Arturo Calle: ver para creer

POR: Giovanny Gómez
 / julio 24 2012
POR: Giovanny Gómez

Hay una exclamación que suele ocurrir en el punto de pago de cada uno de los 65 almacenes que Arturo Calle ha desplegado por todo el país: “¡No puede ser, ¿me llevo todo esto por esta plata?!” El asombro es, desde luego, de los clientes. Hombres y mujeres que compran ropa masculina de marca nacional convencidos de la veracidad de su fórmula comercial, excelente calidad y diseño a muy buen precio.

Algo más de 100 mil pesos los chalecos, 65 mil las camisas, apenas más de medio millón los vestidos completos. Algodones peruanos, mezclas brasileñas, confección nacional en Bogotá y Risaralda e internacional en fábricas de países asiáticos que cumplan reglas de oro para la compañía en términos de respeto a los derechos laborales y al medio ambiente.

La escena es una anécdota recurrente en las reuniones de mercadeo que lidera Catalina Calle, encargada de la marca, ingeniera industrial y nieta del fundador, el empírico paisa don Arturo Calle. Y se ha convertido en una obsesión para mantener un signo de identidad en el portafolio de miles de referencias de AC.

Tanto en sus líneas de ropa casual, sport, formal y jeans como en los accesorios que poco a poco se incorporan al mundo AC en forma de maletas, sombreros, corbatas y corbatines, foulards, cinturones y calzado, las puntadas son exactas. Las fibras elegidas, las mejores del mercado internacional y la manera en que se presentan son la esencia de esta empresa. “Nuestro cliente ha cambiado muchísimo, ahora tiene mucha información y exige calidad, tendencia, novedad.

Su cuerpo también, es mucho más atlético, la silueta es definida porque se ejercita”, reconoce Catalina Calle al tiempo que muestra cómo se han puesto las pilas con estas preocupaciones del consumidor colombiano con un rincón destinado a las prendas deportivas.

El asombro ante lo que se ha convertido AC se vive también al interior de la Torre Empresarial Arturo Calle ubicada al noroccidente de Bogotá. Un edificio insignia en todo sentido, tanto para la industria nacional como para la propia marca. Allí, desde hace apenas un año, funcionan la sede de la Universidad Arturo Calle -aliada con la EAN- creada por la marca para formar a sus empleados en todas las áreas; un almacén de 2.200 mt2 abierto al público y las oficinas administrativas, comerciales y de mercadeo. Esta actitud de sorpresa nace del propio gerente general, Carlos Arturo Calle Baena. “Voy a nuestras fábricas y veo salir miles y miles de camisas y me pregunto qué voy a hacer con ellas, a quiénes se las voy a vender”, dice.

Este médico, hijo del fundador, entendió a tiempo el diagnóstico de su destino: Arturo Calle tenía un asiento para él. Olvidó sus exigentes manuales de medicina y trasladó su vocación a los números estudiando una nueva carrera en la Javeriana, Administración de Empresas. Hace diez años la marca ya no podía ser manejada de manera informal. Y comenzaron a repensarse desde cero, con ganas de exportar su manera de ser y de hacer. Seguramente esa actitud mental abierta y autocrítica es la que hoy los tiene con la mira puesta en el mercado latinoamericano: a finales de este año planean abrir la primera tienda Arturo Calle en Panamá.

Por lo pronto, una gran novedad: tienen listos los primeros vestidos de hombre para lavar en casa, en lavadora. Carlos Arturo Calle da fe del invento. Su clóset es su empresa y prueba cada uno de los zapatos, camisas, chaquetas y pantalones que compran hoy por millares los colombianos, incluido el presidente Juan Manuel Santos. La cita con AC en Colombiamoda es en el Pabellón de Nuevos Modelos de Negocio en Medellín.

 

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julio
24 / 2012