, asegura la creadora. 

Este año Juliana está concentrada en el rediseño de su marca de swimwear, con lo que espera ampliar su relevancia internacional. Actualmente, exporta sus prendas a Panamá, República Dominicana, Estados Unidos e Inglaterra. Otro de sus proyectos fue inspirado por su hijo y se trata de la línea de niños Perse Mar Kids, que lanzará a mitad de año y que llega a completar la ropa para playa. 

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Adrián David Osorio Ramirez, redactor web y asistente editorial. Periodista apasionado por escribir sobre moda y las expresiones culturales.

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Mayo
18 / 2022

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