La moda está en la cabeza

De cómo un grupo de mujeres vive la moda y activa su relación de amistad a través de la debilidad manifiesta que sienten cada una de ellas por el arte, el diseño, el juego y la conversación.
 
Foto: Olivier Nicklaus
POR: 
Rocío Arias Hofman

Retrato de grupo en Colombiamoda 2013.

El sol está en su cénit, la ciudad entera se ve inundada por el brillo que teje hilos entre las verdes montañas del valle de Aburrá, el cielo inmenso y los edificios que salpican la línea de horizonte con sus cementos y metales. El aire resulta fulgurante, cargado de polvo luminoso. La brisa viene de los abanicos. Los cafés expressos se sirven -costumbre nacional- sin cuchara y con apenas un pitillo diminuto para revolver. Como una exhalación aparecen -precedidas por los bellos y extraños sombreros de La Coquito-, Gloria Saldarriaga, consultora de arte, Sonia Lahoz, diseñadora de interiores- y Cristina Cabarcos, relacionista pública. Las tres pasan juntas estos días de Colombiamoda en Medellín. Un viaje de amigas para vestirse, asistir a desfiles, encontrarse con los diseñadores, salir a cenar, bailar y conversar. Se sientan al tiempo en torno a la mesa que elegimos para charlar.

“Estar ocioso resulta aburrido” / “Eso, sucede, señor, porque como los demás están ocupados, nos falta compañía; más si todos estuviéramos ociosos, no resultaría aburrido; nos entretendríamos los unos a los otros”. La lectura de este intercambio de frases –en el libro “En defensa de los ociosos” de Robert Louis Stevenson- hace reír enseguida a Gloria, Cristina y Sonia. Detectan la pimienta contenida y toma foto del epígrafe. “Para no olvidar” dice la diseñadora de interiores. Y ahí sí da comienzo la conversación:
Gloria Saldarriaga (con un vestido romántico de Polite sobre el que lleva un arnés de cuero. En la cabeza un sombrerito hecho con un nido y su pájaro. Sandalias planas). “No es una cuestión de atrevimiento vestir así. Simplemente nos gusta, conocemos al diseñador y hoy en su desfile quisimos tener este detalle. Es un cuento de nosotras, no se trata de ningún statement”. “Estamos en un plan glamouroso y divertido”.

Sonia Lahoz (lleva un top de cintas negras y un chaleco de fibra sintética con aspecto de armadura creada por Mariana Vanegas, una joven estudiante de diseño. Una falda larga negra y en los pies, un par de sandalias violetas de Fancalddi). “En mi caso estoy aquí revitalizando lo femenino, lo excéntrico. Soy mamá, hago mercado y trabajo en la cotidianidad de Bogotá. En Colombiamoda me doy el lujo de “salir del armario”.

¿Armaron fríamente la maleta en Bogotá para venir a Medellín?
SL: “Esto es ciento por ciento animinista. Todo es alrededor de las cosas. Metí muchos objetos y cosas que quería llevar. No sabía ni cómo ni cuándo. Como la pijama de mi mamá que la metí en la maleta y me lo puse para el desfile de Haider Ackermann. No estoy planeando todo el día qué me voy a poner. Me gusta arriesgarme, no quiero tomarlo en serio. En el día a día no dispongo tanto tiempo pero siempre me visto con ropa cómoda, piezas que me gustan mucho”.

¿El clóset está abierto estos días entre ustedes, se comparte?
GS: “Todo es para todas. Esa es la parte menos ingenua de esta vivencia”.

CC: “Una de nuestras amigas, la joyera Paola Ochoa, nos muestra sus piezas. Nos las ponemos, las intercambiamos”.

SL: “Es todo un experimento hacer esto, abrir nuestros clósets. El mío personal suele estar cerrado porque allí está “el síntoma”. No voy a hablar de eso pero en él está buena parte de lo que soy yo”.

¿Qué les interesa de Colombiamoda?
GS: “Me gusta ver los nuevos creadores, saber qué está pasando. Es un circuito y es fascinante reencontrarse con las personasque pertenecen a él. Además aquí en Medellín ejerzo de anfitriona de mi ciudad con turistas, también extranjeros”.

SL: “El desfile de Bastardo me fascinó. Me gusta ver cómo comienzan con “más a menos” en términos de superponer elementos. Se les ve su conocimiento, la capacidad de contar historias. Eso me inspira para mi trabajo. Me dedico a intervenir los espacios sociales de las personas”.

La intimidad de cada una a través de la ropa…
GS: “No sé si peco o si es bueno pero la seguridad que siento en mí misma se traslada tranquilamente a mi vestuario. Si te gusta la estética, lo eres con todo. Con las sábanas donde duermes, con tu entorno. El calificativo que me dan de “la mujer más elegante” me aterra porque no se trata de un asunto relacionado exclusivamente con la moda. Para mi es un asunto de cotidianidad, que convive conmigo misma. Nací en Medellín y fui modelo en una época en que las textileras exportaban mucho y hacíamos giras internacionales que me permitieron tener contacto con el mundo de la moda. Aquí pesa mucho la historia reciente del país en la estética, ya sabemos cómo fue esa época del “narco”. Por eso, propuestas que no muestren piel, que no se ajusten a las curvas, todavía generan resistencia, quizá poco interés”.

SL: “A ver desenvolvamos eso porque son dos cosas distinta. Nada mío está aquí fuera. Es una máscara. Lo más importante que yo tengo es mi privacidad mental. Por tanto esto solamente es un performance, digamos. Aquí la gente se acerca y toca y quiere saber qué piezas llevo. En Bogotá nadie me pregunta, se alejan. Aquí todo resulta diferente”.

Cristina Cabarcos (delicado vestido largo plisado en seda nude, el pelo suelto).
CC: “Aquí me he encontrado con maniquíes y esculturas salidas de proporciones usuales. No puedo creer el tamaño de los cuerpos y sus molduras. Son muy distintos a lo que estoy acostumbrado (nací en Panamá)”.

La libertad para vestirse está asociada con algún tipo de límites, ¿qué opinan?
GS: “Depende de las ocasiones. Hay una frase de Lauren Santodomingo en relación con lucirse en los eventos. La ocasión es un factor a tener en cuenta. Tienes que pensar bien dónde vas a estar para elegir bien la ropa. No quiero llamar la atención. Mi manera de vestir es individual, para gozármelo”.

SL: “Tiene que ver con el momento existencial en el que te encuentras. Mi límite lo imponen las marcas. No me gusta vestirme para el otro con un emblema. Tampoco puedes dejar que la moda te lleve y te arrastre”.

CC: “Soy la más joven de este grupo de amigas y mi límite siempre es mi marido. Está muy informado, consulta blogs, está pendiente de las tendencias. Me aconseja bien”.

         

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julio
26 / 2013