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Social Skin: jóvenes emprendedores crean proyectos amigables con el medio ambiente

Pro-viden y Bottleyes son dos empresas emergentes, ganadoras del premio Social Skin del Grupo Bolívar, que se dedican a monitorear la calidad del agua y convertir botellas de plástico en accesorios. Esta es su historia.

Foto: Zuzanna Szczepańska / Unsplash

Pro-viden y Bottleyes son dos empresas emergentes, ganadoras del premio Social Skin del Grupo Bolívar, que se dedican a monitorear la calidad del agua y convertir botellas de plástico en accesorios. Esta es su historia.

El premio Social Skin, un programa del Grupo Bolívar con el que se reconoce a los jóvenes de hasta 32 años que tengan emprendimientos de impacto social o ambiental en la región, seleccionó este año a dos proyectos en México, Chile y Colombia que generan productos y servicios con un enfoque amigable con el medio ambiente.

Conozca los proyectos a continuación:

Pro-Video: monitoreo inteligente de la calidad del agua

Social Skin Pro-viden
Ilustración Jorge Ávila (@jorgetukan)

La acuicultura se refiere al cultivo de organismos acuáticos, es decir, de peces, moluscos, crustáceos y plantas acuáticas. Cuando hay una cantidad considerable de animales, el alimento y los desechos provocan cambios en la calidad del agua, que puede generar enfermedades. Factores externos como la presencia de algas y las altas temperaturas también ocasionan daños en estos cultivos.

Para evitar estas pérdidas, cuatro jóvenes mexicanos crearon en 2017 Pro-viden, un sistema IoT que les permite a las granjas acuícolas monitorear la calidad del agua en tiempo real para prevenir enfermedades y optimizar su producción, el cual ganó esta versión del premio Social Skin.

El sistema está compuesto por sensores de pH, oxígeno, salinidad, temperatura y cloro. También puede incluir cualquier otro parámetro que se quiera medir en el agua. Además de una aplicación móvil para el celular y una plataforma web para el computador.

Los sensores envían información a la nube para que el acuicultor sepa cómo está el agua en su cultivo. Ante una situación riesgosa, el sistema puede actuar de forma automatizada para solucionar el problema o enviar una alerta para que los acuicultores procedan manualmente.

El equipo de Pro-viden presta sus servicios en seis granjas de camarón, tilapia y ostión en varios estados de México.

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El sistema puede ser usado por cualquier tamaño de cultivo. “Puesto que monitoreamos el agua, donde quiera que la haya podemos implementar este tipo de tecnología”, señala Alejandro Valdés, cofundador y CEO de la empresa.

De hecho, ya transitan hacia un nuevo modelo que busca medir la calidad y el flujo del agua en hogares y empresas. Comenzarán con un proyecto para implementar 500 sensores en la red de suministro de Ciudad de México. “El objetivo es poder tener una gestión del agua más transparente para la ciudadanía y las empresas”, agrega.

Bottleyes: anteojos a partir de botellas plásticas recicladas

Bottleyes
Ilustración Jorge Ávila (@jorgetukan)

¿Sabía que para el año 2050 se estima que habrá más plástico que peces en los océanos y que al menos la mitad de la población mundial tendrá necesidades visuales que la lleven a usar antojos debido a su ritmo de vida?

Impulsados por este panorama medioambiental, y con las ganas de ayudar a las personas que carecen de suficientes recursos para obtener productos de calidad, el equipo de Bottleyes ha desarrollado unos anteojos hechos con botellas plásticas recicladas que ofrecen una vida útil igual o superior a unos lentes de alta gama y hasta 60 % más económicos.

Un par de estas gafas, en las que se reutilizan tres botellas plásticas, tiene un costo entre 32 y 35 dólares, mientras que productos similares pueden superar los 160 dólares.

Según Isaac Romero, CEO y diseñador de producto, este emprendimiento ha procesado de manera efectiva más de cincuenta mil botellas de plástico para elaborar más de ocho mil gafas y beneficiar a cerca de cinco mil personas. 

Su diseño patentado utiliza una bisagra plástica que permite unir y lograr así una vida útil por encima de los dos años. Además, si se llega a deteriorar alguna parte, se puede cambiar por otra nueva sin desechar la montura completa. 

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Por lo pronto, distribuyen sus productos a ópticas de Colombia y Chile, pero sueñan con expandirse a otros países de Latinoamérica. Esto con el impulso que ahora les brinda ser ganadores del premio Social Skin.

“Queremos afectar a la sociedad en sus hábitos de consumo sostenibles. Que sepas que, sin necesidad de levantarte todos los días a las 7 de la mañana a recoger botellas, puedes hacer un cambio notorio en el planeta”, asegura Romero. 

Conozca otros dos emprendimientos, que apoyan a micronegocios y trabajadores independientes, ganadores de la quinta versión de Social Skin aquí.

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Andrea Vega es coordinadora Experiencias Davivienda y periodista de Revista Diners.

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Agosto
26 / 2022

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