SUSCRIBIRME

La imaginación: una herramienta única del ser humano 

¿Qué nos distingue de las otras formas de vida que existen en el planeta? Según Ken Robinson, la imaginación es uno de los aspectos más importantes.

Foto: Alejandro Benet via Unsplash

¿Qué nos distingue de las otras formas de vida que existen en el planeta? Según Ken Robinson, la imaginación es uno de los aspectos más importantes.

Imagina si es el último libro de Ken Robinson, el cual escribió junto con su hija poco tiempo antes de su muerte. Allí, el autor habla sobre cómo la imaginación es la base para muchos cambios en la vida del ser humano. 

Diners le comparte la segunda parte del primer capítulo del libro. 

La imaginación es lo que nos distingue de las demás formas de vida de la Tierra. Gracias a la imaginación, creamos los mundos en los que vivimos. Y podemos volver a crearlos.

En muchos aspectos, los humanos somos como el resto de las formas de vida de la Tierra. Estamos hechos de carne y hueso, y nuestra vida depende en última instancia de lo que la Tierra nos provee. 

Si todo va bien, crecemos a partir de unas diminutas simientes, pasamos por la infancia y la madurez, llegamos a la vejez y finalmente morimos. 

Como todos los seres vivos, dependemos de la munificencia de la Tierra para vivir, y sobrevivimos y prosperamos en determinadas condiciones, mientras que nos marchitamos y debilitamos en otras. 

La ventaja humana

Sin embargo, hay un elemento que nos distingue notablemente del resto de las formas de vida, y es nuestra capacidad imaginativa. 

Gracias a la imaginación, no vivimos en el mundo como los demás animales; nosotros creamos los mundos en los que vivimos.

Eso  no  quiere  decir  que  otros  animales  no  sean  capaces  de imaginar  o  no  tengan  alguna  forma  de  capacidad  imaginativa, pero desde luego ninguno muestra ni de lejos las complejas aptitudes que los humanos hemos mostrado en ese ámbito. 

Aunque los demás animales tienen sus propias formas de comunicación, ninguna se acerca al virtuosismo del lenguaje humano. Algunos pueden cantar y bailar, pero no hacen recitales de spoken word ni ballets con múltiples actos, ni coordinan flash mobs. 

Puede que contemplen el cielo nocturno, pero no calculan la energía negativa de los agujeros negros ni construyen naves milagrosas para viajar por el espacio. Nosotros sí. 

Por lo que sabemos, somos los seres con más inventiva que han pisado el planeta. En tiempo cósmico, nuestra vida es tan breve como un aleteo.

Sin embargo, estamos dotados de una capacidad imaginativa inmensa mediante la que podemos trascender los límites del espacio y el tiempo.

La imaginación es la facultad de evocar cosas que nuestros sentidos no perciben directamente. Nos permite escapar del aquí y el ahora a través de la especulación, la visualización y la suposición.

Vea también: ¿Cómo enfocarse en los cambios positivos y soltar lo que no está bien? 

Podemos volver a visitar el pasado, anticipar el futuro, ver lo que otros ven y sentir lo que otros sienten. 

La imaginación posee múltiples facetas, como la de permitirnos vivir experiencias mentales que  pueden  describirse como:

Imaginales: 

Evocar  imágenes mentales extraídas de experiencias reales; por ejemplo, el pelo de tu madre o lo que comiste ayer.

Imaginativas:

Evocar imágenes de cosas que nunca has experimentado, como un perro verde con patines o cómo pasarás tus próximas vacaciones.

Imaginarias:

Confundir  experiencias  imaginativas  con  experiencias  reales, como en un sueño vívido o una alucinación.

Puesto que nuestra imaginación nos permite visualizar el futuro, constituye un elemento decisivo para darle forma y construirlo .

Imaginación aplicada

Podrías pasarte el día imaginando sin hacer nada, pero entonces nunca cambiaría nada. Para aprovechar nuestra imaginación, tenemos que llevarla un paso más allá: necesitamos ser creativos.

Si la imaginación es la capacidad de evocar cosas que no percibimos directamente con los sentidos, la creatividad es el proceso por el cual ponemos en práctica la imaginación. Se trata, pues, de la imaginación aplicada. 

La imaginación nos permite visualizar posibilidades alternativas, y la creatividad nos dota de las herramientas para darles vida.

Yo defino la creatividad como el proceso de generar ideas originales que poseen valor. Es una definición basada en la obra del grupo All Our Futures, e incluye tres términos clave a tener en cuenta: proceso, originalidad y valor.

La creatividad es un proceso

Eso significa que comporta una relación entre dos aspectos importantes que repercuten el uno en el otro: generar ideas y evaluar ideas. 

Las actividades culturales requieren un intercambio de esos dos elementos: generar una nueva idea, ponerla a prueba, evaluarla, utilizar esa evaluación para generar una nueva idea alternativa o una mejora de la idea original, poner a prueba esa nueva versión, evaluarla, etc. 

Aunque posible, es raro que un producto —ya sea una obra de arte, un descubrimiento  científico  o  una  receta—  se  conciba  en  su  forma acabada.

La mayoría de las veces, las ideas surgen a medias y se van esculpiendo y modificando, desmenuzando y descartando, y luego se resucitan bajo otras formas antes de que se determine cuál es el mejor resultado. 

Vea también: Seis marcas de productos orgánicos colombianos que valen la pena probar

Esto es aplicable incluso a las figuras más célebres: se cree que Leonardo da Vinci tardó veinte años en terminar la Mona Lisa, y al describir su proceso de composición, Maya Angelou declaró: «Tardo siglos en poder cantar una canción. Trabajo mucho el lenguaje».  

Las  ideas  son  vulnerables  en  este proceso. Una idea con posibilidades puede sufrir un daño irreparable si se critica o desecha demasiado pronto.

Muchas personas se desaniman y creen que no son creativas porque no entienden el proceso.

La creatividad conlleva originalidad

Existen distintas formas de clasificar la originalidad en este contexto, y todas son válidas: si es original en relación con la obra previa del creador, si es original en relación con la obra de los contemporáneos del creador o si es original en relación con toda la historia, es decir, si una obra es la primera de su clase en ser creada.

La creatividad requiere hacer juicios de valor

Lo que se considera valioso depende del carácter y la finalidad de la obra:  si algo es útil, bello, válido  o  sostenible, etc.  

Por  ejemplo, la belleza es un elemento de valor al que aspirar cuando se diseña un edificio, pero no tarda en volverse irrelevante si la estructura del edificio es defectuosa. 

Para que el diseño original de un edificio tenga valor, debe ser agradable desde el punto de vista estético y cumplir su propósito. 

En este sentido, como en los tres puntos señalados, el proceso creativo depende mucho de la capacidad para pensar de forma crítica. 

La creatividad es una facultad inherente a todos nosotros. La imaginación y la creatividad se hallan en el seno de todos los logros exclusivamente humanos, y esos logros han sido deslumbrantes. 

Mira alrededor: hemos creado numerosos idiomas, ingeniosos sistemas matemáticos, ciencias reveladoras, tecnologías revolucionarias, complejas economías, formas artísticas que permiten indagar en uno mismo y una amplia variedad de creencias y prácticas culturales.

(Le puede interesar: Paso a paso para aprender el arte de escuchar).

¡Quiero recibir el newsletter!

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL

Ver términos y condiciones.
Septiembre
20 / 2022

Send this to a friend