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Portada: las mujeres en el mundo del vino

Poco a poco, las mujeres han venido adentrándose en el mundo del vino, tradicionalmente masculino. Dos grandes ejemplos son las sommeliers colombianas Michelle Morales y Alejandra Naranjo.

Foto: Manuel Olarte

Poco a poco, las mujeres han venido adentrándose en el mundo del vino, tradicionalmente masculino. Dos grandes ejemplos son las sommeliers colombianas Michelle Morales y Alejandra Naranjo.

Alguna vez en una cata hicimos este juego: describir el vino de turno, basado en la personalidad de quien estaba sentado a la derecha en el convite. Fue sumamente divertido. con Michelle Morales y Alejandro Naranjo, dos jóvenes y por demás guapas sommeliers, me di cuenta de que sus personalidades eran tan diferentes como lo son las de los vinos. Si aplico los términos comunes a la hora de descubrir un vino, diría entonces que Michelle es armónica, con mucho carácter, equilibrada, de estructura fuerte, poderosa, profunda, vigorosa y elegante como un gran vino tinto de reserva, y Alejandra es dulce, afable, aterciopelada, delicada, evolucionada, refrescante, vivaz, persistente y generosa como un memorable vino blanco o una champaña. Y a pesar de ser tan distintas, las une no solo una amistad de diez años, sino una misma pasión: el gusto por el vino

SIMPLEMENTE ALEJANDRA
Estudió publicidad y relaciones públicas en Barcelona, pero nunca ejerció, es además sommelier profesional, carrera a la que llegó por influencia de su padre, Germán Naranjo, un sibarita empedernido, que le inculcó el placer y la cultura por la buena mesa acompañada de vinos y licores. Alejandra, por iniciativa propia, comenzó a leer de vinos. Su primer curso de cata fue a los 19 años y, entonces, descubrió que le interesaba comprender todo sobre esta bebida, mucho más allá de solo tomarla. Mientras estudiaba publicidad, estando en Europa, aprovechaba para viajar a conocer viñedos y regiones. Al llegar a Colombia en 2005 comenzó a trabajar con la importadora de vinos J. E. Rueda. Aunque la publicidad no le movía el piso, siempre estuvo latente en ella la creatividad y la sensibilidad y por eso se fue a Burdeos a profesionalizarse como sommelier. Desde entonces, asesora restaurantes y dicta catas.

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SIMPLEMENTE MICHELLE
Es economista con especialización en Finanzas Internacionales en la Universidad de Nueva York. Mientras trabajaba en banca de inversión se casó con un chef y su carrera profesional dio un giro de 180 grados. Si bien toda su vida estuvo rodeada de vinos, especialmente por la influencia de su tío Héctor Botero, que le ha dado a probar los mejores, en 2007 tuvo la misión de crear El club del vino para el restaurante La Brasserie de Bogotá y tomó, además, la decisión de estudiar en la Escuela Argentina de Sommeliers y a.sí poder comprender con mayor propiedad el tema Desde entonces, Michelle siempre ha trabajado en este mundo de manera independiente, escribiendo, asesorando y dictando catas.

¿Existe alguna diferencia entre el paladar del hombre y el de la mujer a la hora de catar un vino?, ¿es más sensible el de una mujer?

Alejandra Naranjo (A. N.): Todos somos diferentes, y entre las mismas mujeres y hombres hay unos más sensibles que otros. No pienso que influya el género a la hora de entender un vino, la diferencia está más a la hora de entender su historia o su origen y pienso que tal vez la mujer puede interesarse más en esto.

Michelle Morales (M. M.): No creo que influya para nada si se es hombre o mujer al momento de saborear un vino, pero sí está claro que las mujeres son más curiosas e inquietas y son las que más preguntan y participan en las catas.

Tradicionalmente se le ha entregado al hombre la carta de los vinos en los restaurantes, pero esto está cambiando, las mujeres ya quieren aprender, conocer y decidir. ¿Qué recomendaciones le dan a una mujer a la hora de elegir, cuando se enfrenta con la carta de bebidas?

N.: Es cierto, la mujer actualmente está haciendo la compra de los vinos en tiendas.
Lo primero que les diría es que deben entender e identificar qué les gusta; si se toman algún vino que les parece rico, que pregunten e indaguen sobre este, su cepa y demás para que vayan conociendo su paladar.

M. M.: Primero que analice en qué situación está, si se trata de un almuerzo o de una cena. Luego con quién está, si es con las amigas, el jefe, compañeros de trabajo. Debe, además, fijarse en el precio y determinar cuánto está dispuesta a pagar y, por último, tiene que pensar en qué van a comer. Si son novatas en el tema les recomendaría que buscaran el vino blanco con comidas ligeras y el tinto y potente con comidas más fuertes, mientras van aprendiendo y conociendo sus gustos. Pienso que lo primero que se debe elegir en un restaurante es el vino y luego la comida con la que se va a acompañar.

