SUSCRIBIRME

Carolina Herrera: de perfumes, toros y libros

Carolina Herrera está ligada con la moda internacional. Aprovechamos su paso fugaz por Bogotá para hablar de su vida y la perfumería.

Foto: Carolina Herrera, 2021

Carolina Herrera está ligada con la moda internacional. Aprovechamos su paso fugaz por Bogotá para hablar de su vida y la perfumería.

La luz del día resulta de una tonalidad marmolada en el interior del salón privado adecuado para las entrevistas con Carolina Herrera de Báez. La claridad bordea la figura de esta mujer nacida en una hacienda familiar en Caracas hace cuarenta y tres años.

Más aún cuando viste pantalón de seda azul profundo y una blusa granate de cuello redondo moteada en blanco y oscuro. El pelo cae ondulado esta vez (pues lo ha tenido muy corto y muy largo), al nivel de ese perfil inconfundible que aparece en innumerables fotos de revistas y campañas publicitarias.

Serán sus ojos becquerianos, de un azul claro, en contraste con sus cejas castañas sobre su piel pálida los que vuelven a Carolina Herrera de una belleza atemporal, como acabaron siendo también los versos más famosos de aquel poeta.

Carolina Herrera en persona

En este ambiente, el pequeño envase de su más reciente perfume, Sublime, que reposa sobre la mesa, resulta igual de imperceptible e inconfundible. Todo parece estar en un lugar preciosamente pensado. Sin embargo, la cadencia caribe de la voz de la directora creativa de fragancias de la marca Carolina Herrera (ahora bajo el paraguas de la compañía Puig) rompe el estatismo y sus palabras comienzan a llenar de brío este escenario.

“Tengo un inglés neutro, ni americano ni británico. Soy de ‘chupar’ acentos. En español, me encanta haber guardado mi acento venezolano porque ese es mi verdadero origen”, me dice de entrada cuando le pregunto por su paso por Vassar College, donde estudió su carrera de Ciencias en Nueva York.

“Fue la mejor experiencia del mundo. Me parece clave pasar por una universidad norteamericana. Tienes que hacer inmersión en filosofía, literatura, arte, además del conocimiento en el área que has decidido estudiar. Siempre me interesé por la ciencia. Quería ser médico. Incluso hice Pre-Med. Pero me desvié”, cuenta esta mujer que arribó al mundo del cine guiada por su curiosidad.

Vea tambien: 5 consejos para que sus prendas de fast fashion duren más

Una latina que marcó al mundo

En Los Ángeles conoció a Victoria Clay, una mexicana-francesa de la que se hizo íntima amiga. Ninguna anticipó entonces que iban a pasar más de cinco años juntas, recorriendo España tras los pasos de los jóvenes que sueñan con ser toreros. El resultado de ese periplo audiovisual y vital fue Maletilla: un documental de 60 minutos que presentaron en el Festival de Cine de Morelia en México en 2003.

“Fue muy genuino, espontáneo, sin actores profesionales. La artista Sophie Calle nos insistió en que conociéramos a Simón Casas, un representante de toreros, para que persistiéramos en la idea de hacer el documental. Así acabamos en el sur de España, en una pequeña plaza viendo torear a José Ortega Cano.

Compramos un carro muy barato, metimos las cámaras y comenzó el viaje”, recuerda Carolina Herrera entusiasmada. Lo cierto es que aquellas ganas de ver mundo la alejaron de la devoción que dice sentir por la medicina, aunque guarda todavía secretos deseos de estudiar enfermería.

Del amor y otros sueños

Su inmersión casual en el mundo taurino, en cambio, le deparó una mayúscula sorpresa: Miguel Báez “El Litri”, su novio en 2002. Convertido en marido dos años después. Cuarta generación de diestros que se inició a principios del siglo XX, Miguel Báez tomó la alternativa en 1987 en la plaza de Nimes (Francia) y en 1999 se retiró de los carteles oficiales. Digamos que a Carolina Herrera, por lo menos, ya no le tocó sufrir viendo los toros desde la barrera y pensando en Olimpia, Miguel y Atalanta, los tres hijos de ambos.

“Soy muy cuadriculada y metódica. Mi marido dice que soy una caja, pero al mismo tiempo puedo pasarme días en una montaña soñando. Detesto la caza y me gusta el toreo. Todos esos contrastes hacen difícil que me defina en una sola dirección. Con mis hijos trato de potenciar su mejor aspecto, así me adapto a cada uno de los tres”, detalla Carolina Herrera. Pero la disciplina heredada de su madre –muy estricta– es quizás lo que ha hecho posible que hoy en día pueda haberse convertido en empresaria, creadora de perfumes y entregada lectora.

“…la ingeniosa bergamota, la eterna rosa, la enigmática orquídea, la singular flor de la pasión, los atractivos pachulí y cuero…», la frase bien podría haber salido de los labios de Jean Baptiste Grenouille, el protagonista de El perfume, de Patrick Süskind, ambientada en la Francia del siglo XVIII. La descripción de los olores según los dictados del finísimo y poderoso olfato de una «Nariz» –como se conoce en el mundo de la perfumería a quien tiene tan ampliamente desarrollado este sentido– es una habilidad rara. Y Carolina Herrera la ha ido afinando junto a su equipo de trabajo desde que irrumpieran en el mercado con el famoso 212 que aludía directamente a Nueva York.

Vea tambien: Gabriela Grajales convierte cápsulas de café en vestidos

Un perfume que marcó generaciones

“Con CH Eau de Parfum Sublime he querido trabajar la fragancia partiendo de aquellos atributos que hacen a una mujer tan irremediablemente seductora, para, después, asociarlos con los ingredientes que mejor los representan”. Esta y la frase anterior figuran en el portafolio que acompaña a Sublime. Y hasta Bogotá llegaron un sofá púrpura afrancesado, flores del mismo tono, pequeñas lámparas de lágrimas de cristal exactamente iguales a los que aparecen en los videos promocionales. Nada queda al azar en esta firma que cumple más de tres décadas de existencia y que se ha ido ganando dos adjetivos claves para ocupar un espacio propio en la competida industria de la moda: elegancia e identidad.

“La perfumería para mí es muy sensorial. Forma parte de lo que me gusta hacer y lo he ido descubriendo a través de mi trabajo y del aprendizaje”, precisa Carolina Herrera quien lleva los últimos cinco meses inmersa en otro territorio, el de la literatura rusa, por cuenta de unos talleres dirigidos por Francisco Calvo Serraller. “Acabo de terminar una biografía de Chéjov y me encanta hacerlo de nuevo en esta época de mi vida. Estoy releyendo de manera mucho más apasionada a los rusos. Leo en inglés porque me encantan esas traducciones”. Así, precisa, jovial, “gozosa de vivir” y plena de inquietudes, resulta Carolina Herrera de Báez. Ella como un arquetipo que podrá encontrarse en uno de los salones de reunión. De sorprendentes personajes recreados por el escritor Iván Turgueniev en sus novelas.

También le puede interesar: Gianlucca Castagnetta: «El perfume es un mundo maravilloso»

¡Quiero recibir el newsletter!

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL

Ver términos y condiciones.
Marzo
17 / 2021
Advertisement

ARTICULOS RELACIONADOS

mayo 3, 2021 VER MÁS
abril 15, 2021 VER MÁS
Send this to a friend