La puerta abierta de Leal Daccarett

POR: Giovanny Gómez
 / mayo 9 2013
POR: Giovanny Gómez

Le ocurre a los creadores de cualquier disciplina artística que el resultado de su trabajo les puede conducir a veces a un callejón sin salida. Cuando caen en la trampa de crear un estilo sellado, horadado por una marca indeleble, se provocan una sin salida creativa. Entonces, cualquiera de sus propuestas se verá como un “dejá vu” de sí mismos. Terrible. Mortal. Les faltará el aire.

Está el caso contrario, marcas que logran adelantar su paso sin la tentación de mirar constantemente atrás. De esta manera logran respirar oxígeno y logran transmitir esa frescura, colección tras colección. Sucede por fortuna con la casa de modas colombiana Leal Daccarett, fundada en 2006 por Francisco Leal y Karen Daccarett, pareja y padres de una reputada marca y de un pequeño hijo.

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Iniciaron la tanda de desfiles reservada para el segundo día del Círculo de la Moda de Bogotá 2013 con una colección bautizada LeA que volaba entre vestidos cortos, largos, las inefables chaquetas cortas trabajadas en la espalda y una ensoñación de colores livianos para soportar un otoño-invierno en un país sin estaciones como Colombia pero dotado de multiclimas.

Acompañamos a la pareja de empresarios y creadores de moda, una vez pasado el trance de su desfile número 15.

La presión de crear una colección en un lugar donde no se puede hablar claramente de invierno o verano, ¿les permite olvidar tendencias en colores y texturas?
FL: Tenemos una mujer muy clara que no está determinada por la edad ni por el entorno. No nos interesa ser intelectuales ni artistas. Somos empresarios de una marca estética. Tenemos una gran responsabilidad social detrás de LD. Procuramos no ponernos límites, tenemos que ser consecuentes con nuestros pasado y el lugar donde vendemos que es Colombia. Al no tener un clima definido hemos tenido que inclinarnos por una gama diagonal. Tejidos de punto, abrigos diurnos y nocturnos y piezas específicas muy clásicas: la chaqueta LD que vamos reinterpretando, nuestros pantalones a los que variamos la altura, camisería y tops. Nuestras colecciones siempre contiene 80% de novedad, 10% de clásico y un 10% de adelanto de la siguiente.

Sus faldas se acortan en LeA hasta la altura que las volvió famosas en los años 50. Casi sentí que estaba ante una colección perfecta para Mad Men, la archiconocida serie de televisión…
FL: En realidad nos interesa hacer un desarrollo de la tela en chiffon para que se notara la estructura en la falda. Sentimos más responsabilidad en reinterpretar largos, escotes. Creemos que la estética en Colombia hay que trabajarla y estudiarla para cambiarla. Nuestra competencia directa son diseñadores extranjeros. Nos permite arriesgarnos más porque nuestra propuesta es distinta. No pensamos en si vende o no un largo específico, lo hacemos con amor e instinto. Así marcamos nuestro estilo y nuestra personalísima y cercana manera de trabajar con nuestras clientas.

Cuando resaltan “el trabajo hecho a mano con amor en Colombia”, ¿se refieren al proceso de producción que llevan a cabo?
FL: Absolutamente todo pues hacemos nuestras prendas en Colombia. Además casi todas están intervenidas a mano con bordados, por ejemplo. Siempre enfatizamos que lo que hacemos no tiene solamente un fin de producción. Nos interesa que cada persona que trabaja con nosotros se involucre profundamente. Karen y yo nos conocimos en Italia, venimos de familia de empresarios y creemos que nos tenemos que diferenciar en el mercado a través de nuestro trato.

Llevan desde 2007 interpretando los gustos de las mujeres colombianas –especialmente en Barranquilla y Cali, así como una mujer bogotana internacional-, ¿pueden describirlos?
FL: Es una mujer que se viste para sí misma, segura. Tiene siempre un toque de excentricidad –algo importante para nosotros- y se divierte mucho vistiéndose. Debe ser como nosotros en el sentido de no tomarse mucho en serio. Karen es barranquillera, yo soy caleño y nuestras influencias son muy claras. Nuestra herencia es parte de nuestra inspiración.

Leal Daccarett está asociado inmediatamente a la idea de chaquetas originales, que siempre sorprenden por detrás. ¿Sutilidad, identidad, mensaje cifrado?
FL: Es que a nosotros nos interesa que se vea primero a la mujer. Casi toda la vida te la pasas de espaldas. Esa construcción en las estructuras y en las espaldas tiene que ver con eso. Con la ropa comunicas, a veces necesitas que una prenda te de mucha fuerza. Depende de la situación es bueno que la ropa te ayude.

En moda se revalúan todos los días muchos temas cruciales. Uno de ellos es el que desvirtúa la ropa para la noche y para el día como dos momentos diferentes. ¿Qué piensa Leal Daccarett sobre borrar esta frontera, que todas las prendas sirvan para cualquier ocasión?
FL: Me parece válido. Sin embargo, hay un punto en que no se puede. Un porcentaje de la ropa sirve para eso. Por ejemplo, nuestros pantalones sudadera están bordados con piedras y sirven para cualquier momento. Un vestido de noche es para la noche y punto. El mundo, de todas formas, se está volviendo más práctico.

¿Qué le deben ustedes a la moda?
FL: Mucho. Es de lo que comemos, lo que amamos y respiramos. Pasa que nosotros nos dedicamos a la moda de manera natural. Cuando vamos a comer con amigos no hablamos de moda, queremos estar en otra onda. Nos fascinan las dos caras de la moda: la responsabilidad de crear empresa y el divertimento de crearla en un entorno complejísimo como Colombia. Cuando vivimos fuera –en Milán, desde 2000 hasta 2006- nos dimos cuenta que queríamos regresar a hacer moda en Colombia.

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9 / 2013