¿Cómo funciona el crowdfunding?

¿Cómo funciona? ¿Es el mejor modelo de financiación para sus proyectos? ¿Qué está pasando en Colombia? Acá se lo contamos.
 
¿Cómo funciona el crowdfunding?
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POR: Óscar Mena

En enero de 2021, el programa informativo Noticias Uno recaudó $2.089.514.136 pesos colombianos, gracias a una campaña de financiación colectiva (crowdfunding) para cubrir los gastos de los periodistas y los técnicos del programa -lo que le sirvió para estar al aire y ganar en 2022 el Premio India Catalina a Mejor noticiero nacional-.

En tan solo un año, 18.141 espectadores aportaron de $10.000 pesos mensuales a $120.000 anuales, revelando el gran poder que tiene esta novedosa forma de obtener recursos legítimos. Pero, ¿cómo funciona?

El secreto del crowdfunding

La financiación colectiva o crowdfunding, no es algo nuevo. De hecho, es algo muy básico. No es sino pensar en el modelo de rifa escolar o comunitaria, en el que el interesado vende tiquetes para que los que quieran ayudar participen en el sorteo de, digamos, un televisor.

Con el dinero recaudado el organizador compra el televisor y además lo que sea que necesite para su proyecto, como instrumentos para su banda, por ejemplo.

Los orígenes de la financiación colectiva

Sin embargo, el modelo del que estamos hablando funciona desde principios de la década pasada, cuando ArtistShare empezó a buscar financiación para producciones discográficas entre los fans de las bandas y músicos involucrados. Esto en respuesta a la “decadencia de la industria” como se le conocía y a la amenaza de la piratería digital.

Lo que crearon es una situación de ganancia por ambos lados. Por un lado, el artista logra financiar su producto sin involucrarse con casas disqueras, que tal vez no se comprometan con el lanzamiento por razones comerciales.

Por otro lado, quienes apoyan el proyecto no solo tienen la oportunidad de disfrutar de un nuevo disco del artista que les gusta, sino que también reciben recompensas como afiches, su nombre el los créditos o hasta la oportunidad de charlar personalmente con el músico o cantante, todo depende de cuánto sea su donación.

Fue entonces que el modelo evolucionó para ocuparse de otras iniciativas creativas que también se veían truncadas por falta de apoyo financiero.

Cinco compañías dedicadas al crowdfunding

La idea llamó la atención de diferentes empresarios en el mundo, quienes vieron con buenos ojos el apoyo colectivo entre las personas. De esta forma nacieron Pledgie (2006), IndieGogo (2008), Fundly (2009), RocketHub (2009) y Kickstarter (2009), entre otros.

Veamos el desarrollo de cada empresa:

1. IndieGogo, del cine al mundo entero

Esta empresa empezó con proyectos cinematográficos. Sin embargo, con el tiempo migró a otro tipo de negocios: desde recaudar fondos para gente con enfermedades terminales, hasta apoyar a emprendedores interesados en abrir su propio café.

Los proyectos, que pueden venir de cualquier parte del mundo, no tienen un filtro inicial y aunque funcionan con un tiempo límite para estar al aire, no deben cumplir al 100 % con la meta de dinero para recibirlo.

IndieGogo recibe un 4 % del dinero de las campañas exitosas. Esta empresa ha cobrado tanta importancia que el gobierno del expresidente Obama hizo una alianza para apoyar a pequeños empresarios norteamericanos bajo el sello de Startup America.

2. Kickstarter, de las más famosas en el mercado

Kickstarter usa un sistema clásico de crowdfunding, en donde la gente interesada aporta directamente al proyecto sin tener que hacer un pago o seguir una lista sugerida. Eso sí, ellos son más exigentes con los proyectos que acepta en su página web.

La compañía deja claro desde un principio que no apoyará causas personales, que los proyectos deben llegar a su meta en el tiempo requerido o no recibirán el dinero ⎯que se le devuelve a los donantes y del que la empresa toma un 5 %⎯ y que lo primordial es que cada una de las ideas tenga potencial para convertirse en algo concreto.

Esas características, que deben ser claramente visibles en la campaña, hace que los proyectos se muevan más en redes sociales. Incluso, hasta la página de Kickstarter ayuda con videos y comunicaciones directas con los donantes.

3. RocketHub, la incubadora de ideas

Esta plataforma tecnológica quiere ayudarle a saber si su negocio realmente será un éxito. Por eso, lo orienta a responder todas las preguntas técnicas y legales de su emprendimiento y lo ayuda a llegar a un nivel de calidad, educación valiosa y conexión significativa.

Una vez completado estos pasos, su negocio estará abierto a que otros emprendedores inviertan en su negocio. RocketHub se reconoce como una incubadora que se preocupa de su éxito a largo plazo.

4. Vaki, la vaca de las inversiones

El financiamiento muuucho más fácil al que se puede acceder desde Colombia. Acá encontrará toda clase de historias de crowdfunding que buscan ayudar a niños que necesitan una operación, apoyo a una ONG nacional, hasta la financiación de proyectos independientes de televisión, como lo vimos al principio de este artículo.

El límite en Vaki es la imaginación, puede empezar con un título y un texto para su Vaki o si lo prefiere puede montar fotografías, videos hasta hacer especiales en vivo para que los espectadores de la página y la aplicación móvil se conecten con su historia. Vaki obtiene el 6 % de los aportes recibidos a su campaña, de esa forma puede pagar a su equipo de desarrolladores quienes están 24/7 actualizando la página.

5. Ulule, la plataforma más famosa de Europa

Sería una buena idea recaudar fondos en euros, ¿no le parece? Ulule tiene 2.5 millones de usuarios que han financiado 30.000 proyectos de todo el mundo convirtiéndose así en la plataforma líder de crowdfunding de Europa.

