¿Qué tienen en común el cuadro de un artista emergente, un paquete de acciones de la bolsa de valores, una piedra preciosa, o una botella de champaña francesa? A primera vista nada; pero si nos fijamos bien, pueden ser regalos que no pasan de moda y tienen una ventaja adicional: constituyen una buena inversión para quien los recibe. Así que si está pensando en qué regalar por estas fechas y no quiere que su obsequio termine en una gaveta, puede descartar desde ya el perfume, la pañoleta o la billetera tradicionales y echar mano de su imaginación y asesoría profesional, para dar en el clavo con un obsequio que perdure y se valorice con el tiempo.
Recordemos que dar un regalo siempre será un asunto de dos vías. Por un lado está el aspecto emocional, pues describe lo que sentimos por la persona a la que le damos el obsequio, y además refleja qué tanto la conocemos. Y por otro, también está el riesgo de equivocarnos y generar la impresión opuesta a la que queríamos dar inicialmente. En síntesis, podemos pecar por exceso o por defecto. Qué tanto apreciarán nuestro regalo, también dependerá de lo que obsequiemos. Si queremos que el presente no sea algo efímero y, por el contrario, se constituya en una buena opción de inversión para quien lo recibe, podemos tener en cuenta algunas de las siguientes sugerencias.
Empecemos por las tan apreciadas joyas. Lo primero que se nos viene a la cabeza son los diamantes, codiciados por casi todas las mujeres y que también constituyen una posibilidad de inversión. Este mercado mueve cerca de USD 80.000 millones cada año, de acuerdo con la firma consultora Bain & Company. En su más reciente reporte sobre diamantes, Bain indica que entre 2011 y 2013 los ingresos de las principales cadenas de comercio al por menor de diamantes, incluido el segmento de lujo, crecieron 14 % en promedio, lo que refleja la salud de la industria y el apetito por las joyas.
Pero ojo, no se fíe de su intuición si va a regalar diamantes, hay que pedir la documentación y los certificados necesarios sobre la piedra –corte, color, claridad y peso en quilates– para verificar su autenticidad. Recuerde que como se trata de un mercado aspiracional, los diamantes que se venden con la marca de joyerías famosas como Bvlgari, Tiffany y Cartier pueden costar más que la piedra misma. Pero es mejor ir a la fija y adquirirlos con todos los certificados de rigor. En Tiffany, por ejemplo, se pueden conseguir anillos de oro blanco con diamantes desde USD 1.500 o brazaletes de oro con incrustaciones de diamantes desde USD 3.000. El cielo es el límite.
Arte joven
No es un secreto que el país vive un período de febril actividad artística, y eso lo demuestra la expansión de las galerías, el crecimiento y la consolidación de ferias como ArtBo y la destacada participación de los artistas colombianos en eventos internacionales como ARCO 2015, feria en la que se pudo adquirir arte emergente colombiano desde 500 euros.
Si la mujer a la que va dirigido el presente es amante del arte, qué mejor que regalarle la obra de un artista en auge. Bueno, en este punto hay varias cosas que se deben tener en cuenta. La edad de la destinataria; si se inclina por el arte abstracto o figurativo; por la escultura o la fotografía, y si se arriesga a ir más allá, con las propuestas que está generando el arte contemporáneo. Si va a dar este paso, asesórese de un experto curador o galerista para que su inversión no fracase y la obra termine en el cuarto de San Alejo o decorando la cocina.
Si está interesado en jugar en las grandes ligas, recuerde que a finales del año pasado Fernando Botero, el artista colombiano más cotizado, batió su propio récord en la subasta organizada por Christie’s en Nueva York, con dos enormes esculturas de bronce, Adán y Eva, que se vendieron por USD 2,5 millones. Otras artistas consagradas, cuya obra resulta una atractiva inversión, son Ana Mercedes Hoyos y Doris Salcedo. Las esculturas de esta última se han valorizado 1.900 % en las últimas tres décadas y fue la artista que más alto vendió el año pasado en subastas latinoamericanas; su obra Atrabiliarios se subastó en Christie’s por USD 106.250.
Otros tesoros cuyo valor no se deprecia con el paso del tiempo son los objetos que reposan en los anaqueles de los anticuarios. Muebles, lámparas, figuras religiosas, pueden ser el regalo perfecto para las amantes de las antigüedades, y pueden variar desde una Virgen de la época colonial, pasando por una silla Luis XVI en madera palo de rosa y forrada en seda china, hasta un sofá Chester del siglo XIX.
Herney Gallego, asesor de la tienda de antigüedades Dessvan, indica que los artículos que más reconocimiento tienen en los anticuarios son los muebles hechos en la década de 1920, en maderas como caoba, y los de las décadas de 1950 y 1960, elaborados en guayacán. “Son maderas que ya no se emplean en la confección de cómodas, mesas o escritorios y por esta razón se valorizan mucho”.
Otras piezas que cobran valor con el transcurso de los años son las figuras religiosas: santos, vírgenes y columnas, cuyo precio oscila entre los dos millones y los ocho millones de pesos. Las lámparas de diseñador también se valorizan porque muchos de ellos han fallecido o son materiales que ya no se fabrican, así como los espejos venecianos hechos a mano en la década de 1940 y que rondan los nueve millones de pesos.