4 Opciones Saludables para comer en Bogotá

Comer rico y sin tantas grasas y harinas es una de las promesas de cambio que llegan con el nuevo año. Diners le propone cuatro restaurantes que le ayudarán con este loable propósito.

El ciervo y el oso

Carrera 10a n.° 69a-16
805 1277

Foto: Alejandro Osses

Que los vegetarianos y los carnívoros puedan convivir en la misma mesa fue la consigna con la cual este restaurante abrió a finales de 2012 cerca de la Universidad Javeriana, y que se trasladó a Quinta Camacho hace poco más de un año. El ciervo y el oso tiene un fuerte vínculo con los productores locales, pues el 99 % de los productos que manejan vienen de Córdoba, Amazonas, Cundinamarca y otras regiones del país. El uno por ciento restante les corresponde a un picante coreano y licores.

Su carta contiene recetas, como los sombreritos cucuteños (de garbanzo con ají de cebolla ocañera y ají de aguacate), que respetan las preparaciones tradicionales de origen; sin embargo, otros platos como la ahuyama campesina (cocinada al rescoldo, es decir, poniendo primero las ahuyamas al calor de la ceniza) no representan una región en especial, sino que se concentran en el producto local. Para la chef Marcela Arango el menú saludable pasa por probar los palmitos de chontaduro (arroz meloso con palmitos asados, queso Paipa y chontaduro), o la ensalada selvática, que se puede pedir con pulpo, y viene con mango biche, palmitos del Putumayo, guatila y hierbas frescas con nuez amazónica, aderezo de tamarindo y tucupí. De postre, el llamado Ciudad Perdida, un bizcocho de banano, harina de coca, cacao y cremoso de chocolate.

Suna

Calle 72 n.° 5-09
317 7909

Este restaurante cumplió en noviembre del año pasado una década ofreciendo una propuesta de alimentación natural a la ciudad. “Somos pioneros en Colombia, esta apuesta viene de otro restaurante llamado El camino natural y luego se volvió Suna, que en lengua chibcha significa camino”, cuenta Mariana Parra, dueña del restaurante.

En este lugar no se trabaja con productos congelados, fritos, ni que tengan grasas trans e incluso, tampoco se utilizan colorantes ni azúcares refinados, para endulzar emplean estevia, panela o miel. Su carta ofrece opciones vegetarianas para celiacos y carnívoros. Otro de sus propósitos es elaborar recetas de acuerdo con los productos que estén en temporada, así las cosas, si hay cosecha de remolacha, el menú irá cambiando. A los vegetarianos, Parra les recomienda probar el ceviche de mango o la sopa de zanahoria con ralladura de jengibre y limón. Como plato fuerte, el asado de tofu y hongos o la lasaña de lentejas. De postre, el caviar cremoso de tapioca, con salsa de maracuyá y moras, o el crumble de manzana, con helado vegano de coco y marañones. El restaurante también es un mercado gourmet, dispone de más de 3.500 productos sostenibles para que lleve a casa.

Canasto Pícnic Bistró

Calle 88 n.° 13a-51
300 1184

La filosofía del restaurante liderado por el chef Alejandro Cuéllar se basa en tres pilares: comida fresca, trabajo con proveedores locales de Caldas, Cundinamarca, Tolima y otras regiones del país, y servicio consciente, sin turnos partidos para sus meseros. Desde allí construyen una carta que se pasea entre opciones vegetarianas y de carne.

Su valor diferencial es que, como su nombre lo indica, ofrece la posibilidad de, a través de la página web, armar un pícnic, reservarlo y solo ir a recogerlo en su respectivo canasto y mantel. Aunque el menú del pícnic está basado en la carta del restaurante, hay algunas opciones que no contempla, como el carpaccio de remolacha. Sin embargo, los sándwiches y bowls de frutas y frutos secos se encuentran disponibles. Mónica Nieto, gerente del restaurante, indica que el plato saludable ganador es la ensalada canasto, que trae varios antipastos, zanahorias, pimentones, zucchini, quinua y pollo al cilantro. De postre: merengón de frutos rojos.

Bruna

Calle 93b n.° 13-92
313 445 1185

“Comenzamos en 2014 con una carta saludable que ha ido evolucionando a un concepto donde hay una experiencia de sabores desde el punto de vista consciente. Se trata de preparar alimentos sin tantos procesos, sin químicos, le apuntamos a que toda nuestra materia prima sea de la tierra, no necesariamente productos orgánicos, pero sí naturales, y a partir de ahí hacemos las bases de las recetas”, así describe su restaurante el chef Juan Guillermo Márquez.

En esa apuesta de gastronomía consciente, Márquez explora la cocina fusión, de la cual pueden salir recetas como la sushi Burger (el plato estrella de la casa, y que recientemente fue relevado por la sushi pizza). También tiene opciones vegetarianas e incluso veganas, como las ensaladas de tofu. La recomendación del chef es comenzar con los portobellos rellenos de tomates secos, puerro, vino blanco y crema de leche, continuar con el sushi que trae palmitos kanikama tempurizados, queso crema y una cobertura de salmón con limón y salsa teriyaki. Remate con el brownie de avena, con centro de avellana.

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