Nuevos Talentos de Vogue en Colombiamoda

Las diseñadoras jóvenes en Colombiamoda buscan el significado de ser mujer a través de las prendas, quizás como lo hizo la escritora alemana Sybill Bedford con su vida entre guerras. Fuertes, seguras o convencionales, pero siempre gustándose así mismas.
 
Foto: /
POR: 
Rocío Arias Hofman

Si se lee en clave de moda a Sybill Bedford en “Fragmentos de vida, una educación nada sentimental” se entiende cómo los conflictos armados arrasan –antes de aniquilar las vidas- con la intimidad de las personas.

En esta novela, la aristócrata Sybill, hija de padre alemán y madre inglesa y a quien le tocó vivir el espeluznante periodo de la primera guerra mundial y el periodo de entreguerras y el de la segunda guerra mundial, cuenta cómo su vestuario “se renovaba” con adaptaciones permanentes de las prendas de su madre -antes de que la abandonara-, y luego de los trajes de paño de su padre, y hasta de los delantales de las criadas. Su armario de niña fue invadido por los tanques. Así de brutal.

Y su cuerpo creció cubierto hoy de pajas y heno, mañana de lanas deshilachadas por el uso y uso, pasado por los restos que fue dejando la posguerra. Sybill siempre se reinventó como mujer. Fue adolescente desubicada, amante fiera y encontró en la escritura la manera de ser en vida. Tan buena que la nombraron al frente del mítico Pen Club de escritores del Reino Unido.

Es difícil no pensar en Sybill al recorrer los stands del rincón Nuevos Talentos que impulsa la revista Vogue en Colombiamoda. Las diseñadoras presentes, muestran sus trabajos, buscan clientes que las sepan entender –y no solo comercialmente-. Ellas, las creadoras, viven pensando en cómo es eso de ser mujer. Al igual que Sybill.

Tres colombianas para mostrar en esta tarea: Andrea Castro con Experimental Couture, Viviana Alba con Bendita Seas y las hermanas Mónica y Margarita Cadavid con Frida. Andrea Castro se formó, vive y trabaja en Milán. Exquisita en la costura, alumna de Ferré. “Es que las mujeres ya no somos frágiles y no nos esperan en la casa para hacer la cena. Tenemos mil asuntos que atender. Mis vestidos se doblan, deshacen, abotonan, revierten su función para trabajar, salir a una reunión de negocios y luego ir a una fiesta nocturna. Todo en uno”, explica esta joven diseñadora.

Para Viviana Alba, el reto es construir con telas nacionales –“por lo de poder exportar con el TLC” aclara- sus colecciones de vestidos y chaquetas que miran siempre a los 50’s y 60’s. “Las mías son mujeres benditas que siempre se destacan entre todas, no miran para los lados, se gustan así nomás”, dice Alba mientras sube la cremallera de una de sus divertidas chaqueta de mangas kimono.

Aunque las hermanas que están detrás de la marca paisa Frida son, a todas luces, más convencionales y recatadas, también tienen su propia mujer en mente: ellas mismas. Prendas en sedas extranjeras pero algodones y punto nacional que se descuelgan suavemente por el cuerpo, de manera poco agresiva, apenas para iluminar la paleta con unos estampados florales que quizás quieran evocar, con excesivo sigilo, a la más famosa mexicana después de María Félix.

         

INSCRÍBASE AL NEWSLETTER

TODA LA EXPERIENCIA DINERS EN SU EMAIL
julio
26 / 2012