¿Es Panamá una capital del vino?

En Panamá se encuentra uno de los almacenes de vinos más espectaculares del mundo, Felipe Motta, donde existen más de mil referencias, a precios inclusive más bajos que en sus países de origen.
 
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Juliana Rojas H.

Hoy difícilmente se concibe una celebración sin la presencia del vino, llamado en la antigüedad “la sangre de los dioses”. Blanco, rosado, tinto, espumoso, seco, oporto, frutal, no importa., y ante la demanda creciente y gracias a la globalización, el mercado panameño es hoy, como dice Fernando Motta, gerente general de Felipe Motta e Hijo, S.A., “un paraíso” en cuestión de oferta de vinos. Unas mil etiquetas o referencias de vinos de todas partes del mundo se encuentran solamente en este almacén, uno de los importadores de licores más destacados de la región.

En Panamá, el vino se consume más que todo entre los mayores de treinta años. Un 60 por ciento de los consumidores son varones, pero “también la mujer es una enamorada de los vinos y hoy nuestro reto consiste en lograr que la gente joven descubra el mundo del vino educándolos”, afi rma Motta. Y algo similar sucede en otras partes del mundo. “Se trata de calidad más que de cantidad”, asegura Motta. Su opinión es reforzada por Basilio Barros, joven sommelier chileno que desde hace un par de años trabaja en exclusiva para Felipe Motta. “Panamá es la capital de vino, donde se encuentra la mejor oferta al mejor precio”, dice el chileno, nacido y formado profesionalmente en uno de los mayores productores y exportadores de vino del mundo. “Panamá es hoy un destino turístico para compra de vinos”, asegura Barrios. Los visitantes se sorprenden cuando encuentran las grandes marcas de vinos del mundo, “llaman a los amigos por celular y les llevan algunas botellas”, cuenta el sommelier a quien le ha tocado atender a muchos clientes provenientes de Colombia, Venezuela y Brasil, entre otros países latinoamericanos. “Los precios son, en general, tres veces menores que en otros países de la región debido, fundamentalmente, a que el impuesto a las bebidas alcohólicas en Panamá es solo del 10 por ciento”, dice el experto.
Grandes marcas

El comprador extranjero invierte especialmente en grandes marcas de vinos, la mayoría de las cuales –para sorpresa de los extranjeros– se puede encontrar en Panamá. Vinos de Italia como Tignalelo y Sassicaia -considerado uno de los mejores de ese país–; Latour, Margaux, Lafite, Mouton y Petrus de Francia; Vega Sicilia y Alion de España, cuyos precios varían entre 200 y 2.000 dólares por botella”, explica Barrios.

En Felipe Motta tienen, por ejemplo, referencias que ni en el mismo Chile se pueden encontrar. Entre ellos Close de Apalta a 65 dólares por botella y Carmín de Peumo a 95, que en su país de origen pueden llegar a costar 200 dólares. “La diferencia de precios se debe a que en Panamá se busca facilitar la rotación del producto”, dice Barrios. La oferta chilena va desde el Close de Pirque a 2 dólares por empaque hasta un Alma Vida a 105. De Argentina se ofrecen los grandes vinos como Nicolás Catena Zapata y Cobos, con precios entre 80 y 150 dólares por botella. Pero también está Trapiche Varietal a 4,95 dólares. Un vino bastante raro, “una joyita”, que no se encuentra en cualquier parte, según Barrios, es el Pinot Noire producido por la bodega Chacras de la Patagonia argentina que tiene un precio de 82 dólares por botella. De España los más grandes como Vega Sicilia, Alión y Pintia fl uctúan entre 60 y 400 dólares por botella, a pesar de su costo tienen mucha salida. Igualmente se cuenta con los más económicos como La Rioja y Penedés a 8 dólares.
Menos shopping y más vino

Barrios comparte el lamento de muchos extranjeros que quisieran sacrifi car el shopping de sus cónyuges en aras de llevar un mejor surtido de vinos. “En el rango de entre 20 y 30 dólares por botella hay buenos productos como Rioja, Rivera del Duero, súper Toscanos y grandes Cabernet y Merlot de California”, agrega el experto.
Y si vienen de Bogotá, no tienen que preocuparse por buscar el lugar más frío de la casa para guardar los vinos, el clima está a su favor. Pero no deben olvidar decantar los vinos antes de consumirlos y hacerlo siempre acompañados de algo para comer, recomienda Basilio.

         

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enero
27 / 2012