En Panamá todas las grandes marcas están en un solo lugar

Panamá, conocido como el “Hub de las Américas” por ser el lugar donde confluyen viajeros de todas las latitudes, se ha convertido también en punto de encuentro de las grandes marcas de moda y artículos de lujo del mundo.
 
Foto: Alfredo Maiquez
POR: 
Patricia Toquica

Me encanta una caricatura de Vladdo en la que Aleida dice “Compro, luego existo, después vuelvo a deprimirme”. Nada mejor que una tarde de compras para subir el ánimo, y mientras más lujoso el artículo…, mayor el efecto (o la ilusión) de hacernos sentir bien.

Panamá ha sido siempre un punto vital para el comercio y en la última década con el boom de la economía y la llegada de inversionistas acaudalados de todas las latitudes se han abierto numerosas tiendas para consumidores cada vez más exigentes.

Para los amantes de los diseñadores y casas de mayor reconocimiento en moda, joyería y accesorios ya no hace falta ir muy lejos para encontrar casi en el mismo pasillo de un centro comercial de Panamá las mismas tiendas exclusivas que se pueden explorar en la Quinta Avenida de Nueva York, la Via Monte Napoleone de Milán o la Place Vendôme de París. Hermès, Cartier, Carolina Herrera, Ermenegildo Zegna, Louis Vuitton, Jimmy Choo, Bvlgari, Chanel, Tiffany, Salvatore Ferragamo y Emporio Armani, entre otras, tienen sus boutiques en el Multiplaza Pacific Mall de Panamá y para descubrir sus tesoros me dejo guiar por María Sofía Velázquez, ex Miss Panamá, quien por años trabajó como compradora para firmas como Tommy Hilfiger y Kenneth Cole, y voz experta en moda.

Empezamos nuestro recorrido en Louis Vuitton donde llaman la atención las réplicas del baúl de 1913 con el monograma en sus colores originales que se exhibe como parte de la decoración, y del cual se vendió recientemente uno por encargo a un cliente local por 65.000 dólares.

Prevalecen el clásico monograma de lona que ha hecho atemporal la imagen de Vuitton, icónicos bolsos como los Keepal y Speedy y novedades como el Lockit, un geométrico bolso de mano con doble cerradura, del cual se fabricaron sólo nueve en el mundo y se vendió uno de piel de cocodrilo verde en Panamá, por 35.000 dólares.

Cruzando el pasillo está Hermès, donde cada pañoleta de seda es una obra de arte. Las más singulares aquí son las de la colección Leyenda Kuna, edición limitada hecha para Panamá inspirada en las molas artesanales de esta cultura indígena. Entre los artículos más apetecidos de esta tienda se cuenta la célebre cartera Birkin (inspirada en la cantante franco-británica Jane Birkin), para la cual existe una lista de espera de más de seis meses. Popularizada en series como Sex and the City y Gilmore Girls, una Birkin puede ir desde los 6.000 dólares, hasta más de 100.000 si es fabricada en pieles exóticas o con incrustaciones de piedras preciosas.

Seguimos hacia Cartier, casa donde las piezas de joyería han marcado un hito y también sus colecciones de relojería como la Santos, creada en 1904 para el aviador Alberto Santos-Dumont como el primer reloj de muñeca para ser leído durante el vuelo. No es gratuito que los coleccionistas de relojes sean los más asiduos visitantes de esta tienda, en la que la caja de madera diseño Cartier para atesorar estas joyas (vacía) supera los 12.000 dólares.

Y si el precio sorprende es porque la mayoría de estos objetos son fabricados a mano por artesanos que usan procesos ancestrales y materiales naturales y exóticos combinados con última tecnología. Una cartera Speedy de Louis Vuitton requiere 166 operaciones, un joyero puede tardar hasta un año montando el diamante de un solitario Tiffany, y la elaboración de una pañoleta Hermès puede llevarse hasta dos años. Sin duda, se trata de objetos preciosos que muchos compradores adquieren por inversión y atesoran como piezas de museo.

Unos pasos más adelante está Tiffany, un nombre sinónimo de diamantes, de joyería de arte y de Nueva York. En Panamá su local tiene el toque particular de Frank Gehry, uno de los cuatro diseñadores exclusivos de Tiffany, y arquitecto del Biomuseo de Panamá, silueta que decora un hermoso mural en esta tienda. Algunas de las joyas de la corona aquí, son las piezas de Gehry, pequeñas esculturas inspiradas en figuras geométricas y en la naturaleza, hechas en materiales poco comunes como pernambuco, ébano, jade, mezcla de oros y por supuesto… diamantes.

En artículos para hombre hay mucho para escoger, desde los impecables trajes y zapatos de Ermenegildo Zegna, hasta lentes y mancornas de Bvlgari, pasando por las corbatas de Ferragamo, Hermès y las colecciones más informales y llenas de color de Dolce & Gabbana.

Un 65 por ciento de los compradores son panameños, y el resto se divide entre brasileros, colombianos y venezolanos. ¿Tipos de clientes? Los hay de dos clases: los conocedores que buscan artículos específicos y se interesan por el valor de cada pieza, y aquellos que actúan más guiados por el impulso y la idea de prestigio que da portar un artículo de marca, sin importar mucho cuál sea.

No podemos dejar de pasar por Chanel, donde la novedad es la cartera Boy, un bolso, muy masculino y estructurado que ya es un ícono pues se asocia al aspecto andrógeno de Coco Chanel y lleva su nombre por Boy Capel, quien fuera el amor de su vida.

Si de zapatos se trata, Jimmy Choo es una tentación para las compradoras que ven en estos auténticos objetos de deseo. Junto con la boutique de São Paulo, la de Panamá es la única de esta marca en América Latina. La última colección ya está en las vitrinas y exhibe zapatos con mucho diseño y brillo en estilos de clásico a vanguardista que van desde 700 hasta 2.000 dólares.

No dejaría de lado valiosas piezas de joyería de diseñadores como Diane von Furstenberg y el arquitecto brasilero Oscar Niemeyer, que es un gusto admirar en H. Stern, ni los bolsos de fiesta de Ferragamo, ni los cinturones de Fendi, ni los zapatos que encontré en Armani.

Capítulo aparte merecen los artículos de alta relojería de Breguet, Hublot y Blancpain disponibles en boutiques como La Hora. Aquí se destacan relojes de Richard Mille como el Tourbillon Rafael Nadal, ultraliviano de titanio de 172.000 dólares diseñado para el tenista, y el Felipe Massa de más de 110.000 dólares del cual se han fabricado sólo 40 piezas.

         

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enero
26 / 2012