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Vino y acciones
Los vinos de alta gama, que forman parte de cosechas bien catalogadas por los expertos y que pueden guardarse por varios años bajo condiciones especiales, también pueden ser una opción interesante. Pero ojo, Carlos Andrés Ramírez, master of whisky, certificado por el Wine & Spirit Education Trust de Londres, indica que comprar un vino, guardarlo por un tiempo y creer que se valoriza se trata de un mito. “La verdad es que las casas de licores fabrican estos vinos para consumir en lapsos cortos, ya que su manejo hace que el tiempo los oxide”. Recomienda que si queremos comprar un buen vino, tengamos en cuenta las fechas de producción para estar atentos a la preventa, porque en el negocio del vino de alta gama la demanda supera la oferta, así que estos cuentan con un proceso más complejo y su creación tiene una connotación diferente. “Si queremos regalar una botella de un buen vino, podríamos escoger un Perrier-Jouët, de la región de Champagne, al noreste de Francia –que es realmente la única región de la que podremos obtener un verdadero champagne–; comprarla por un precio que varía entre $150.000 y medio millón de pesos, reservarla por cerca de diez años y luego venderla en 1.500 o 2.000 euros”.
Las acciones también se encuentran en el abanico de alternativas y se configuran como un regalo con una expectativa de valorización. Pablo Moreno Alemay, jefe de Finanzas de la Escuela de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de La Sabana, recomienda que si nos inclinamos por este obsequio, se le debe aclarar a la destinataria que cualquier inversión trae consigo un nivel de riesgo del cual se deriva, igualmente, la rentabilidad esperada.
“Inversiones a renta fija, como un CDT, tendrán una rentabilidad baja pero segura y a un plazo previamente pactado. Inversiones en renta variable, como lo son las acciones, dependerán del comportamiento de la empresa y del mercado, y por lo tanto se deben analizar con un horizonte de más largo plazo”, explica Moreno Alemay. Y agrega que cuando una acción ha bajado su precio, puede reflejar una coyuntura que no necesariamente perdurará a mediano o largo plazo, por lo que deben analizarse expectativas de crecimiento hacia el futuro, y en el caso de tener esa percepción pueden convertirse en atractivas oportunidades de negocio.
En general, y según los expertos en bolsa, en este momento acciones de sectores como el de infraestructura o los que se ven favorecidos por la caída de los precios del petróleo, como las aerolíneas, pueden presentar rendimientos interesantes en 2015.
Este año arriésguese por fin con un regalo distinto, por el que lo recuerden durante mucho tiempo.
