Daniela Bahamón, creadora de Maison Alma, triunfa con sus abrigos de tela para tapizar

La colombiana Daniela Bahamón llegará con Maison Alma, su marca de abrigos, a los estantes de Bergdorf Goodman en Nueva York. Entrevista.
 
Daniela Bahamón, creadora de Maison Alma, triunfa con sus abrigos de tela para tapizar
Foto: Anna Rakhvalova /
POR: 
Gabriela Sáenz Laverde

Aunque suena como una historia éxito de la noche a la mañana, la realidad es que Daniela Bahamón se ha preparado toda la vida para este momento. Bahamón es la creadora de Maison Alma, una firma de abrigos que lanzó en 2017 y ya fue elegida por la tienda neoyorquina Bergdorf Goodman para tener su propio espacio durante en marzo de 2018.

Sus creaciones, hechas a partir de telas de tapizar, han causado sensación en las calles parisinas. Y, aunque su primera experiencia en ‘retail’ será en Nueva York, Bahamón ya probó su suerte (y ganó) cuando Esteban Cortázar la eligió para hacer parte de su intervención en Colette en 2016.

Diners conversó con esta administradora de empresas, de madre artista y padre ejecutivo, que empezó haciendo ropa para sus muñecas y ahora demuestra que, aunque se demore, el destino siempre llega.

¿Hace cuánto está haciendo ropa?
Pasión mía, toda la vida. Pero como profesión, hace un año.

¿Cómo era cuando era una pasión?
Siempre fue un proceso muy intuitivo. Mi mamá y mi abuela saben coser y me enseñaron desde chiquitica. Siempre fue algo que me interesó mucho; un universo creativo en el que siempre me sentí súper bien pero no tenía la valentía de lanzarme al ruedo 100% en algo mío, entonces ya hace un año estoy de cabeza.

¿Recuerda cómo fue la primera prenda que hizo?
Me acuerdo que yo nunca quise coger una aguja. El proceso creativo en mi mente siempre era mucho más rápido que el que lograba hacer con mis manos. No soy muy diestra con las agujas, etc., entonces todas las prendas que hice los primeros años fueron con ‘superglue’, con UHU. Eran vestidos de una noche, los mandaba lavar y se desaparecían. Esa fue mi técnica durante muchos años.

¿En qué momento, hace un año, dijo ‘me lanzo’ a hacer mi propia marca?
Yo llevo 6 años viviendo en París. Trabajé en marketing de desarrollo de productos en L’Oreal y en Dior, y me encantaba porque el lanzamiento de productos en los headquarters de esas empresas es una producción súper creativa, siempre estás pensando en conceptos que sean pertinentes para las personas de hoy en día, tienes unos presupuestos de creación grandísimos, o sea es un proceso de creación súper interesante, pero yo quería tener la posibilidad de hacer algo súper osado sin que siempre alguien me estuviera limitando a “no, no nos vayamos tan lejos, hagamos algo quizá un poco más seguro, un poco más tranquilo”.

En la confección de sus abrigos no se ven las costuras, tienen bolsillos interiores secretos, amplios y tan discretos que en la tela pasan desapercibidos / Foto: Tigre Escobar

Maison Alma surgió de la necesidad mía de hacer algo sin compromisos, de poder volver más seguido a Colombia, de volver a mis raíces y hacer algo en lo que pudiera estar tanto como en el alma y físicamente más cercana a lo que yo soy. Decidí lanzarme al ruedo a pesar de que entrar al mundo de la moda cuando no haces parte de él no es lo más fácil.

Estaba impulsada por un sentimiento medio irresponsable (risas) de irme toda adentro, una jugada de póker donde dije “voy a hacer algo que me encante 100% y sin compromisos”, por lo menos sé que no fue algo a medias.

Maison Alma, la Casa del Alma, el nombre viene precisamente de algo muy profundo, una expresión de algo muy transparente mío que quería transmitir.

