Viajar a Lima es buena idea en cualquier época del año

POR: Revista Diners
 / octubre 16 2015
POR: Revista Diners

Lima es la ciudad de Latinoamérica que representa a la perfección el significado de la fusión. Desde la arquitectura, el comercio, las artes, y, por supuesto, la gastronomía, la ciudad ofrece una mezcla étnica y cultural única que sorprende a los viajeros del mundo.

Y, por supuesto, está de moda. Luego de permanecer durante años en un segundo plano entre los destinos de los turistas, que preferían visitar lugares como Machu Picchu o las líneas de Nazca, Lima se ha transformado en una capital llena de creatividad que respira un nuevo aire. Publicaciones como la revista británica Dazed & confused han registrado el cambio. Este año la catalogaron como el secreto mejor guardado de Latinoamérica y la nueva estrella del mundo del arte, gracias al impulso que le han dado ferias como ArtLima y PArC.

El resultado es una explosión de galerías, librerías, cafés, boutiques de diseñadores, hoteles, restaurantes y bares en distritos como Miraflores y Barranco, una vida nocturna intensa y divertida, nuevas ideas que fluyen en cada esquina y se plasman en murales con la estética chicha que impulsó el artista Elliot Tupac y que le han dado la vuelta al mundo. Y esa nueva escena que vive la capital peruana la complementa una emergente economía y la amabilidad de los limeños, que siempre están dispuestos a ayudar, a escuchar y a iniciar una conversación.

EL CASCO ANTIGUO
Lo primero que sorprende al llegar a esta ciudad es encontrarse con el Pacífico, ese mar azul oscuro que revienta con fuerza las olas y que le da una identidad, acompañada de un año entero de cielos encapotados, como la describió el escritor peruano Santiago Roncagliolo.

El recorrido por esta Lima antigua, llamada la Ciudad de los Reyes por su fundador Francisco Pizarro, inicia en el centro de la ciudad, territorio que abarca los distritos de Lima y Rímac. Del esplendor de esta época se puede apreciar el legado arquitectónico de la basílica y el convento de San Francisco, monumental conjunto religioso del siglo XVII considerado por su unidad de volumen y color el conjunto arquitectónico más logrado de Latinoamérica; la Plaza de Armas, la Catedral de Lima, el convento de Santo Domingo y el Palacio de Torre de Tagle. En las calles se pueden observar más de 1.600 balcones, íconos de una ciudad abierta y los contrastes de colores en cada esquina.

Una de las recomendaciones es visitar la majestuosa colección de oro, plata y cerámicas eróticas del antiguo Perú, que se exhiben en el Museo Larco Herrera, una mansión colonial del siglo XVII construida sobre una pirámide precolombina del siglo VII.

¡A COMER!
Para los sibaritas del mundo no se trata de un secreto que Lima es un destino obligado para explorar. Resulta fácil encontrar en cada distrito cientos de restaurantes y negocios que demuestran la influencia de las diferentes culturas que progresivamente fueron llegando a Lima. Su permeabilidad se evidencia en detalles cotidianos como el uso del término chifa, expresión que proviene de la palabra Chi Fan, que traduce “comer arroz”, para denominar los restaurantes de comida china y el uso de la palabra nikkei para señalar la cocina peruana con influencia japonesa.

La gastronomía peruana ha alcanzado un lugar privilegiado en la escena mundial y, no en vano, en la reciente lista de los 50 mejores restaurantes de Latinoamérica, nueve se encuentran en esta ciudad: Central encabeza la lista y le siguen Astrid y Gastón, Maido, La Mar, Malabar, Fiesta, Osso Carnicería y Salumería, La Picantería y Rafael.
Para un foodie estos lugares son el paraíso de la buena cocina. Y un excelente establecimiento para comenzar el recorrido es La Mar, el restaurante de Gastón Acurio, que pese a los años y a la explosión turística, ha sabido conservar la tradición de las cebicherías populares. Es aquí donde se prueba el mejor cebiche del país.

Visitar la cocina del chef Jaime Pesaque en el restaurante Mayta también constituye una buena opción. Pesaque desarrolla platos inolvidables como el cuy crocante con batido de choclo y verduras rostizadas o el tradicional lomo saltado con tacu tacu de pepián de choclo. También vale la pena probar la selección de coctelería y cervezas artesanales, lideradas por el mixólogo Renzo Amaya.
Pero no pierda de vista otros lugares, porque la ciudad tiene decenas de propuestas para disfrutar de lo mejor de la gastronomía tradicional. Si tiene tiempo pruebe uno de los sándwiches de la sandwichería El chinito; en Chorrillos, no se pierda el cebiche de conchas negras; vaya al mercado Jesús María y deléitese con un anticucho –brochetas de corazón de res marinado en vinagre con especias– y, en el mismo distrito, pregunte por el cebiche de Pedro Solari, seguro que no se arrepentirá.

MÁS PARA VER
A tan solo 20 minutos de la historia clásica de Lima se destacan varios distritos como San Isidro, lugar que refleja la diversidad cultural y el carácter cosmopolita de la ciudad. Aquí se halla el hotel Country Club, uno de los más antiguos y exclusivos de la ciudad; Miraflores, que tiene un malecón perfecto para recorrer en bicicleta y donde se encuentran sitios increíbles como Inestable, una de las librerías que guarda verdaderas joyas de poesía; La Kasa Roja, que exhibe lo mejor de las artes gráficas peruanas y está a cargo del reconocido artista Cherman Kino Ganoza, y Central, el restaurante número uno en Latinoamérica. Aquí, además de comer, puede probar algunos de los cocteles elaborados por David Romero, quien sorprende con la mezcla de licores tradicionales con ingredientes de la Amazonía, llevando el pisco sour a las inexploradas zonas del camu camu o la chicha morada.

También está Barranco, un barrio bohemio que conserva el espíritu de los años veinte. Merece la pena ir al museo fundado por el famoso fotógrafo peruano Mario Testino (MATE) y luego tomarse unas cervezas artesanales en Barranco Beer Company, o si lo prefiere, un pisco sour en el bar Ayahuasca.

Para finalizar el recorrido, la ciudad tiene un gran número de ruinas conocidas como Huacas, que se encuentran en diferentes distritos. Uno de los templos más visitados es la Huaca Pucllana, un centro ceremonial conformado por una pirámide de 25 metros de altura y un conjunto de patios que data de 500 d.C. En la noche está iluminado especialmente para socavar el misticismo del lugar.
No lo olvide, al igual que las sorpresas que aguardan los acantilados y las ruinas, Lima ofrece a los turistas una compleja y variada simbiosis de sabores, historia y arquitectura.

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octubre
16 / 2015