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¿CUÁL ES SU MARIDAJE IDEAL? LA COMBINACIÓN IMBATIBLE A LA HORA DE COMBINAR VINO CON COMIDA.

A. N.: Me inclino hacia las regiones; dependiendo de dónde provenga el plato, busco un vino de ese lugar, por ejemplo un jamón ibérico con un jerez.

M. M.: Mi maridaje imperdible es el syrah con chocolate de sobremesa.

¿Han sentido obstáculos siendo mujeres a la hora de ejercer su profesión? A. N.: el ser mujer no me ha afectado, pero sí he sentido que la edad puede generar una desigualdad directamente relacionada con la credibilidad, y no es tanto con el sector como con el público. Es más, pienso que la entrada de las mujeres ha producido un gran impacto, ya que contrario a la cocina, donde se debe ser muy fuerte y agresiva, en el mundo de los vinos debemos destacar nuestra sensualidad y feminismo, siendo este un gremio culturalmente masculino. M. M.: en este mundo de hombres, ser mujer constituye una gran ventaja. Sí que ayuda …

PARA USTED, ¿QUÉ ES EL VINO?
A. N.: vida, “una comida sin vino es como un día sin sol”.

M. M.: “el vino es la poesía de la tierra”, es lo único que no puede faltar en una mesa.

¿el vino tiene género?
M. M.: sí, definitivamente hay vinos que son muy femeninos. En estos días probé el marqués de griñón, cabernet sauvignon, y es una dama. Por su equilibrio en acidez, alcohol, azúcar, no son tan potentes pero están en perfecta armonía.

A. N.: Para mí, ese vino que menciona Michelle es una mujer elegante, pero con mucho carácter … Y, claramente, hay vinos femeninos y otros que son masculinos.

¿CÓMO ACERCAR ESTA BEBIDA A LOS JÓVENES?

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A. N.: Yo he abolido de mis catas esas descripciones que se usan tradicionalmente, como decir que este u otro vino huele a pasto recién cortado, por ejemplo. En lugar de convertir al vino atractivo lo trata como si fuera una pieza de museo, ahuyenta, al cliente no le importa si el vino huele a “capa de obispo”. Pienso que la gente debe tomarse el vino como quiera, como más le guste y como lo haga feliz.

M. M.: Pienso que debe hacerse una labor que va mucho más allá del sommelier, que tiene que venir desde los importadores y restaurantes, teniendo vinos con precios asequibles. También tiene que ver con el estilo del vino. En california, por ejemplo, las bodegas están elaborando vinos de cuerpo ligero para paladares jóvenes, pues es un hecho que las nuevas generaciones buscan vinos fáciles de entender.

¿Cuáles son las tendencias en Colombia?

A. N.: En Colombia el consumo de tinto continúa fuerte, pero el vino sigue siendo de un segmento muy pequeño de la población. Sin embargo, en la última feria de Expovinos pude notar que le está llegando a las clases medias gracias a las cadenas de supermercados.

M. M.: Ha aumentado el consumo, pero tenemos la capacidad para seguir haciéndolo. De un universo del cual el 90 o/o que se consumía era tinto, el blanco está ganando muchísima participación; el rosado tuvo su furor, pero ya no es tanto. Si el mundo se fuera a acabar mañana, ¿qué les gustaría comer de última cena, con quién y bañada con cuál vino?

A. N.: Queso, pan, aceite de oliva y un Romanée Conti de la Borgoña.

M. M.: Quisiera repetir una noche en la Cote Basque con un tournedo Rossini y una botella de ChAteau Lafite Rothschild 1975 con la compañía de mi tío Héctor, el gran cómplice de mi pasión por los vinos.

TENDENCIA MUNDIAL
Barne-Nicole Ponsardin Clicquot, Louise Pommery y Lili Bolingher fueron de las primeras mujeres osadas y emprendedoras que impusieron un estilo a la hora de fabricar fermentados. Son unas pioneras que marcaron una tendencia.

En la pasada edición de los Argentina Wine Awards 2015, fueron mujeres las encargadas de seleccionar a los ganadores y esto constituye un indicador más de que está llegando la hora de las mujeres en materia de vinos. Importantísimas enólogas en todos los países productores de vinos están mandando la parada, como bien lo indica la enóloga italiana Graziana Grassini: “Los vinos de las mujeres son el fruto de la sensibilidad, de la determinación y de la decisión femenina; se distinguen por su elegancia, por su nitidez envolvente y por la integridad de los aromas, por los sabores complejos y atractivos. En ellos podemos percibir la pasión y el cuidado de quien los produce”. Las mujeres están ganando más peso y reconocimiento en la industria vínica en el ámbito mundial. Ya no solo lo están bebiendo, sino que también lo cosechan y participan del gran negocio del vino.

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Agosto
25 / 2015

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