Usted ha vivido en todas partes: Perú, Puerto Rico… ¿qué la llevó allá y cómo transmite eso a sus creaciones?
Vivimos en todos estos países de América Latina por el trabajo de mi papá, y para mí eso ha sido un punto de partida muy formador para lo que es Maison Alma porque yo trabajando en casas de lujo francesas, cuando les hablaba sobre un referente estético latinoamericano (no solo es colombiano, yo soy súper colombiana y muy orgullosa de ser colombiana pero como he crecido en tantos países tengo una influencia continental), me daba cuenta que les costaba mucho trabajo entender cómo se traducía eso en el lujo.

Me tocaba buscar en fotos de cosas que no estaban disponibles en internet y decirles “mira, así es el lujo colombiano, así es el lujo mexicano”, es un lujo muy diferente al europeo.

Nosotros nunca, caminando por la calle, ni en el DF, ni en Lima ni en Bogotá vamos a usar una cartera Chanel en la calle, no ves un Maseratti. Porque el contexto es o peligroso o muy difícil. La belleza y el lujo y la sofisticación latinoamericanas están escondidas detrás de las puertas cerradas, adentro de las casas.

Y si no eres un insider, si no haces parte de ese mundo, no te enteras. Puedes venir a visitar, pero no te enteras. Es como Cartagena, la ciudad histórica es hermosa, caminar por fuera es mágico, pero cuando empiezas a entrar a las casas empiezas a descubrir una segunda ciudad. Para mí fue muy clara esa necesidad de crear un vocero más de lo que puede ser el lujo latinoamericano para el mundo, y por esa razón mis colecciones se habitan de lo que para mí son los valores estéticos de Latinoamérica.

El primero es la maestría del color. Hacer algo sofisticado con mucho color es realmente muy complicado. Tienes que ser un maestro del color. Y nosotros lo logramos a través de nuestro continente de una manera sorprendente. Yo le digo a mis amigos parisinos: Es muy fácil ser chic vestido de gris. Trata con fucsia, es mucho más complicado.

La segunda es que nosotros tenemos naturaleza en la ciudad, no tenemos unas fronteras claras entre la arquitectura, la naturaleza, la casa, la ciudad, el bosque… nada más en Bogotá, a pesar de que se han talado muchos de los árboles que hacían hermosa nuestra ciudad, seguimos teniendo la Circunvalar que está en la montaña, la ciudad está pegada al monte, somos capaces de construir toda una casa alrededor de un gran árbol. Cambiamos los planos de una casa para que ese árbol siga sobreviviendo, eso es muy interesante.

Y la tercera es la resistencia y el legado. Nosotros, América Latina, no tenemos estaciones y no tenemos el exceso de cosas que tienen en Estados Unidos y en Europa, por lo tanto cuando compramos algo está hecho para resistir. IKEA es muy contraintuitivo para mí porque comprar algo que está hecho para botarse en seis meses me parece un exabrupto.

No solamente tenemos materiales muy nobles, también tenemos una actitud de compra más atemporal con las cosas. Si a uno algo no le gusta conoce a diez familias que muy probablemente sí las pueden usar.

Hay un factor de resistencia muy grande entre los materiales y la durabilidad. Yo trato de reunir esas tres cosas en todos los objetos que forman parte de Maison Alma:

Súper coloridos, botánicos, que rompen un poco los códigos estéticos en términos de lo osado, los colores y los motivos, y sobre todo se transmite a través de mi escogencia de materiales. Todos los materiales de Maison Alma son materiales que están destinados para la casa inicialmente. Las telas son de muebles, y los canastos que utilizo son canastos que se utilizan para la casa. Por qué? Porque el uso y el trajín que le das a un sofá, a una silla o a una panera, es muchísimo mayor que el que esperas darle a una prenda de vestir.

¿Dónde se encuentran esos textiles?
Los conseguimos todos en Francia, hicimos unos scoutings súper extensos de las mejores casas de ediciones de telas. Son europeas, en este caso la edición que tengo para Bergdorf’s es con una gran casa editora de telas de lujo que se llama Pierre Frey, francesa, es la casa más antigua, parte del patrimonio textil francés.

