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Una golosina llamada París

Paris es la ciudad que cualquier amante de la cocina debe visitar. Para una golosa pastelera como yo, es el paraíso.

<div>La gianduja de Michel Cluziel</div>
<div>Afiche de macarrones de la pastelería Ladurée</div>
<div>Un bizcocho Maria Antonieta</div>
<div>Una golosina llamada París</div>
<div>Macarrones de Pierre Hermé</div>
<div>El salón de Té Mariage Fréres es uno de los más populares</div>

Paris es la ciudad que cualquier amante de la cocina debe visitar. Para una golosa pastelera como yo, es el paraíso.

En otoño pasado, junto con mi esposo, el fotógrafo Carlos Duque, nos aventuramos en un viaje gastrocultural por la exquisita capital francesa; él con cámara en mano perseguía instantes de luz, mientras que yo solo tenía ojos para las vitrinas con tortas, dulces, postres y pasteles.
París huele a castañas asadas, a crepes y gofres, que venden en puestos callejeros y son el abrigo perfecto para el frío de la época. Es común encontrar los Marron Glacé, el descubrimiento gastronómico del viaje y la perfecta combinación entre el azúcar y la castaña. ¡Una exquisitez! Es la ciudad para los sibaritas que disfrutan cada bocado y buscan los más refinados sabores y texturas en cada plato.
Un dulce recorrido
Conozca algunos de las mejores ofertas pasteleras, de esta dulce ciudad. Bon Appétit!
Aux Castelblangeois
168, Rue Saint Honoré, Paris 1
Parada obligada al salir del museo del Louvre. Sus postres de frutas son los más reconocidos. El clásico Verrine, servido en pequeños vasos de vidrio con una base de confitura de frutos rojos, crema de vainilla, coco y maracuyá, y decorado con moras, fresas y cerezas, es inigualable. En su pequeño local no hay mesas. Cuenta con una barra en la que se pueden degustar los postres y el café, y apetitosos sándwiches y ensaladas que ofrecen listos para llevar de picnic a los jardines del Louvre. Un buen plan para el verano.
Un Dimanche à París
4-6-8 Cour de Commerce Saint André, Paris 6
En un escondido callejón en Saint-Germain-des-Prés se encuentra una de las más prestigiosas boutiques de postres, con la marca inigualable de Michel Cluizel, importante chocolatero. Sus postres y chocolates son servidos en pequeñas porciones y exhibidos como joyas en vitrinas, de sabores muy sutiles, casi mágicos. ¡Pasan de la avellana a la vainilla, al chocolate o la naranja! El servicio del té es un descreste. Acompañan los famosos tés de Mariage Frères con un reloj de arena para saber el momento justo de beberlo. Se trata de esos lugares que vale la pena conocer y repetir.
Le Deux Magots
6 place Saint-Germain-des-Prés, Paris 6
Con la curiosidad de sentarnos en una de las mesas donde pasaron sus tardes los escritores y artistas Pablo Picasso, Oscar Wild, André Breton y Marx Ernst, llegamos a este histórico café fundado en 1884. Los postres más apetecidos son del célebre pastelero Pierre Hermé, el macaron “Ispahan” de frambuesas con crema de vainilla, rosas y lychee, y el “2000-feuilles” praliné, una milhoja de caramelo. Aunque son ricos, no sorprenden por su sabor sino por su precio: 14 euros cada uno, es decir, casi $34.000 por postre. Lo mejor es comerlos despacio, disfrutando cada bocado y viviendo como un parisino en este lujoso café.
Ladurée y Pierre Hermé
21 Rue Bonaparte y 75 Avenue des Champs-Elysées
Hacía frío y un viento inclemente quemaba las mejillas, pero no era rival de la fila que nos encontramos cuando llegamos a Casa Ladurée. Hordas de japoneses llenos de bolsas con compras de Louis Vuitton y Chanel esperaban para probar los reconocidos macarons. Estas galleticas de merengue y almendras rellenas con cremas de diferentes sabores y colores son el antojo de moda. Aunque en todas las pastelerías de París los venden, son los de Pierre Hermé y Ladurée los que más prestigio tienen. Escoger entre el uno o el otro es imposible, los dos son de un placer indescriptible. Confieso sin remordimientos que alcancé a comerme dos docenas por semana. Son como suspiros de enamorados, inolvidables y adictivos. ¡Se me hace agua la boca!
En los restaurantes de la Ciudad Luz se vive una grata y completa experiencia culinaria. Los más elegantes y costosos, o las tradicionales brasseries, jamás descuidan el dulce final, donde la clásica Crème brûlée, las mousses y milhojas son protagonistas. Los postres en París no tienen pierde porque los franceses son los dueños del dulce pecado.
Otros antojos :
– Café Saint Honoré: deliciosas crepes.
– Café RUC: la mejor Crème brûlée.
– La Coupe d’Or: inigualable milhoja de avellanas.
– La Grande Épicerie: supermercado gourmet: bombones y Marron Glacé.
– Le Train Bleu: insuperable Baba au Rhum.
– Le Chartier: crema de castañas con chantilly.

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Marzo
12 / 2012

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