SUSCRIBIRME
INICIO//Gastronomía//Sabores//Finger food: el placer de comer con la mano

Finger food: el placer de comer con la mano

La finger food, como opción gastronómica, se ha vuelto cada vez más apetecible para celebrar distintas ocasiones. Es variada, divertida, creativa, y, casi siempre, más barata que una cena tradicional.

La finger food, como opción gastronómica, se ha vuelto cada vez más apetecible para celebrar distintas ocasiones. Es variada, divertida, creativa, y, casi siempre, más barata que una cena tradicional.

La idea de llenar la casa de amigos, familiares, colegas de oficina o cómplices de recreación, especialmente en las festividades de fin de año, es un anhelo que muchos añoran, pero pocos pueden cumplir.

Las razones son innegables: en la mesa nunca hay suficiente espacio para acomodar tanto comensal, la vajilla resulta escasa, y la cubertería de plata siempre se queda corta. ¿Completar el déficit con platos de cartón y tenedores de plástico? ¡Nunca!

Claro, también está la alternativa de recurrir al piqueo tradicional, compuesto por los consabidos cubitos de queso, trocitos de jamón serrano, salchichas en miniatura, enigmáticas salsas sobre tostadas, deditos de queso descongelados, empanadas pedidas al club más cercano, aceitunas sin hueso, y un par de cosas más.

Admitámoslo: se trata de un menú práctico y rendidor, pero nada seductor. Y lo peor de todo es que, a la hora de darles de comer a muchos, sin gastar demasiado, la mayoría de las personas piensa en ese mismo tipo de solución.

¿Qué hacer, entonces? Bueno, entrar en la onda de la finger food o deliciosos y renovados bocados que se comen con los dedos. Sus posibilidades son interminables y francamente entretenidas. Es, como dicen los expertos del portal misturacolombia.com, “combinar lo chic con lo informal, lo gastronómico con lo práctico, y lo delicado con lo divertido”.

No hay que pensar en platos de cerámica, ni en cuchillos, ni en tenedores, ni en palitos de madera, ni en ningún otro instrumento. Es casi suficiente con una buena servilleta y nada más.

Vea tambien: Plan: un brunch en Local By Rausch

Si nos atenemos a las viejas costumbres humanas, el hábito de comer con los dedos nos acompaña desde tiempos inmemoriales. Y aún hoy existen pueblos como el etíope, el afgano y el árabe, que toman sus alimentos sin ningún tipo de implemento. Y si nos detenemos en las costumbres occidentales, también nos llevamos a la boca, con los dedos, empanadas, arepas, pizzas y muchos pasteles. Sin ir más lejos, la mayoría de la comida callejera entra en este círculo.

Más allá de los quesos y los embutidos como fuente del piqueo, ha existido una buena cantidad de bocados o tapas como los hojaldres de carne en miniatura, los rollitos de salchichas, las alitas de pollo, los quiches de queso, los montaditos de lomo o salmón ahumado, y las bolitas de risotto.

Pero hay mucho más por explorar. De hecho, la finger food puede llegar hasta el punto de miniaturizar platos clásicos para ingerirlos de un solo bocado. Y esto se aplica tanto a las preparaciones de sal como a las de dulce. Puede incluir ensalada de pollo en miniatura, gyosas de cordero, salmón en tempura, bocaditos de cebiche en cocas de masa, minisándwiches de lomo, minipizzas, minihamburguesas, miniquiches de tocineta, minicausas limeñas, langostinos a la brasa, bolitas de queso con especias, canastillas con queso de cabra e higos secos, bocaditos de tomate y queso feta, cilindros de cangrejo, etcétera.

 

Aunque parezca inverosímil, en una porción minúscula pueden caber varias estructuras, texturas y sabores. No hay necesidad de hacer un plato grande para lograr una buena complejidad. Basta oír al cocinero colombiano Pedro Escobar, creador del restaurante Nueve, en Bogotá, quien ha hecho de la finger food el foco central de su trabajo. Para él, no hay ingrediente vedado en la preparación de pequeñas porciones. “Además, es más fácil poner allí todos los ingredientes que irían en un plato grande, con la diferencia de que todo se expresa en un solo bocado”.

Además, permite elegir qué comer y hasta cuándo. Y los invitados pueden degustar estas delicias de pie o sentados, a puerta cerrada o al aire libre. Para Escobar, lo importante es rescatar la noción de compartir. Y dice: “Una cena tradicional es restrictiva en la cantidad de personas que caben en un comedor. En cambio, con bocados pequeños puede rescatarse la tradición a invitar a muchas más personas. En cierto modo, es una forma de volver a revivir la noción de la mesa comunal, donde lo más importante era que muchos vivieran una experiencia gastronómica común”.

Vea tambien: Islas Galápagos, los secretos mejor guardados del laboratorio de Darwin

Pero a medida que las sociedades han ido evolucionando y atomizándose en estratos económicos y culturales, se ha ido imponiendo también el concepto de comer en privado.

Y a la pregunta de qué tan amable resulta la finger food con distintas bebidas acompañantes, la respuesta es que funciona bien con vino, cerveza, sidra e incluso con jugos naturales. Pero a Escobar le gusta pensar que, a diferencia de las preparaciones tradicionales, donde se torna difícil combinar la comida con los vinos debido a los múltiples componentes que forman parte de un plato tipo fusión, la finger food puede llegar a elaborarse alrededor de distintos estilos de vino: espumosos, blancos, tintos, rosados, y todo esto en una misma velada. Es, justamente, lo que él practica en su restaurante.

La próxima vez que quiera invitar a sus amigos cercanos, y no dejar a nadie por fuera, no se enrede con platos formales. Aquí hay una nueva opción para gozar el momento, sin tanto ceremonial.

INSCRÍBASE AL NEWSLETTER

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL

Ver términos y condiciones.
Diciembre
11 / 2013

Send this to a friend