Desafortunadamente no las consigo en Colombia porque es muy difícil encontrar este tipo de telas acá. Ese tipo de bordados, la complejidad de la trama, el detalle, ya no hay esos telares. He tenido unas conversaciones muy chéveres con tejedores que se emocionan mucho al ver las telas que les traigo y me dicen “no, esto es espectacular, pero nosotros todos esos telares los vendimos, los botamos, los quemamos en los años setenta y ochenta”. El precio es muy alto.

O sea estas telas son artesanales en la medida en que son hechas con telares antiguos…
Si, pero ya están mecanizados. Hay muchos telares antiguos que están intervenidos para estar mecanizados. Es decir, la mano del hombre forma parte importante en el proceso, pero ya no hay una persona detrás que mueve cada hilo, eso es imposible.

¿Por qué hacer abrigos invernales si tiene una influencia tan latinoamericana?
Primero, porque soy una purista del material. Me encanta el material y busco siempre alguna forma que lo respete. Las telas de muebles, además, son muy complicadas para coser, porque tienen normalmente un motivo súper amplio.

La prenda que mejor luce el material tan hermoso y tan noble que escogemos es el abrigo, porque tiene un espacio tan amplio como puede ser la espalda entera. Y la segunda es porque nosotros no tenemos estaciones, no necesitamos abrigos, pero esta pieza es para mí la más importante del clóset de una mujer cuando sí hay esa necesidad. Es lo que hace tu pinta seis meses al año.

Tener un abrigo que te salga con todo, te dé un look súper chic y no parezcas salida del ejército durante seis meses es súper importante. Me encantan los abrigos, soy una apasionada de ellos y los colecciono. Y además duré mucho tiempo, mientras estaba en Dior, en busca de un abrigo espectacular y me costó mucho trabajo encontrarlo.

¿Cómo define las siluetas?
Hay varias siluetas. Tienen una línea muy simple porque el objetivo es resaltar el patrón, y el trabajo que hacemos con la red de sastres que hemos desarrollado se va-el corte es súper limpio para que se vea el material, y los detalles vienen en la posición de cada pieza, cada flor, de cada motivo de la tela.

Tenemos varios cortes que hemos evaluado y hemos adaptado a cada tipo de morfología. Son tres cortes insignia de Maison Alma, y vamos cambiando las telas según el corte.

Mamá: Y también han desarrollado la línea de abrigos de verano, que inclusive se pueden lucir con vestido de baño.

Daniela Bahamón fue elegida por Esteban Cortázar para hacer parte de su intervención el año pasado en Colette / Foto: Anna Rakhvalova

¿Qué material tienen?
La colección que vamos a lanzar en Bergdorf Goodman son los abrigos de verano. Son abrigos que son hechos en lino, no necesariamente están bordados, y no tienen forro. La belleza de las telas de muebles es que la parte de atrás también es especial, ya sea porque es súper cómoda, cae súper bien, o porque los bordados son impecables. Entonces nos damos el lujo, al utilizar productos nobles, de hacerlos sin forro. Esta colección es más un look que una funcionalidad.

En la confección, no se ve ni una costura, tiene unos bolsillos interiores secretos para que quien los usa pueda tener sus cosas, es una pelea permanente tener bolsillos. Son bolsillos súper amplios y tan discretos en la tela que pasan desapercibidos.

El primero es un kimono, el segundo una gabardina, que no se cierra, es súper ‘flattering’, para una persona que no quiera definir sus formas demasiado bien… es súper cómodo. Están hechas para que tú, tengas lo que tengas, se vuelva una súper pinta al ponerte el abrigo.

Y hablemos de los canastos, ¿cómo llegó ahí?
Yo trabajo con Creo Consulting, una gente que representa marcas de lujo en Estados Unidos. Ellos lanzaron a Johanna Ortiz en Estados Unidos, trabajan de la mano con Pepa Pombo, con Mercedes Salazar, les han dado la exposición que tienen hoy en día.

