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Verbier, un pedacito de Francia en Barranquilla

La importación directa de insumos de altísima calidad y provenientes de diversos lugares del mundo, ha facilitado el desarrollo de la singular propuesta de este restaurante barranquillero.

Foto: Juan Pablo Gutiérrez

La importación directa de insumos de altísima calidad y provenientes de diversos lugares del mundo, ha facilitado el desarrollo de la singular propuesta de este restaurante barranquillero.

Siendo muy joven, a Andrés Mena, chef barranquillero de 25 años de edad, lo invitaron sus padres a hacer unos cursos de cocina en Florencia (Italia), con la ilusión de disuadirlo de dedicarse al difícil oficio de la cocina. Pero, contra los pronósticos familiares, Andrés regresó convencido de su pasión y decidió continuar su formación en la Escuela Gato Dumas, sede Barranquilla. Una vez terminó sus estudios y apenas con 20 años, resolvió iniciar su primer emprendimiento, Bliss, un restaurante que nunca dio los resultados esperados. Ante el fracaso, Andrés entendió que tenía que sofisticar su preparación y comenzó a trabajar como director de alimentos y bebidas en el hotel Dann Carlton.

A los dos años, con el apoyo de su padre Gabriel Mena –conocido médico anestesiólogo de la Clínica del Caribe, cocinero en sus ratos de ocio y con gran pasión por el tema gastronómico– se lanzó nuevamente al agua y abrió en diciembre de 2012 Verbier, restaurante que desde el primer día ha tenido gran acogida y magníficos comentarios en la ciudad.

El nombre está inspirado en un pueblo suizo de la región de Valais, conocido por ser templo de una vida en la que se combinan el esquí con la buena mesa y los mejores vinos, espíritu que Andrés ha querido transmitir en su lugar. El sitio es pequeño, íntimo y exclusivo, y los mejores insumos se suman a la aplicación de altas técnicas de cocina y a la personal atención del chef quien está siempre buscando llevar a sus clientes a una sublime experiencia gastronómica y de maridaje. Los vinos, bien seleccionados, son almacenados en una pequeña cava que los mantiene a la temperatura ideal de servicio. Andy encuentra su mejor expresión desconectándose de lo tradicional y trabajando con un profundo sentido de la honestidad, responsabilidad y preocupación por el bienestar de sus colaboradores quienes, al ser también protagonistas, transmiten un ambiente especial y ofrecen un alto nivel de servicio.

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La importación directa de insumos de altísima calidad y provenientes de diversos lugares del mundo, ha facilitado el desarrollo de la singular propuesta de este restaurante. El pulpo mexicano se suma al atún aleta azul fresco del Mediterráneo, a la miel de acacia, las trufas, los hongos deshidratados y el foie franceses, al caviar de Beluga, al atún aleta amarilla de Indonesia, las carnes angus de Ohio y a muchos otros insumos de alta calidad para armar el escenario.

Tuve la oportunidad de visitarlos en un reciente paso por Barranquilla y participé en un festín culinario de muy altas proporciones. Hice un extenso recorrido por la carta y encontré una propuesta muy personal, con influencia de la cocina francesa actual y con opciones que invitan a compartir un buen número de platillos. Comenzamos con el pulpo confitado en aceite de oliva con habichuelinas y españolas de papa con páprika; tierno, fresco muy bien logrado. Seguimos con las crujientes croquetas de risotto con una salsa de tomate y albahaca llena de frescura y sabor, después llegaron el atún –en su punto, en costra de pimienta, salsa de cerveza y miel–; el lomo a la pimienta, muy personal del sitio, fue notable; el extraordinario cochinillo y la codorniz rellena de arroz Basmati con frutos secos, diferentes y cargados de emociones.

Me quedé con ganas de probar el coctel de colitas de langosta y langostinos, aguacates marinados y caviar negro; la bisque de langosta, langostinos y caviar negro; la milhoja de tomates, bocanccini di bufala, pesto fresco, tepanade de aceitunas negras y trufa negra; y las costillas de cordero en crôute de pistachos, pero ya el cuerpo no me lo permitía. Será en una próxima ocasión que espero con ilusión.

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LO BUENO: La pasión y dedicación del grupo dan lugar a un muy particular momento.
LO MALO: Los altos costos de los insumos hacen que los mortales no podamos repetir la experiencia con la frecuencia deseada.

Restaurante VERBIER
Calle 76 No. 51B-09 esquina
Teléfono (575) 356 9459
Barranquilla
Rating: 4,5 / 5

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Enero
22 / 2014

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