Una isla verde llamada Punta Faro

POR: Giovanny Gómez
 / agosto 28 2013
POR: Giovanny Gómez

El “fin del afán”. Así podríamos definir el lugar en el que estuvimos. Luego de aterrizar en Cartagena y montarnos en una lancha de 20 personas en la cual navegamos casi dos horas vía a Tolú, llegamos a un paraíso. Su nombre: Punta Faro. Habíamos oído antes toda la alharaca de la fiesta de Fritanga, ese exceso que tan poco tiene que ver con este lugar. Por eso, fue fácil olvidarlo.

Porque este sitio es, ante todo, confianza. Nada de llaves para entrar en las habitaciones con techo de paja, construidas de maca –madera fina y resistente–, con espacios que invitan a la siesta inmediata con sus hamacas colgantes. La filosofía del hotel hace que fumar esté prohibido allí dentro y si de verdad se muere por hacerlo, deba retirarse bastante de las instalaciones. El hotel Punta Faro tiene como objetivo ser ecológicamente responsable y sus medidas empiezan por cosas sencillas como recoger el agua lluvia para usarla en las labores de lavandería, la condensación del agua que se hace de los aires acondicionados riega los jardines y una huerta orgánica complementa la cocina del hotel.

El silencio es el rey, el viento es fresco y, gracias a la frondosa vegetación, el clima llega a ser perfecto. Las comidas son sencillas y llenas de sabor casero. Los vasos gigantes de refrescos llegan en el momento adecuado. Las frituras de la costa, también: empanadas de huevo, carimañolas y patacones son los protagonistas de los desayunos. Para la cena, se come entre antorchas o lámparas de papel chinas.

Por supuesto, los deportes que se practican en este lugar no son de motor. Se puede hacer kayak, windsurf y caretear en esas aguas azules. Igualmente hay un instructor para buzos certificados y para quienes quieran hacer inmersiones por primera vez con todas las reglas y seguridad necesarias. Aunque la tierra también tiene sus encantos. Por eso, otro de los planes imperdibles consiste en caminar alrededor de la isla. Solo así uno se puede dar cuenta de que la isla Múcura está dividida en cuatro partes y que Punta Faro es solo una de ellas.

En medio del paseo aparecen Dhalandia, el sitio de camping de un biólogo que invita a explorar el mundo marino, y el pequeño caserío de Chupundú. Los habitantes de sus 40 casas viven del turismo, la pesca y algunos de ellos son empleados del hotel. Carecen de luz eléctrica y agua potable. Recogen agua lluvia durante el invierno y durante el verano Punta Faro les regala el agua consumible, mientras que la luz la provee una planta eléctrica.

El contraste entre estos dos sectores de la isla es abrumador, pero Punta Faro lidera campañas de alfabetización, recolección de basuras y capacitación de la población para el negocio turístico.

Desde su perspectiva verde tiene dos proyectos prioritarios: cuenta con dos plantas de desalinización para proveer agua potable, y los residuos orgánicos que se producen en la isla son parte de la alimentación de un lombricultivo. Los demás desechos son enviados hasta Cartagena dos veces por semana. Además, se les proporciona a los pobladores bolsas, se recogen las basuras y se mantienen activas una planta de tratamiento y purificación de aguas residuales y otra de alta tecnología para el tratamiento de aguas jabonosas. Como la isla está dentro del Parque Natural de Islas del Rosario y San Bernardo del Viento, reconocido por su riqueza y diversidad coralina, periódicamente Invemar hace un monitoreo de estos arrecifes. Punta Faro y la Fundación Malpelo participan activamente en esta tarea.

Asimismo, se ha logrado disminuir la pesca con explosivos en los alrededores y cuando un pescador atrapa una tortuga en la isla se le hace un canje por kilos en pollo, para liberarla después de su recuperación. En la medida de lo posible, el pescado para el hotel es comprado a los pescadores de Chupundú, Santa Cruz del Islote y Tintipán. La cocina con leña, que atenta contra la vegetación, ha sido cambiada poco a poco por cocina de gas. Todo esto ha arrojado resultados. Recientes estudios hechos por el NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) en asocio con Invemar y la Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Naturales revelan que todo ese trabajo hecho con el hotel ha sido parte importante del desarrollo socioeconómico de las comunidades vecinas y el entorno natural se ha visto protegido.

Punta Faro logra equilibrar el mejor descanso con un compromiso socioambiental que resulta alentador para sus visitantes. Al verlo con nuestros propios ojos, es cierto que ingresamos al mundo del “fin del afán”.

 

Hotel Punta Faro
(Llegada por Tolú o por Cartagena)
$1.650.000, costo por pareja, dos noches.(Incluye transporte en lancha desde Cartagena, coctel de bienvenida, alojamiento con AC y TV satelital, tres comidas, happy hour, caminata ecológica, tour en lancha por los islotes vecinos).
www.puntafaro.com

 

*Juliana Uscátegui: Comunicadora Social de la Universidad Javeriana con estudios en antropología, producción audiovisual y comunicación digital.

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agosto
28 / 2013