“El mundo como está hecho hoy tiene secuestrados nuestros instintos”, dice la psiquiatra Marian Rojas Estapé

La psiquiatra española Marián Rojas Estapé, autora de Cómo hacer que te pasen cosas buenas y Encuentra tu persona vitamina, habla sobre las dos grandes enfermedades del siglo XXI.
 
“El mundo como está hecho hoy tiene secuestrados nuestros instintos”, dice la psiquiatra Marian Rojas Estapé
Foto: La pandemia por COVID-19 provoca un aumento del 25% en la prevalencia de la ansiedad y la depresión en todo el mundo. / Foto de Taylor Deas-Melesh en Unsplash
POR: 
Simón Granja Matias

La psiquiatra Marian Rojas Estapé asegura que la depresión y la ansiedad son las dos grandes enfermedades de este siglo. Ella es testigo en primera línea, desde su diván, de cómo estas dos enfermedades avasayan las mentes en la sociedad contemporánea, las someten y además saltan de una a la otra, casi que como un virus, como una epidemia de tristeza

Según explica la psiquiatra, “los que viven enganchados en el pasado son los depresivos, neuróticos y resentidos; los que viven angustiados por el futuro son los ansiosos”. Y a su vez desmonta una serie de ideas falsas sobre lo que se puede entender como felicidad. Por ejemplo, asegura que no es aquello que nos pasa sino cómo interpretamos eso que pasa. 

“La felicidad no es un sumatorio de alegrías, placeres y emociones positivas. Es mucho más; pues también depende de haber conseguido superar las heridas y dificultades y seguir creciendo”, dice en su libro Cómo hacer que te pasen cosas buenas. 

Son muchas las respuestas las que entrega Marián sobre cómo entiende estas dos grandes problemáticas, la de la ansiedad y la depresión, y sobre cómo darle un manejo en la cotidianidad. En principio, esas respuestas las extrajo de sus estudios, pero especialmente de su trabajo en terapia. y de ahí pasó a plasmarlas en libros que han resultado ser todo un fenómeno editorial. Su primer libro, Cómo hacer que te pasen cosas buenas, ha vendido más de 350.000 ejemplares y se ha publicado en más de 40 países. Y ahora, con su libro más reciente Encuentra tu persona vitamina, se posiciona como la autora con las dos obras más vendidas en toda España durante el 2022. 

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“Yo escribí estos libros como apoyo a mis pacientes”, le dijo a Revista Diners en su visita a Colombia para presentar Encuentra tu persona vitamina. La psiquiatra española no es solo autora de los dos libros más vendidos, sino también un éxito con su podcast y su canal de youtube. Sus conferencias siempre están llenas y la gente hace fila para escucharla. 

Hace muchas cosas… 

Lo que más hago, fuera de mi familia, es dedicar tiempo a mis pacientes. Cuando no estoy con mis pacientes lo que hago es estudiar, investigar, divulgo… lo que pasa es que ahora estoy armando el tercer libro, pero tengo muy poco tiempo. Hago malabares con el tiempo.

¿Cómo organiza su tiempo para no verse afectada? 

Tengo mucho orden. Es decir, tengo cuatro niños pequeños, les llevo al cole, luego voy a la consulta que se la dedico completa a los pacientes, llego a la casa, hago los deberes con los niños, estoy un rato con mi marido. Y hay un día a la semana que trato dejar cuatro horas o más para estudiar, porque parte de lo mío es estudiar. Y solo doy una conferencia a la semana. Antes de la pandemia viajaba muchísimo, pero nació mi hijo y tenía un sistema de ayuda más fácil, pero la pandemia me cambió muchísimo. Antes venía a Latinoamérica muchas veces, pero ahora me cuesta mucho la logística. Pero nos han engañado, es muy difícil coordinar todo esto, es una locura. Mis hijos tienen: 8, 6, 4 y 2. Todos seguidos. 

¿Cómo aplica sus conocimientos de psiquiatría en la educación de sus hijos? 

