Boho Food Market, un placer para los sentidos

Un paraíso para foodies, amantes del diseño y para quienes disfrutan de un ambiente cosmopolita, diverso e incluyente, abrió sus puertas en Usaquén, en el norte de Bogotá.

La gastronomía y todo lo que gira en torno de ella se ha convertido en un interesante activador de la economía, que además de ser la pasión de muchos, es un segmento en constante evolución. Por eso resulta curioso, por no decir sorprendente, que hasta ahora no existiera en Colombia un lugar como Boho Food Market, un concepto innovador en el país, pero que hace tiempo se impone en varias ciudades del mundo. Se trata de las plazas de mercado gourmet, donde la gente puede quedarse a comer, tomarse un vino o comprar productos frescos para la cena.

Inspirados en esta tendencia, después de recorrer mercados como el de San Miguel en Madrid, San Telmo en Buenos Aires, Coyoacán en México, e incluso plazas tradicionales de Bogotá –como Las Cruces, La Macarena y Paloquemao–, Camilo Ayerbe Posada, gerente general de Opera Inversiones Urbanas, y su esposa, la historiadora de arte Laura Lombardi, promovieron la idea de hacer algo similar en la capital.

“Trajimos a Bogotá una tendencia que se extiende por el mundo: los mercados urbanos. En un mismo lugar encontrarán gastronomía nacional e internacional a precios asequibles, cultura y ocio en un privilegiado escenario”, afirma Ayerbe, sentado en un cómodo sillón frente a la estación de tapas en el cuarto piso del mercado, mientras comparte con sus compañeros de mesa unas patatas bravas y un cebiche con la pesca fresca del día, leche de coco y calamares rebozados –de la estación Nikkei–, todo preparado con productos e ingredientes del Food Market, ubicado en el segundo piso.

La idea, en realidad práctica y sencilla, es comer en el mercado, con todo lo que esto implica –acceso a los alimentos frescos, una oferta amplia y variada, la posibilidad de interactuar con productores, chefs y otros comensales–. Por eso, la filosofía del proyecto, que se desarrolla en 4.000 m2 dentro del complejo comercial Usaquén Plaza, sobre la carrera sexta A entre 119ª y 120ª, consiste en crear una iniciativa sostenible que promueva el emprendimiento y brinde oportunidades a los pequeños y medianos productores para comercializar sus productos, eliminando costos y procesos de intermediarios, así como apoyar la originalidad y talento de jóvenes chefs, que no cuentan con el músculo financiero ni la infraestructura para abrir su propio local. Así, se transforma la manera de comer, comprar y vender, convirtiéndola en una experiencia cercana e interactiva. Todo, en un espacio diseñado especialmente para este fin.

María José Ramos, directora de desarrollo de negocios de Opera Inversiones Urbanas, cuenta que aunque el proceso para llegar a que este sueño se hiciera realidad fue largo e intenso, “también fue divertido e interesante”. Durante meses se dedicaron a recorrer cultivos, entrevistar productores y hacer pruebas diarias con diferentes chefs. “Queríamos traer algo nuevo a la mesa, por eso aquí no hay marcas ni grandes nombres, pero puedes tener la seguridad y la tranquilidad de que sabemos de dónde viene cada producto, y que todos han sido probados y avalados por nosotros”.

En este punto, Ayerbe es enfático en aclarar que Boho Food Market no es una plaza de comidas, es un concepto que funciona como un sistema, de esta manera, todo lo que se ofrece en el mercado, en la panadería o en la vinoteca sirve de materia prima para las diferentes estaciones de comida, que se distribuyen en torno a espacios bien diseñados e iluminados, donde los comensales pueden sentarse a comer lo que prefieran, eligiendo de una amplia variedad. “Hay opciones para todos los gustos, tales como cocina colombiana, asiática, italiana, mexicana, rotisserie, postres, gelateria, comida vegana, hamburguesas, cheese y wine bar, tapas…”.

En el segundo nivel, por donde se accede, está el Food Market, una mezcla de mercado campesino y plaza gourmet, que ofrece alimentos que se encuentran en un mercado de abastos, como carnes, granos, frutas, verduras, especias, pastas frescas, lácteos, chocolates, y según Ramos, la mejor pescadería de la ciudad. Cada producto y cada puesto cuenta una historia. El diseño, a cargo de Laura Lombardi y la arquitecta e interiorista, Sylvie Delesmontey, logró balancear la fórmula entre la informalidad, la diversidad de las actividades, el rigor de la función y la eficiencia de los espacios.

“Queremos darle un valor especial a la comida, a quienes la producen y a los lugares de donde viene, es una invitación para que la gente pruebe cosas nuevas, diferentes, que aprendan de la mano de quien ha traído cada alimento para compartirlo”, continúa Ayerbe, convencido de que aquí hay un universo de experiencias y que cada persona puede elegir cómo y cuándo vivirlas. “Puede venir a comprar un pan o un queso, o sentarse a comer y conversar con su vecino de mesa. A partir del jueves hay música en vivo, catas y diferentes eventos. Los espacios pueden aprovecharse todos los días, sin importar el clima, la hora o el día de la semana. Es un lugar que se transforma y adapta”.

Esta escena gastronómica y cultural se complementa con Boho Expo, que ofrece a los visitantes una selecta muestra de propuestas de diseño y arte de más de 130 talentos nacionales. “Se creó como apoyo al emprendimiento, es una exposición de diseño colombiano con objetos, ropa, joyas y artículos para el hogar”, concluye Ramos, quien espera que este lugar se convierta en un dinamizador de la zona, dándole un nuevo aire a uno de los sectores más icónicos y exclusivos de Bogotá. “Pero para entender realmente de qué se trata, es importante que vengan a vivir esta experiencia única en la ciudad”, puntualiza con una sonrisa.

 

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