Ellas se llaman Clocló Echavarría y Giovanna Campagna, son dos niñas extremadamente talentosas, y con ellas ayudamos a Esteban Cortázar a organizar el evento que tuvo Colette el año pasado en julio. Yo vivo en París, entonces trabajamos de la mano con Esteban para poder hacer que existiera.

Esteban eligió a Maison Alma como una de las marcas que quería llevar a Collette. En el takeover del almacén trajo como la nueva ola de diseñadores colombianos. Él mismo decía: “Amo a Silvia”, amo a muchas personas que llevan muchísimos años, pero quiero traer a los jóvenes. ¿Qué está pasando en Colombia? Pero era pleno verano, era julio, y yo solamente había presentado mi colección de abrigos en invierno. Surgió una discusión muy interesante con Esteban, donde me dijo “Dani, si tus abrigos fueran un objeto, qué serían? No podemos poner tus abrigos porque está a 45 grados”. Y entonces en ese proceso creativo surgieron las carteras.

Nosotros no tenemos textiles de muebles con el nivel de complejidad que yo busco, pero sí tenemos una cestería increíble, y tenemos un trabajo artesanal que merece estar en lo más alto. En ese proceso creativo inmediatamente supe que quería utilizar otro elemento destinado a una casa pero para que pudiera llevarlo como accesorio y sacarlo a la calle.

Trabajo de la mano con las artesanas de Guacamayas en Boyacá. Este tejido es protegido, tiene apelación de origen, solamente se pueden llamar canastos de Guacamayas a los que son hechos allá. Trabajamos con una red de artesanas que hacen cada canasto. Cada canasto reinterpreta una tela. Ellas intervienen en el proceso creativo ayudándome a reinterpretar la tela. Verlos hacer es espectacular, realmente. Es una obra de arte, cada artesana se demora dos días y medio haciendo una canasta. Tienen más de cinco mil puntadas. Y las artesanas me parecen unas de las grandes portavoces del arte colombiano.

Lanzamos esa colección en Collette, y desde eso ha sido fugaz. A las personas las cautivan por la belleza de nuestra artesanía, y porque es como una mochila un poco diferente, con otra técnica y me encanta poder hacer el matrimonio entre las telas francesas y reinterpretarlas aquí en Colombia. Estamos felices y las carteras también están ahorita en Japón, Estados Unidos…

¿Cómo llegó a Bergdorf Goodman?
A través de Creo Consulting. Ellas tienen unas relaciones excepcionales con los retailers en Estados Unidos, porque al ser portavoces de marcas que han funcionado tan bien ya se han vuelto un referente de qué es lo nuevo.

Trabajamos en conjunto para identificar con quiénes podemos hacer este tipo de participaciones. Bergdorf’s para mí es un sueño total porque es el almacén soñado de lujo en NY, donde las personas realmente osan con su estilo y van en busca de algo realmente muy particular y único.

Bergdorf’s vino a mi primera presentación en París en marzo de 2017, y han sido unos grandes apoyos de la colección desde el principio. Yo creo que les gustó que fuera tan osado. Ellos pueden tener muchas marcas de lujo, pero aún así, cuando uno entra al almacén se da cuenta de que tienen una selección muy particular.

Con ellos hemos desarrollado la colección y el concepto, y eso culminará en una presentación el 26 de marzo de este año. Vamos a tener un espacio dedicado para Maison Alma, nuestro primer lanzamiento en almacén, y estamos muy honrados, pues estaremos entre Prada y Balenciaga, dos marcas que repercuten muchísimo en el mundo de la moda.

Vamos a hacer una intervención en el espacio, lo vamos a transformar para poder explicarle el concepto a las personas. No solamente es una colección colorida; tienes un universo. Estamos haciendo un stage design con Pierre Frey.

