En una esquina discreta del restaurante Varadero, donde el bullicio de la ciudad se mezcla con el aroma de los mariscos, un nuevo escenario invita a detener el tiempo. Chocolate Whisky Bar abre sus puertas como si fuera un portal a 1920, una época en la que el whisky se servía entre susurros y el placer debía esconderse tras puertas cerradas. La idea parece sacada de una película en blanco y negro, con hombres de sombrero y mujeres de labios rojos bailando al ritmo del jazz, pero ocurre hoy, en pleno corazón de Barranquilla . El espíritu de la prohibición en el Caribe Chocolate Whisky Bar Este bar es un homenaje a la historia que cambió la forma de beber en el mundo. En Estados Unidos, durante el periodo de la prohibición, se firmó la Enmienda 18 que impedía fabricar, vender o transportar bebidas alcohólicas.
Sin embargo, esa misma ley desató una cadena de ingenio y rebeldía. Nacieron los bares clandestinos conocidos como speakeasy , donde la diversión se mantenía en secreto y los cócteles se servían con la emoción de quien desafía al poder. Vea también: Boulevardier, un espacio para amantes de lo clandestino en Bogotá Julio Oñate, creador del concepto y CEO del restaurante Varadero, decidió transformar ese relato histórico en una experiencia. Su pasión por el whisky lo llevó a imaginar un lugar que no solo ofreciera una bebida, sino una historia. En Chocolate Whisky Bar cada detalle tiene un propósito, desde la luz tenue que recrea los ambientes clandestinos hasta la música que revive los sonidos de los años veinte. “Queríamos un sitio para quienes ven el whisky como un arte, para los que disfrutan descubrir sus matices y entender su origen”, explica Oñate. Una historia servida en copas en Chocolate Whisky Bar Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Chocolate Whisky Bar (@chocolatewhiskybar) El concepto nació a partir de un contexto fascinante. Durante la Primera Guerra Mundial, miles de inmigrantes europeos llegaron a Estados Unidos llevando consigo sus costumbres.
En poco tiempo fueron acusados de propagar el consumo de alcohol, lo que impulsó movimientos como La Templanza, que veía en la bebida la causa de la violencia y la improductividad. Así comenzó la era de la prohibición y, con ella, el surgimiento de fortunas clandestinas como la de Al Capone, quien dominó el comercio ilegal del whisky. Esa historia de ingenio y resistencia es la que revive cada noche en Chocolate Whisky Bar. Al entrar, los visitantes se encuentran con bartenders vestidos con trajes de época y una carta inspirada en recetas centenarias. Los cócteles se elaboran con precisión y elegancia, como si fueran capítulos de un libro líquido que narra la historia de los años prohibidos. El detalle alcanza incluso los hielos, diseñados especialmente para cada bebida. Algunos tienen códigos QR que, al escanearlos, revelan pasajes sobre la prohibición y los secretos de la destilación.
El whisky como relato y ritual Chocolate Whisky Bar En este bar, el whisky no se consume con prisa. Se contempla, se escucha y se aprende. Oñate, experto en esta bebida, guía a los asistentes por un recorrido sensorial que combina conocimiento y disfrute. Cada trago es una clase magistral en la que se desentraña la historia de sus ingredientes, las regiones que los producen y las manos que los destilan. La colección supera las cien etiquetas y abarca desde whiskys escoceses hasta irlandeses y americanos, todos elegidos con un rigor casi curatorial.
Chocolate Whisky Bar no busca ser un simple lugar de encuentro. Su propósito es enseñar, emocionar y dejar huella. Aquí la historia no está escrita en un libro, está servida en una copa que brilla bajo una luz ámbar, mientras las voces se confunden con el eco de un saxofón antiguo. Una cápsula del tiempo en Barranquilla Chocolate Whisky Bar En un momento en que la vida nocturna se renueva con rapidez, este bar propone una pausa elegante y con propósito. Es una cápsula del tiempo que rescata el encanto de la clandestinidad y lo viste con la sofisticación contemporánea. Quien cruce su puerta no encontrará solo un sitio para beber, encontrará un relato en movimiento, una celebración del pasado y un homenaje al arte del buen whisky. Chocolate Whisky Bar se ha convertido en el nuevo refugio de quienes buscan experiencias auténticas en Barranquilla, un rincón donde el sabor, la historia y la imaginación se sirven a la misma temperatura que la nostalgia.