La “caja de herramientas” para sanar su relación con la ansiedad

Diners conversó con Blanca Sánchez, autora del libro ‘De ansiosos y agotados a tranquilos y enfocados’ sobre métodos sencillos para sanar la ansiedad.
 
La “caja de herramientas” para sanar su relación con la ansiedad
/
POR: Zamira Caro

Durante la pandemia, uno de los temas que más tuvo vigencia fue la salud mental, o más bien la ausencia de esta. 

En medio del aislamiento muchas personas sintieron incertidumbre, miedo y agotamiento sin saber cómo solucionarlo o qué les estaba causando ciertas emociones. 

De ahí, y de las advertencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre que en el 2030 la mayor causa para la incapacidad laboral sería la salud mental, fue que Blanca Mery Sánchez, máster en neurociencia aplicada, eligió el tema de su tercer libro. 

Blanca Mery siempre se ha interesado por darles herramientas a las personas que las ayuden con su bienestar. Sus dos primeros se basan en dar herramientas para la resiliencia y la productividad. 

De hecho, está nominada en la edición del 2022 de los Latin American Leader Awards por su papel como una de las 100 líderes más importantes de la región. 

Según lo que ella cree, millones de personas en el mundo viven con ansiedad pero solo algunas la sufren. 

De ansiosos y agotados a tranquilos y enfocados es, justamente, un programa de ocho semanas que invita a hacer las paces con la ansiedad y tener una “caja de herramientas”, como ella lo describe, para enfrentarse a esta conducta. 

¿De dónde surgió la inspiración personal para este libro? 

En las sesiones uno a uno con mis clientes empecé a identificar agotamiento extremo. Eran personas que tenían la mejor casa y el trabajo soñado pero no se sentían felices, no podían dormir, todo el tiempo sentían un ruido adentro que no paraba, entonces comencé a investigar.

Yo soy muy juiciosa, todas las semanas leo 25 artículos científicos porque si no me desactualizo, y empecé a comparar lo que estaba saliendo en los estudios, que fueron unas señales de alerta que la OMS nos estaba mandando hace rato. 

Hace como cinco años nos dijeron “pilas con el 2022 porque la ansiedad y la depresión en mujeres, y adicciones y alcoholismo en los hombres va a estar elevado” y llegó la pandemia y eso se disparó. 

Ahora nos dijo: “Mucho cuidado, para el 2030 la principal causa de incapacidad laboral en el mundo va a ser la salud mental”, entonces yo comencé a buscar esta información y ahí decidí que ese era el tema del nuevo libro. 

En su libro menciona el lado bueno de la ansiedad, pero para muchas personas en momentos de crisis es muy difícil ver eso con claridad…

Hay una analogía que a mi me gusta y es como cuando uno mete la mano en una bolsa y tienes hilos que están enredados. Si jala, los nudos se hacen más duros y no tiene cómo desarmar eso. 

Si usted para y con mucha paciencia empieza a desenredar nudito por nudito eventualmente encontrará cómo sacar el hilo y lo puede usar. Así es nuestra maravillosa y loca mente. 

Se sufre de ansiedad cuando se le ve como un enemigo, pero cuando la enfrenta y se pregunta cómo se quiere sentir y entiende cuál es la necesidad, física o emocional, entonces comprende que la ansiedad es una señal de alerta que manda su cabeza pero no tiene porqué sentirse amenazado. 

Usted expone un concepto sobre cómo las emociones incómodas terminan siendo igualmente necesarias para la vida, ¿cuál cree que es el primer paso para no tenerle miedo a esas emociones?

Hay que ser muy valiente. Eso no significa dejar de tener miedo, sino aceptar que hay formas ansiosas en las que funciona su mente pero igual debe pasar a la acción, no dejar que esto lo bloquee. 

También hay que nombrar lo que está sintiendo a nivel emocional, porque nos falta mucho vocabulario emocional. 

No todo es estrés, ni ansiedad, ni depresión, pero no sabemos qué es lo que estamos sintiendo entonces utilizamos esos términos de manera coloquial. 

En nuestra sociedad está muy normalizado el estrés como la única forma de sobrevivir al día a día, ¿por qué cree que se da esto? 

Yo creo que nos sentimos muy valientes, a nosotros nos han vendido la idea de que porque somos latinoamericanos podemos con todo y creemos que estar ocupado es ser productivo. 

Hay personas que se sienten orgullosas de decir “No tengo ni cinco minutos” y eso no tiene que ser así. 