A veces sí. Evito hacerlo porque como madre me equivoco, hay veces que mis hijos lloran, se enfadan, tienen pataletas, no obedecen, responden mal… y uno se frustra. Yo trato de responder normal, como me nace. Pero cuando estoy más preocupada por alguna cosa de ellos sí me pongo a analizar: ¿tiene celos? ¿necesita más tiempo mío?…  Mi combinación es: mucho tiempo en familia, sobre todo los fines de semana; mucho cariño, en mi casa de abraza mucho, se dice mucho te quiero, hay mucha afectividad; y límites claros en temas de comida, de pantallas, de cómo te tienes que comportar. Siempre intento que haya un ambiente cordial, creo que eso es bueno para el desarrollo del niño. Yo conozco gente que tienen hiperestimulación en todas las etapas de su vida, yo prefiero que los procesos naturales del niño se den.

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Uno de los problemas que más caracteriza a las nuevas generaciones, entiéndanse como millennials, centennials y los que siguen, es la baja tolerancia a la frustración porque desde siempre lo han tenido todo… 

Es fatal.Tienes que tener además en cuenta una cosa y es que la gente se ha acostumbrado a los likes y ningún profesor, ni jefe, le va a estar mandando corazoncitos ni palmaditas en la espalda. Lo que está sucediendo es que cuando te sientes mal recurres a algo para aliviarte, y eso lo encuentras en la pantalla. La pantalla siempre va a haber alguien que te mande corazoncitos. Todo eso es un sistema de gratificación y de recompensa que hace que siempre tengas tus niveles de dopamina en un nivel alto. Subes una foto y 20 personas te dan like; vas a un lugar y todo el mundo te dice qué maravilloso… pero el día que nadie te dice nada o el día que alguien te dice que no está bien no sabes gestionarlo. 

El ‘no’ no está presente en la educación…

Yo esto lo explico muchas veces en el colegio de mi hijo, porque resulta que no todos pueden estar en el equipo de fútbol. Algunos quedan por fuera. El entrenador, que es muy listo, me explicó que lo hacen aposta porque les van a decir que no en los trabajos, les van a decir que no las chicas o los chicos en algún momento de sus vidas; entonces toca enseñar a gestionar la frustración o vamos a tener un problema muy grande. Hay que enseñarles que el ‘no’ existe desde muy pequeños. Siempre van a haber muchas épocas de la vida en las que estaremos metidos en el sufrimiento, en las que lucharemos contra una enfermedad, contra un jefe tóxico, contra un trabajo que no llega, contra situaciones precarias profesionales, entonces, en cuanto mejor enseñemos a nuestros hijos a gestionar el “no” mejor lo llevaremos. Y es que la vida es estar tres días bien y tres días mal. 

¿Es por eso que hoy se vive una crisis de salud mental? 

Mira, es como si nos hubieran dado minibares a todo el mundo para que tomemos chupitos de alcohol cada vez que nos sentimos mal. Te haces adicto, se deteriora tu corteza prefrontal y encima no puedes vivir sin esto. Mi mensaje a la juventud es primero vuelve a dormir bien, acuéstate pronto. Hoy en día los niños duermen menos de lo que dormían los niños hace cincuenta años. El otro día leía una entrevista al jefe de Netflix, a quien le preguntaban que quién era su principal competidor, y su respuesta fue que el sueño. Eso es Black Mirror. A nadie le importa tu cerebro ni el de tus hijos. En un mundo capitalizado se necesita que la gente consuma cada vez más, y para el mundo capitalizado dormir ocho horas es una pérdida de dinero. 

¿Cuál sería lo segundo que recomendaría? 

Que no tengan miedo de ponerse a pensar. Es decir, que generen lugares en los que puedan debatir, discutir, porque la corteza prefrontal es la que nos ayuda a tomar decisiones, a planificar, a gestionar nuestros impulsos, a pensar, a tener fuerza de voluntad. Esta zona del cerebro es supremamente inmadura cuando nacemos, pero se estimula con tres cosas: luz, sonido y movimiento. El cerebro funciona con un mecanismo que es el de usar o perder, si dejas de utilizar tu corteza prefrontal o lo estimulas solo con algo externo, por ejemplo, cada vez que tienes que buscar algo de memoria recurres a Wikipedia… Cada vez que te tienes que orientar usas Google Maps, entonces la zona de ubicación del cerebro funciona cada vez peor. Sin corteza prefrontal tenemos problemas de Trastorno por déficit de atención e hiperactividad. 

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¿Se vive también una crisis de atención?