Esta empresa cree en la fuerza de la comunidad y está abierta a todo desde sus cimientos. Esto se debe a que su plataforma está diseñada con códigos abiertos de programación, lo que le ayudó a tener la certificación Corp B, que garantiza su transparencia a la hora de mover dinero por internet.

El secreto de éxito de Ulule está en el cumplimiento del 100 % en la financiación de los proyectos que se publican. Esto quiere decir que en caso de no prosperar una idea el dinero invertido vuelve a los donantes y no se cobra ningún tipo de comisión al creador de la propuesta.

A diferencia de otras plataformas, Ulule tiene una comisión del 8,07 % con todo incluído, lo que significa que no tendrá más costos ocultos o cobros por asesoría o prestación de la plataforma.

¿En qué momento no sirve el crowdfunding?

¿Acaso estos apoyos son solo para gente que no está en una condición financiera estable? ¿Se puede infundir pesar a través de esta tecnología? ¿Quiénes no pueden participar? Son algunas de las preguntas de nuestros lectores sobre la financiación colectiva. Y para todas tenemos respuestas.

Por un lado, cualquier persona puede participar y cualquier momento es propicio para hacer crowdfunding. Para la muestra podemos apelar al proyecto de la actriz Kristen Bell y el director Rob Thomas, quienes accedieron a Kickstarter para recaudar fondos para la creación de la película Veronica Mars, inspirada en la serie homónima de una joven abogada que quiere limpiar el nombre de su padre.

Medios tradicionales de Estados Unidos y la crítica en general dijeron que no era posible recaudar lo que ellos pedían, que era un absurdo. Sin embargo, casi 100.000 donantes participaron en la financiación de la película, mostrando que la historia tenía mercado y que estaban dispuestos a pagar.

Una estrategia para montar empresa

Lo que movió la campaña fue el nombre de Veronica Mars, claro, que no es el caso de directores más independientes y desconocidos que deben confiar en el voz a voz, la participación de familiares y amigos y, por qué no decirlo, algunas veces en que aparezca alguien de renombre que les dé una palmadita en la espalda que los dispare.

Porque aunque Kickstarter funciona, solo 44 % de los proyectos que han hecho campaña en su página han sido exitosos hasta el final. Al final de cuentas Kickstarter gozó de una publicidad que no había pedido, que se verá reflejada en el tráfico de su web. Tal vez lo ideal sea que estudios y casas de diseño trabajen de la mano con las empresas de crowdfunding, siempre y cuando los creadores no pierdan su autonomía.

Crowdfunding en Colombia

En Colombia, aunque la cosa va un poco más despacio y algunos de los proyectos que han buscado ayuda lo han hecho en plataformas extranjeras, ya que las nacionales no han sobrevivido al escepticismo de la gente. Es el caso de La ChèvreDonaccion y Yanapanaku, que solo hacen parte del recuerdo colectivo de las crowdfunding nacionales.

La primera empresa colombiana de crowdfunding en darse a conocer fue La Chèvre, que nació de un proyecto universitario de Juan Sebastián Torres, un joven bogotano que creyó en el potencial de la industria cultural independiente del país. Su modelo buscaba ser incluyente en todo sentido y no solo dar apoyo económico: quien quiera colaborar con servicios que aporten al proyecto, bienvenido.

Su proyecto más exitoso fue Los Once, la novela gráfica digital sobre la toma del Palacio de Justicia, que recaudó un poco más de dos millones de pesos con lo que se inició el desarrollo de la aplicación. “Fue muy chévere el proceso con ellos por el entusiasmo y el apoyo que empezaron a recibir. Es muy interesante cuando la ayuda no solo viene de personas cercanas a los creadores sino de personas que les interesa el proyecto”, dice Torres.

Y aunque La Chèvre ha tenido buena recepción, el impacto no ha sido tan grande como se esperaba en un principio. “Tenemos que educar a las personas sobre cosas como pagos electrónicos y colaboración a través de internet. Aunque Colombia está más ‘adelantada’ con respecto a otros países de Latinoamérica, todavía está muy lejos de Argentina o Chile, que tienen una cultura virtual más rica, por así decirlo”, recuerda.

¿Qué gana el que aporta a una campaña de crowdfunding?

Y si se habla de una ganancia de lado y lado, ¿qué ganan los micro-mecenas que contribuyen dinero? El modelo funciona porque la ganancia verdadera va más allá de ser uno de los primeros en recibir el producto finalizado o de ver su nombre en una pantalla.

La idea es ser parte de algo, sentirse parte de algo y colaborar con un proyecto que tiene la intención de ser importante, valioso en diversos sentidos. Es identificarse con las ideas de alguien más y poder decir con un dólar “Hey, yo estoy de acuerdo con esta idea y juntos la vamos a sacar adelante”.

Para muchos es ir en contra de los sistemas establecidos y hacer valer las voces de los independientes. Aunque suene idealista, es un modelo que empezó en respuesta a la decadencia de una industria por la que las grandes casas disqueras no hacían mucho y se afianzó por medio de proyectos cargados de emociones.

¿Y para cuándo las empresas de crowdfunding colombiano?

Tal vez en Colombia se haya demorado en funcionar por escepticismo hacia los proyectos jóvenes o las firmas nuevas que no tengan detrás el apoyo de un grande que asegure que ese dinero va a ser bien invertido o que cumple con la calidad en parámetros de lo mainstream.

Tal vez a los proyectos colombianos todavía les falta calidad y un poco más de desarrollo, de curaduría. O seguramente no exista todavía la capacidad de relacionarnos emocionalmente con las ideas de los demás. Pero bien valdría la pena intentar, de a poco.

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mayo
30 / 2022