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Rural: restaurante rústico recomendado en Bogotá

Las nuevas propuestas gastronómicas siguen apareciendo en Chapinero. Rural es una de ellas y se caracteriza por su «cocina rústica», un nuevo concepto gastrónomico fresco y original.

Las nuevas propuestas gastronómicas siguen apareciendo en Chapinero. Rural es una de ellas y se caracteriza por su «cocina rústica», un nuevo concepto gastrónomico fresco y original.

RURAL
Carrera 6a. con Calle 68 – Esquina
Teléfono: 304 664 0792
Barrio Granada – Chapinero alto, Bogotá D. C.
Ranking: 4,3 / 5

Para el deleite de los aficionados a la buena mesa y de los vecinos de Chapinero alto siguen apareciendo nuevas propuestas gastronómicas en la zona. Hace algunos días está, en su etapa de preapertura, un simpático restaurante dedicado a lo que sus propietarios llaman cocina rústica, en donde, desde un imponente horno de leña y aplicando técnicas básicas de cocina francesa e italiana, dan vida a un creativo, fresco y original concepto que vale la pena conocer.

El grupo de empresarios, que se hace llamar “Los Dorados”, ha adecuado el primer nivel de una vieja casona de estilo inglés, posvictoriano, respetando su arquitectura original y logrando un ambiente informal en el que priman los elementos rústicos y los motivos de caza: trofeos por doquier, madera a la vista en pisos y techos, curiosas lámparas, mesones de madera, una amplia vista sobre la cocina abierta en la que el horno es el indudable protagonista y una barra de bebidas y licores igualmente generosa. Han tenido especial cuidado en la selección de los vinos, resultado de largas sesiones de maridaje con la carta, respetando su concepto creativo y original, tal vez con el ánimo de posicionarse como un espacio de culto para los amantes del vino y para aquellos que apenas comienzan a explorarlo.

El chef ejecutivo, Nicolás Galvis, ofrece una carta, aún en diseño final, diferente y variada. Las porciones, algunas concebidas para servir al centro de la mesa, son generosas y bien presentadas. Combinaciones inusuales para la oferta tradicional de los restaurantes capitalinos, le dan al sitio un especial toque de interés. Entradas como “Trigo y Chorizo” en el que una cremosa preparación basada en el trigo se mezcla con habas y un chorizo andouille, ligeramente ahumado, con notas especiadas y un agradable picante, sápido, resultó muy bueno. El “Tortino de berenjena”, rico, aunque les recomendé que dejen la berenjena un poco más firme; la Burrata, con un intenso pesto de albahaca, es fresca y agradable. Ofrecen otras opciones, que suenan muy interesantes, pero no tuve oportunidad de probar, como los Portobellos rellenos de langosta y gratinados con salsa holandesa al eneldo y el “Cañón”, rollo de hojaldre relleno de carne cortada a cuchillo.

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Con los platos fuertes hice una tarea más extensa: probé el pollo a la leña, ligeramente ahumado, jugoso, en un magnífico punto de cocción, lleno de expresión. El pescado crocante, filete de pescado blanco, fresco y a la plancha, es tierno y sustancioso, muy bien logrado y rematado con una costra de papa que le da una textura sorprendente. El boeuf Bourguignon, suave, tierno, bañado en sus jugos con unas originales notas cítricas, y en una apetitosa presentación con una costra de hojaldre y un puré de papa consistente y sabroso, vale la pena pedirlo. El bife de chorizo, corte de carne uruguaya, servido rojo a menos que se indique lo contrario, y acompañado con bolitas de arroz de la casa, hojas verdes y tomate fresco, es de gran textura y sabor.

El ossobuco de ternera con fettuccine al burro está muy bien preparado, se deshace por su terneza y tiene una interesantísima combinación de sabores. Y el conejo braseado con maíz, tocineta y espinaca salteada –aunque requiere trabajo, por la dificultad de manejar un trozo de conejo– bien vale el esfuerzo. En fin, el lugar ofrece una atrayente baraja de opciones. Todos los platos tienen un tema en común, su paso por el horno de leña que le da unos sutiles toques de humo, pero respeta la personalidad de cada preparación. De lo más tradicional de la carta es la oferta de postres, sería interesante si trasladan su concepto creativo a esta sección del menú.

Lo bueno

Una apuesta novedosa que complementa, de manera interesante, la cada día más variada y amplia oferta de la zona G y sus cercanías.

Lo malo

En el proceso de arranque, los vinos están en un lugar que se calienta un poco, les recomiendo que pidan que se los refresquen antes del servicio.

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Agosto
05 / 2014

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