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El inventor de la cerveza es un hombre sabio

«La cerveza es la prueba de que Dios existe», dijo Benjamin Franklin. Esta bebida, tomada con moderación, puede ayudar a la salud por su contenido de vitaminas del complejo B, potasio, magnesio, fibra, y más.

«La cerveza es la prueba de que Dios existe», dijo Benjamin Franklin. Esta bebida, tomada con moderación, puede ayudar a la salud por su contenido de vitaminas del complejo B, potasio, magnesio, fibra, y más.

La mayoría de los colombianos las prefiere rubias; sin embargo, las rojas y las negras tienen entre sus adeptos a hombres y mujeres que incluso llegan a ser excelentes conocedores de sus características. Por eso, muchos hablan con absoluta seguridad sobre su cuerpo, balance, frescura y sabor. ¿Cuál se considera mejor?, se preguntan muchos.

La respuesta resulta simple: la mejor cerveza es la que le gusta a cada uno. Esto lo supo en su momento Platón (el filósofo griego que determinó gran parte del corpus de creencias del hombre corriente, en lo que hoy denominamos sentido común) al disfrutar de la cerveza, que por entonces se hacía sumergiendo pan de cebada en agua durante algunos días; y a quien se le atribuye la frase “el inventor de la cerveza es un hombre sabio”.  Ya no se elabora con pan, pero sí, en la mayoría de los casos, con cebada, aunque se usan otros cereales a los que se suman agua pura, lúpulo y levadura.

Y sí, la cerveza es una bebida milenaria apetecida por su bajo contenido de alcohol respecto a otras como el vodka o el whisky, rica en la mayoría de las vitaminas del complejo B, además de potasio, magnesio y fibra, y por cierto, baja en sodio y en azúcar; también está libre de grasas, colesterol, cafeína y nitratos. Estas conclusiones están contenidas en diecisiete estudios realizados por el Centro de Información de Cerveza y Salud (CICS), de España, entidad de carácter científico que promueve la investigación sobre las propiedades nutricionales del consumo moderado de cerveza y su relación con la salud.

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Pero claro, embriaga. Y el alcohol, como lo dicen en sus mismas etiquetas, en exceso es perjudicial para la salud y la vida. Entre los beneficios de un consumo moderado que se destacan está su contribución a la reducción de infartos de miocardio ya que regula la coagulación sanguínea y aumenta el colesterol de alta densidad –colesterol bueno–; su alto poder rehidratante después del ejercicio físico por su contenido de noventa y cinco por ciento de agua; su bajo contenido de sodio, que evita la retención de líquidos y lo convierte en un diurético y depurativo; y su aporte de fibra, que ayuda a prevenir el estreñimiento, lo que disminuye la incidencia de cáncer de colon.

Los estudios también indican que es un agente preventivo de osteoporosis, oxidación celular y enfermedades inflamatorio. Sin embargo, advierten que no hay que perder de vista que por tratarse de una bebida alcohólica, el consumo de cerveza debe ser únicamente para adultos. En ese orden de términos, Boyacá sería el lugar más saludable de Colombia por sus altas tasas de consumo, en especial los domingos, cuando los bebedores salen a tomarse su medicina de la semana. Así como se le atribuyen beneficios, algunos de sus detractores sugieren que podría ser la causante de las indeseables curvas en el abdomen y las almohadillas de las caderas. Sin embargo, si se compara su contenido calórico con el de otras bebidas como las gaseosas, los jugos y la leche, la acusación queda desvirtuada pues mientras que, en promedio, una gaseosa contiene más de ciento treinta calorías, un jugo industrial ochenta y cinco, por la adición de azúcar, y un vaso de leche entera cerca de ciento veinte, un vaso de cerveza aporta al organismo noventa calorías. Igual, no se ilusione: la leche y los jugos nutren más.


Clases de cervezas

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Se clasifican en lager, ale y lambic. En las primeras se utilizan levaduras que van al fondo del tanque al finalizar la fermentación de ocho días a bajas temperaturas. El resultado: una bebida de color dorado y sabor acentuado de cuatro a trece grados de alcohol.
Las ale, o artesanales, se fermentan a altas temperaturas en cinco días, lo cual incide en que su sabor y color tenga más carácter; se pueda jugar más con sus sabores y colores para hacer más maridajes y su grado alcohólico en general está entre 2,5 y cinco.
Más seca y agria es la lambic, que se elabora con fermentación espontánea al poner las levaduras en contacto con el ambiente. Se endulza con sabores a fruta y su grado alcohólico está por el cinco por ciento.
Benjamín Franklin lo decía: “La cerveza es la prueba de que Dios existe”.

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Julio
12 / 2012


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