Es necesario hacer un alto y aceptar que no se puede con todo y que se tiene que programar en la agenda un tiempo de descanso, sean cinco o 15 minutos, pero hay que hacernos más conscientes de que la salud y el bienestar mental no son un lujo sino una necesidad. 

Además, también hay que aclarar que decir que uno está triste o cansado no es una debilidad, es ser un humano común y corriente como todos. 

¿Cuál considera usted que son los dos hábitos más negativos que tienen las personas actualmente y que refuerzan un bucle ansioso? 

Uno, no dormir. Hay que descansar siete horas, es carreta el hecho de que se necesita menos, por eso es importante tener higiene del sueño.

Lo mínimo es una hora antes de irse a la cama, no tener teléfonos para poder dormir de manera ininterrumpida porque esa luz blanca le rompe la melatonina y luego ya no puede conciliar el sueño. 

Segundo, hay que mover el cuerpo. Eso no quiere decir que vaya a correr la media maratón de Bogotá, pero sí puede bajar las escaleras sin usar el ascensor. 

Con que se mueva 15 minutos todos los días uno empieza a transformar la parte física, que es lo primero que se debe hacer, para después ya pasar a la mente. 

A veces las herramientas que existen para controlar la ansiedad están al alcance de todos pero las personas no lo saben…  

Le voy a dar dos remedios carísimos pero muy buenos: el agua y la respiración. 

Nuestro cerebro es 70% agua, entonces uno debería despertarse y tener al lado un vaso lleno de agua porque durante la noche el cerebro se deshidrata. Esta acción puede cambiar que usted se despierte de mal humor. 

Ahora, la respiración es tan funcional porque el cerebro cuando está bien oxigenado piensa mejor y cambia los neurotransmisores. Lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos está cambiando nuestro cerebro constantemente. 

Usualmente uno lleva la mitad de su vida pensando en una cosa distinta a la que está haciendo y eso hace que uno pierda lo que está viviendo en el instante. 

Cuando cambia la mentalidad eso también cambia su estado de ánimo y, con el tiempo, cambia su personalidad. Pero, si hacemos lo contrario, que es lo que pasa con la ansiedad, visualizamos en negativo. 

Por ejemplo, su jefe le manda un mensaje diciendo “te necesito a las 3” y usted comienza a pensar “me van a echar”. Eso es natural porque tenemos un sesgo pesimista en el cerebro. 

Además, como se siente abrumado, intenta apagar el incendio con lo que sea: comida, alcohol, drogas, compras, todo. 

Entonces, el libro no está escrito para personas que tienen problemas de ansiedad y agotamiento necesariamente, sino para quienes quieran tener un super estado de salud mental. 

Hay que tener intenciones de implementación, porque de nada sirve decir que el libro le encanta y no hacer nada, no darle vida ni llevarlo a la práctica. 

¿Considera que todos los tipos de ansiedad, incluso los que necesitan de medicación, pueden sanarse con este método que usted presenta? 

Si usted está en un tratamiento psicológico o psiquiátrico, usted coge el libro y crea unos hábitos de bienestar.

Si ya hay un desequilibrio en los neurotransmisores muy grande, hay que tomar medicación. Yo tomo glucofaje para el azúcar y a mi nadie me ha dicho que le ponga actitud, eso no pasa. Pero si uno dice que tiene depresión ahí si salen personas a decir que uno es desagradecido. 

Tenemos que darle la vuelta y decirle a la gente que esto no es culpa de la persona, esto pasa porque los neurotransmisores se descuadran como se descuadra la presión o el azúcar. 

Si implementamos los hábitos de este libro y somos compasivos y empáticos y nos damos cuenta que no es que la persona sea caprichosa sino que la está pasando muy mal y tiene que tomar medicación pues muchísimo mejor.

¿Cuál es la diferencia que usted propone entre curar y sanar? 

Cuando usted piensa en encontrar una cura es para que nunca jamás le vuelva a dar lo que tiene. Cuando habla de sanar se trata sobre cómo uno se relaciona con la situación o cómo la percibe. 

Por ejemplo, uno se da cuenta de que tiene ansiedad pero no se vuelve reactivo ni se la quiere quitar. Es poder tomar distancia y decir: “Esto no me define, es solamente una conducta más”. 

Cuando uno sana esa relación le baja el volumen, la intensidad, impacta menos y cuando eso pasa, usted tiene mucho más marco de acción. 

Es importante entender que tener un mal día no implica tener una mala vida y que todos los días está la posibilidad de volver a tomar un buen camino. 

(Le puede interesar: 10 aplicaciones para sobrellevar la ansiedad).

INSCRIBASE AL NEWSLETTER

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL
agosto
19 / 2022