¿Qué otras cosas la inspiran? ¿Qué libros le gusta leer, películas, música?
La verdad, a mí lo que me inspira más… es que yo soy una persona muy visual. Los viajes que he hecho son los que realmente me inspiran, porque son como puntos de referencia cuando me siento a decir “Ok, ¿qué me fascina?”.

Un abrigo puede costar entre 1.900 y 1.300 dólares, dependiendo del grado de complejidad de la tela. Las carteras se venden a 800 dólares / Foto: Tigre Escobar

Más que una diseñadora, yo soy una apasionada de los objetos, y así veo a mis creaciones. Más que un abrigo es el objeto, casi quisiera colgarlos y ponerlos expuestos. Todos los viajes donde veo la arquitectura, el arte (obviamente por la influencia de mi mamá) donde veo colores, la fauna y la flora… eso es más que la música.

Y la literatura… me encanta la literatura latinoamericana, me encantan las poetas latinoamericanas feministas me fascinan, pero no sé qué tanto influyen en mi proceso creativo.

Otra cosa es que me paso la vida dibujando. Yo tengo una colección de libros ilustrados de niños que llevo construyendo muchos años. Para mí una imagen vale mucho más que mil palabras, y cuando tienes un cuento ilustrado, que es para una de las audiencias más difíciles, que son niños de dos y tres años, si logras comunicarles lo más difícil que es una emoción a través de una imagen, me parece una obra de arte.

Me encantan las ilustraciones y las emociones que puedes crear sin una palabra. Por eso también trato de hacer algo que puede ser en todo caso un statement cuando lo ves.

¿Tiene un ícono de la moda? Alguien que sueñe con que use sus creaciones…
Iris Apfel. Ella no tiene ningún tipo de temeridad, y además forma parte del mundo tanto de la moda como del diseño interior, porque ella tenía una empresa de telas.

Ella es mi ícono total y me encantaría poder presentarle las piezas de Maison Alma.

Ya lo hicieron para Bergdorf’s y le gustaron mucho, entonces espero que venga a nuestro lanzamiento en Semana Santa, eso sería lo máximo.

¿Cuánto cuesta un abrigo de Maison Alma?
Está costando entre 1900 y 3000 dólares. Depende del grado de complejidad de la tela. Las carteras se venden a 800 dólares.

¿Qué es chic para usted?
Bueno, primero, es sentirse bien. Una mujer que se sienta bien con ella misma y lo que tiene puesto, para mí es lo más chic.

Otra cosa muy importante es lo que yo llamo “Quebrar”. Cuando tú tienes una pinta siempre necesitas algo que quiebre. Si estás vestida de gala necesitas algo que quiebre esa misma línea conductora para que haya algo interesante. Por eso me gustan tanto los tenis, el streetwear que ahorita está súper de moda porque puedes tener algo súper elegante y al quebrarlo con algo diferente se vuelve chic.

¿Cuántas piezas salen por colección?
Son colecciones súper editadas entre 8 y 9 piezas por colección, de XS a XL.

Lo particular de estos abrigos es que uno pensaría que son difíciles de combinar, pero mucha gente me dice que les he solucionado el clóset, porque se puede poner jeans, camiseta gris, negro, blanco, entonces es muy chévere la relación que cada persona desarrolla con su Maison Alma.

¿Los abrigos de invierno tienen algún tratamiento contra el agua?
Las telas, por más de que parezcan delicadas, están hechas para sofás. La realidad es que son muy resistentes. La única diferencia de los de invierno es que están forrados en cashmir. La única recomendación es que se deben lavar en seco. De resto son mucho más resistentes de lo que parecen.

¿A futuro qué otras prendas le gustaría trabajar?
Por ahora no he pensado, pero si mañana me dicen que desarrolle algo nuevo, seguiría mirando accesorios. Es decir, cómo puedes tú adornar una pinta. Nada me parece más chic que una mujer con un abanico espectacular. Me encantaría reinventar el abanico moderno. Algo que tomes antes de salir y te cambie la pinta. Eso sería algo que buscaría.

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marzo
21 / 2018