Mercedes Salazar, hacedora de mundos, lista para las franquicias

Mercedes Salazar encuentra tesoros a su paso que convierte en joyas: elementos bizantinos, brazaletes acrílicos o pistolas que disparan corazones. Ahora ella y sus creaciones están listas para las franquicias.
 
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POR: Giovanny Gómez

Si la joyera Mercedes Salazar tuviera que elegir entre sus dioses, piedras o mitos quién le auspicie seguridad en el nuevo escenario empresarial que va a iniciar con la marca que lleva su nombre, quizá preferiría crear una cofradía con un San Antonio, una de sus calaveras y una piedra frotada ancestral.

Después de diez años de trabajo constante, esta empresa colombiana -que comanda Diego Martínez en el campo gerencial- está lista para iniciar un sistema de franquicias. Por eso, se animaron a ubicarse, por primera vez, con un stand en el Pabellón de Nuevos Negocios de Colombiamoda 2012. Martínez hace sus cálculos: abrir una franquicia nueva cada tres meses en otras ciudades y países. Se han preparado a fondo tanto en crear el marco jurídico y el perfil del socio franquiciado que desean, como en el desarrollo de un esquema de producción que les permita adquirir velocidad de crucero en esta aventura nueva.

Mercedes Salazar –MS- ya se estrenó hace un lustro en el terreno internacional con los show rooms permanentes que tiene en Nueva York y Tokio, así como con la plataforma digital de venta creada a través de Amazon, Flechada y Myhabit y el portafolio de 40 clientes extranjeros que los ponen a trabajar intensamente. Sin embargo, ante las franquicias, los rostros de la artista bogotana y de su gerente-marido se iluminan y tensionan. No es para menos, hay que buscar gente responsable y avezada, que se enamore de las piezas múltiples que propone esta marca singular y que sea comercialmente solvente (pues tienen que disponer de un capital de inversión de US$ 150.000 para cubrir el derecho de entrada, la adecuación de un local de al menos 35 mt2 según el protocolo de MS y garantizar stock en la tienda).

Las expectativas están puestas en quienes acuden a esta cita con la moda en Medellín. Mientras tanto, Mercedes, la inventora de mundos, no deja de hacer lo que es suyo: atender en el propio stand no solamente los pedidos de las clientas sino escuchar las insólitas historias que ellas le confiesan que suceden a partir del uso de sus accesorios y joyas. Con estos recuentos Mercedes continúa alimentando su propio imaginario, poblado ahora por elementos bizantinos, herencias de la Rusia zarista, pistolas y aviones que disparan diminutos corazones, diseños wayúus sobre brazaletes acrílicos y cuanto “pequeño tesoro del mundo”, como ella misma dice, se encuentra a su paso.

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julio
25 / 2012