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Un sitio con Mystique

El restaurante Mystique, en El Poblado en Medellín, se ha convertido en el lugar preferido de los amantes de la buena comida. Su propietario, Juan Pablo Valencia, es uno de los mejores chef del país.

El restaurante Mystique, en El Poblado en Medellín, se ha convertido en el lugar preferido de los amantes de la buena comida. Su propietario, Juan Pablo Valencia, es uno de los mejores chef del país.

A Juan Pablo Valencia no se le olvida la primera vez que comió caviar. Fue en un viaje que hizo con su papá a los Estados Unidos y por cosas de la suerte resultaron en primera clase. El sabor le gustó tanto que le quitó a su papá la porción que le correspondía. Y allí mismo recordó las delicias que su nana Lourdes le preparaba en la casa. De la cocina salían los olores más provocativos y, como en las historias de Tomás Carrasquilla, Juan Pablo quiso meterse en la cocina a experimentar y la sabia Lourdes se lo permitió.

Casi 25 años después, Juan Pablo es uno de los mejores chefs de Colombia. Pese a estar convencido de lo que quería ser, experimentó dos años con el Derecho, pero finalmente la cocina lo sedujo de tal forma que fue imposible desatender ese llamado. Tenía que ser chef y se fue a estudiar a Miami.

“Uno cree que se estudia para chef y cuando termina es jefe de cocina. Pasé por todos los puestos, desde preparar los ingredientes hasta lavar platos pero yo me sentía bien en el papel que me tocara”, recuerda Juan Pablo, ahora propietario del restaurante Mystique, ubicado en el exclusivo sector de El Poblado.

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Con un padrino como el chef catalán Jordi Vallés, seguramente Juan Pablo hubiera tenido un futuro asegurado en el Ritz Carlton, ya fuera de Miami o Cancún, pero algo le decía que tenía que regresar a Medellín. Y así lo hizo.

Al volver estructuró el tipo de restaurante que quería y se atrevió con platos para nada comunes o por lo menos no los favoritos
de la gastronomía antioqueña: foie gras, sopa de cebolla, mejillas de res, alcaparras crujientes, que se convirtieron en un
éxito entre los jóvenes ejecutivos paisas. “He descubierto que el paisa es curioso y que tiene ganas de probar cosas nuevas, por eso le ofrecemos un sitio con un perfil internacional”, dice Juan Pablo y recalca que Medellín se está volviendo cada vez más cosmopolita, una ciudad de negocios que recibe mensualmente cientos de visitantes de diferentes culturas y a todos ellos hay que ofrecerles algo más que la bandeja paisa.

Una de las curiosidades del restaurante es que la comida se prepara a la vista del cliente. “Para el consumidor no tenemos secretos”, es el lema del chef y por eso algunos ni piden la carta porque se antojan de lo que Juan Pablo va preparando
en su cocina a la vista.

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El otro secreto de Mystique es su personal. Aunque con pocos años de conformada, esta empresa se da el lujo de tener un personal que rota poco, muy común en negocios de este tipo. “Es que somos una familia. En Mystique nos interesamos por el bienestar de todos. Es la única forma de crear una empresa perdurable, pensando en la gente”, dice el dueño y no lejos de su oficina hay un mensaje que reza: “No a las drogas, no a las armas, no al conflicto”, en un gesto que pretende unirse a las miles de voces que protestan por los hechos de violencia que no son ajenos a Medellín.

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Octubre
18 / 2011

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