Cuando tienes una crisis, necesitas herramientas para salir de la crisis, pero en plena crisis las eliminas porque salir de una crisis requiere parar, preguntar a los que saben, mirar al pasado, sentarse, debatir… pero la crisis de atención elimina las herramientas para salir de la crisis. Entonces el cerebro se polariza, solo reaccionas frente a estímulos intensos como una barbaridad que dice algún político, una noiticia cada vez más escalofriante, y entonces las ideas se polarizan y los jóvenes empiezan a creer en esa polarización y es ahí donde se sienten agusto, y como no saben vivir en el centro con relativo equilibrio, sus sentimientos crean un golpe de estado: “yo me siento de esta manera, es mi verdad”, porque tienen una corteza prefrontal anesteciada, con una crisis profunda de atención y con un dispensador inmediato de dopamina que te dice al oído: “no te preocupes que acá puedes sentir”.

Es decir, tiene repercusiones hasta políticas…

Cuando veo con mi esposo las noticias llegamos a la conclusion que todas estas crisis políticas y económicas son problemas psicológicos porque personas que piensan de manera completamente opuesto son incapaces de entenderse. Y para mi, la clave de un futuro en paz, es que la gente que no piensa igual sea capaz de llegar a un punto de acuerdo. Si no hay capacidad de entendimiento se dan las rupturas. Y resulta que ahora los jóvenes vienen sabiendo más que todos porque supuestamente son nativos digitales y sus padres son unos conservadores que no saben nada y qué sucede, que se genera una brecha. No hay entendimiento, el niño se siente vacío y el padre frustrado, se amplía la brecha y empiezan busquedas de escape en los jóvenes. Sino tengo un sentido en la vida, mi espíritu y mi mente busca el sentido de la vida en sensaciones. Nos metemos en una dinámica terrible. 

Que puede terminar detonando en las altas cifras de suicidio…

Lo que creo que es mucha gente, desde los médicos, los políticos, los gestores, los profesores, las universidades, no saben qué hacer. Están asustados. Es una crisis que está llegando muy rápido postpandemia, los servicios de salud mental están colapsados y nadie sabe qué hacer. No es un tema sencillo, porque la sociedad fomenta algo que luego condena. Fomentamos las redes sociales, la pornografía, el vacio existencial, y luego no se pueden decir cosas que tengan sentido. Estamos en un estado de supersensibilidad e irretabilidad y vulnerabilidad en el que solo buscamos no enfadar a nadie y no crear polémica. Entonces los jóvenes que se supone que son ávidos buscadores de la verdad, de aprender más, y de conocer los límites, tienen ahora esas ganas de revolucionar los corazones dormidas, los jóvenes están anesteciados. De repente te levantas una mañana y tu cabeza te dice: suicídate, y dices, por qué no. Es muy difícil hacer que una persona le encuentre sentido a su vida porque para eso toca deshacerles la adicción a las sensaciones sinsentido. Y eso es ir encontracorriente porque es más fácil secuestrar los instintos que dominarlos. Las aplicaciones y el mundo como está hecho hoy tiene secuestrados nuestros instintos.

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Un tema que está relacionado con esto que venimos hablando es la falsa idea de la felicidad… 

Uno de los ítems que te hace más infeliz en esta vida es compararse y las redes sociales por definición buscan que tú te compares. Este se ha ido de vacaciones a las Maldivas y mira qué guapa está, cómo corre… e inmediatamente te comparas. Las redes sociales te dicen inmediatamente que tú puedes mejorar: ten mejor vida sexual, ten mejor pareja, ten mejores pensamientos (porque eso del coaching agobia). Esas ideas del coach de: cómo ser feliz en la mañana, de cómo ser positivo… pero si no lo consigues y rápidamente entonces tienes que comprarte esto y aquello, pero además, sino lo consigues, es tu culpa y eres flojo. Es ahí donde uno se compara y además es culpa de uno. 

Y la felicidad se ha atado a esa idea del éxito… 

A mi hay gente que me dice: no te da miedo fracasar y yo respondo, es que he fracasado muchas veces. Todas las semanas fracaso. Yo veo en mi consulta gente súper famosa, deportistas, influencers, cantantes, con vidas terribles. Y luego tengo gente con vidas mucho más sencillas que tienen vidas más plenas. La pantalla nos compara. Pero para mi la felicidad es un equilibrio entre lo que quieres lograr y lo que vas logrando. Y la felicidad no es ser feliz 24 horas siete días a la semana, eso es imposible, es disfrutar de las cosas buenas que pasan cada día y saber gestionarlas. Vivimos demasiado pensando en el pasado y en el futuro.

         

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mayo
31 / 2023